Lasaña de calabaza, espinacas y ricotta

Plato
Fácil
1 h 50 m

Hay una razón por la que la calabaza asada funciona tan bien en una lasaña: al triturarla queda espesa y cremosa, pero también admite suficiente caldo y nata como para convertirse en la salsa que cocinará la pasta en el horno. En esta versión se mezcla con ricotta y se alterna con espinacas y mozzarella. No lleva bechamel ni hay que cocer previamente las láminas de lasaña: lo importante es que la crema de calabaza tenga suficiente líquido y cubra bien toda la pasta antes de llevarla al horno. Así, la calabaza no queda solo como relleno: se convierte en la base cremosa que une las capas y mantiene la lasaña jugosa.

Ingredientes

4

Para la crema de calabaza:

Para montar la lasaña:

Materiales

  • Una bandeja de horno
  • Papel de horno
  • Un cuchillo
  • Una tabla de cortar
  • Una cuchara
  • Una batidora
  • Un colador
  • Un bol grande
  • Una fuente de horno de unos 20 × 25 cm
  • Papel de aluminio o una tapa apta para horno