Cebolla caramelizada casera: melosa, dorada y con sabor profundo
La cebolla caramelizada es uno de esas elaboraciones pacientes que transforman un ingrediente común en algo mucho más interesante. Cocinada lentamente en mantequilla, aceite de oliva o una mezcla de ambos, la cebolla cambia por completo: pierde su punto áspero, gana una dulzura suave y adopta una textura tan tierna que casi se deshace. Cada cucharada concentra matices que solo el tiempo y una cocción tranquila pueden desarrollar. Es una guarnición que funciona igual de bien con carnes asadas o a la plancha que en bocadillos, hamburguesas, tablas de quesos o como contrapunto para unas tostas, una tarta salada o una tortilla de patatas. Es el típico recurso de cocina que eleva platos sencillos sin esfuerzo y que siempre merece la pena tener preparado.
Ingredientes
Materiales
- Cuchillo o mandolina
- Tabla de cocina
- Sartén amplia



