¿Hay que enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas?
Pasar los platos por agua antes de meterlos en el lavavajillas sigue siendo un gesto muy habitual en muchas casas. Es una costumbre heredada de los primeros modelos y de una idea de limpieza que hoy encaja mal con el funcionamiento de los aparatos actuales, equipados con sensores de suciedad y programas de lavado mucho más precisos. Si se tiene en cuenta tanto el agua que se desperdicia como la eficacia real de estas máquinas, la duda deja de ser menor desde el punto de vista medioambiental. Cuándo conviene evitar ese paso, en qué casos puede tener sentido hacer una excepción y cuál es la mejor manera de usar el lavavajillas para que funcione bien son preguntas más actuales de lo que parecen.
Un hábito muy arraigado: ¿enjuagar o no enjuagar?
La costumbre de enjuagar la vajilla antes de meterla en el lavavajillas viene de una época en la que estos aparatos eran menos eficaces. En muchos hogares, ese gesto se mantiene, aunque las máquinas actuales eliminan mucho mejor la suciedad. Los expertos explican que el enjuague previo sistemático no solo suele ser innecesario, sino que incluso puede empeorar el resultado al interferir en la detección de la suciedad durante el lavado.
De los aparatos de antes a la tecnología actual
Los modelos antiguos tenían más dificultades para eliminar los restos resecos, de ahí que se recomendara enjuagar antes. En cambio, los lavavajillas actuales cuentan con sensores de suciedad, brazos aspersores más eficaces y chorros de agua mejor dirigidos, capaces de desprender y arrastrar los residuos. Si se elimina demasiada suciedad antes de poner en marcha el programa, esos sensores pueden interpretar mal el nivel real de suciedad y el detergente actuar con menos eficacia, lo que acaba traduciéndose en peores resultados.
Un gesto caro para el medio ambiente
Enjuagar a mano consume mucha agua a cambio de muy poco. Aclarar un plato bajo el grifo puede suponer entre 3 y 5 litros, mientras que un lavavajillas estándar puede lavar hasta 13 servicios con menos de 10 litros en total. A lo largo de una semana, la diferencia se nota: se gasta más agua y más energía sin que la mejora en el resultado compense ese consumo.
¿Debería entonces dejar de enjuagar los platos siempre?
En algunos casos concretos (restos muy pegados, salsas que llevan varios días secándose o suciedad quemada que no sale con facilidad) puede tener sentido hacer un enjuague puntual. En la mayoría de las situaciones, sin embargo, basta con retirar los restos más grandes con una espátula, una servilleta o una esponja seca y meter directamente la vajilla en la máquina. Así se reduce el consumo de agua sin renunciar a una buena limpieza.
Cómo sacar más partido al lavavajillas
Para conseguir buenos resultados y mantener el consumo bajo control, conviene seguir algunas pautas sencillas. Coloca la vajilla según las indicaciones del fabricante, evitando que unas piezas tapen a otras y dejando espacio para que el agua circule bien. Elige el programa más adecuado según el nivel de suciedad, en lugar de recurrir siempre al intensivo. Y no descuides el mantenimiento: limpiar los filtros, revisar los brazos aspersores y comprobar que no falten sal ni abrillantador ayuda a que el aparato siga funcionando bien.
Con estos hábitos y con la tecnología actual, el prelavado sistemático deja de tener sentido. La vajilla queda limpia y, al mismo tiempo, se ahorra agua y energía.
Vincent SabourdyHago los mejores crêpes de la calle.
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