32 recetas con calabaza para quienes creen que ya lo han probado todo
La calabaza es de esos ingredientes baratos y sanos que te arreglan una comida con muy poco.
Funciona bien en un plato ligero que para uno cremoso, para dulce o para salado. Puede aparecer como entrante, convertirse en plato principal, rematar un postre e incluso colarse en alguna bebida. Y las semillas, si las tratas bien, dan un picoteo estupendo y cero desperdicio.
En este artículo te traemos ideas para exprimirla de verdad, sacarle todo el partido, con propuestas para distintos gustos y momentos.
1. Entrantes, ensaladas y picoteos
La calabaza tiene una característica muy agradecida: se integra con el resto de ingredientes sin imponerse, aporta color y ayuda a redondear el plato. Si la tienes encasillada en sopas, cremas y purés, afortunadamente te queda mucho por descubrir. Entrantes delicados, ensaladas con un punto distinto, picoteos más saludables… todo con ese sabor ligeramente dulce y terroso de la calabaza llevando el hilo.
2. Platos principales con calabaza
Cuando la pones en el centro del plato, la calabaza brilla. Da cuerpo a un risotto, vuelve sedosa una salsa para pasta, sostiene una quiche o una tarta salada y, a veces, puede ocupar el lugar de la carne sin que el plato se venga abajo.
Al horno o en la cazuela, en recetas vegetarianas o acompañando carnes y quesos, aporta textura suave y un sabor redondo.
3. Postres con calabaza
En los postres, la dulzura natural de la calabaza aparece con una delicadeza inesperada. Se entiende especialmente bien con especias como canela, nuez moscada o jengibre, y de ahí salen dulces aromáticos, de los que huelen a casa.
Bizcochos jugosos, postres cremosos, compotas o incluso postres fríos: la calabaza también sabe cerrar una comida con nota, sin resultar pesada.
4. Bebidas con calabaza
Sí, la calabaza también se puede beber. En un smoothie aporta cuerpo; en un latte con especias, ese calorcito que apetece; y en un cóctel con ron o cachaça, un matiz aromático distinto. Suave, cremosa y ligeramente dulce, convierte un trago cualquiera en algo sorprendente.
Extra: qué hacer con las semillas de calabaza
Después de cocinar con calabaza, no tires las semillas. Tostadas con un poco de aceite de oliva y tus especias favoritas, se convierten en un picoteo sencillo y nutritivo. Las semillas de calabaza también quedan muy bien como contraste crujiente sobre cremas y ensaladas. Es una forma deliciosa de aprovecharlo todo, sin desperdiciar nada.
Mirella Mendonça































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