30 platos para llevar al trabajo que están deliciosos sin necesidad de calentarlos
Llevarse la comida al trabajo no tiene por qué ser sinónimo de comer siempre lo mismo. Con algunas recetas prácticas y fáciles de transportar, es posible preparar comidas completas que no necesitan microondas y que siguen estando apetecibles a la hora de comer.
Las ensaladas de arroz o de pasta, las tortillas, las quiches, los bocadillos, los wraps y los platos con verduras, atún, huevos, legumbres o pollo son buenas opciones para variar el menú de la semana. Además, preparar la comida en casa puede ayudar a organizar mejor la rutina y evitar tener que comprar algo a última hora.
10 recetas de sopas frías para llevar al trabajo
A principios de septiembre todavía hay días en los que apetece una comida fresca, y las sopas frías pueden ser una buena opción para llevar en la fiambrera sin necesidad de calentarlas.
Gazpacho, salmorejo, ajoblanco o una crema fría de pepino se pueden preparar con antelación y transportar fácilmente, siempre que se mantengan correctamente refrigerados hasta la hora de comer.
20 recetas de ensaladas completas, bocadillos y otras opciones
Ensaladas, bocadillos, wraps, quiches, tartas saladas y otras preparaciones permiten montar comidas variadas que se pueden llevar al trabajo y comer frías. La clave está en elegir recetas que aguanten bien el transporte y conservarlas correctamente hasta la hora del almuerzo.
Cómo llevar la comida al trabajo para que llegue en buenas condiciones
Llevarse la comida de casa es una forma práctica de organizarse, controlar mejor lo que comemos y evitar las prisas a mediodía. Para que llegue apetecible y en buenas condiciones, tan importante como elegir la receta es utilizar un recipiente adecuado y mantener correctamente la temperatura.
Las ensaladas de arroz, pasta, cuscús, garbanzos o alubias son algunas de las opciones más cómodas. Lo ideal es transportarlas en recipientes bien cerrados y, cuando sea posible, llevar el aliño aparte para añadirlo justo antes de comer.
De esta manera, las hojas y otros ingredientes delicados conservan mejor su textura y se evita que la ensalada quede demasiado húmeda. Para convertirla en una comida más completa, puedes incorporar ingredientes como atún, huevo cocido, pollo, queso, garbanzos o lentejas, dependiendo de la receta.
Los bocadillos y los wraps también son especialmente prácticos cuando no hay microondas. El principal problema es la humedad: ingredientes como tomate, salsas, queso fresco o algunos rellenos cremosos pueden terminar ablandando el pan después de varias horas.
Para evitarlo, utiliza hojas de lechuga bien secas u otros ingredientes menos húmedos como barrera entre el pan y el relleno, escurre bien los ingredientes que suelten líquido y no abuses de las salsas.
Otra posibilidad es llevar parte del relleno por separado y montar el bocadillo justo antes de comer. Los wraps y bocadillos se transportan mejor si se envuelven bien en papel vegetal o se guardan en un recipiente que evite que se aplasten.
Las quiches, tortillas, tartas saladas y frittatas tienen una ventaja importante: pueden cocinarse con antelación, cortarse en porciones y comerse frías sin necesidad de recalentarlas.
Combinan fácilmente con una ensalada, tomates cherry, verduras crudas o una pieza de fruta y permiten dejar preparada más de una comida de una sola vez.
Eso sí, que puedan comerse frías no significa que deban pasar toda la mañana a temperatura ambiente. Las preparaciones que contienen huevo, queso, carne u otros ingredientes perecederos deben mantenerse refrigeradas hasta el momento de consumirlas.
¿Cómo transportar las sopas frías?
Las sopas frías, como el gazpacho, el salmorejo, el ajoblanco o una crema de pepino, deben llevarse en una botella o un recipiente hermético que cierre bien y mantenerse refrigeradas.
Para conservar mejor la textura, lleva los acompañamientos por separado: picatostes, huevo cocido, semillas, hierbas frescas o pequeños dados de verduras pueden añadirse justo antes de comer.
Así se evita que los ingredientes crujientes se ablanden y la sopa llega a mediodía prácticamente como recién servida.
Falafel, onigiri, verduras rellenas y platos con legumbres
Preparaciones como el falafel, los onigiri, algunas verduras rellenas o los platos a base de legumbres también pueden funcionar muy bien en una fiambrera que se vaya a comer fría.
Se pueden acompañar con salsas de yogur, hummus, vinagretas o tahini, pero es preferible transportar las salsas en recipientes pequeños separados. Así se evita que empapen el resto de la comida durante toda la mañana.
En el caso del arroz utilizado para preparar onigiri u otras recetas, hay que extremar la conservación: una vez cocinado debe enfriarse y refrigerarse cuanto antes, sin dejarlo durante horas a temperatura ambiente.
La temperatura importa aunque la comida vaya a tomarse fría
Este es probablemente el punto más importante. Una comida que no necesita calentarse no es necesariamente una comida que pueda mantenerse fuera de la nevera.
Si la receta contiene huevo, atún, pollo, pescado, queso, yogur, arroz o pasta cocidos, salsas o cualquier otro ingrediente perecedero, lo más seguro es llevarla bien refrigerada.
Si hay nevera en el trabajo, guarda la fiambrera nada más llegar. Si no la hay, utiliza una bolsa isotérmica con uno o varios acumuladores de frío y mantenla alejada de fuentes de calor.
También conviene preparar y refrigerar la comida con antelación suficiente para que salga de casa ya fría, en lugar de introducir un plato todavía caliente directamente en la bolsa isotérmica.
Separar los ingredientes también mejora el resultado
Además de la seguridad, hay una cuestión de textura. Las salsas, los ingredientes crujientes y algunas verduras delicadas aguantan mejor si viajan separados.
Granola, semillas, picatostes, frutos secos o pan tostado pueden llevarse en un pequeño recipiente aparte. Lo mismo ocurre con las vinagretas y otras salsas.
Los tomates muy jugosos, el pepino o algunas frutas cortadas también pueden soltar líquido durante el reposo, así que conviene escurrirlos bien o añadirlos lo más cerca posible del momento de comer.
Una fiambrera fría puede ser mucho más que una ensalada
Con estos pequeños cuidados, es fácil preparar comidas variadas que no necesitan microondas y siguen estando apetecibles a mediodía. Ensaladas completas, bocadillos, wraps, tortillas, quiches, sopas frías o platos de legumbres ofrecen suficientes posibilidades para no repetir siempre lo mismo.
La clave es elegir recetas que aguanten bien unas horas preparadas, mantener correctamente refrigerados los alimentos perecederos y separar los ingredientes que puedan perder textura.
Así, llevar la comida al trabajo deja de ser simplemente una solución práctica: puede convertirse en una forma sencilla de comer casero, variar el menú de la semana y llegar a mediodía con algo que realmente apetezca.
Mirella Mendonça





























Comentarios