Lasaña de calabaza, espinacas y ricotta
Hay una razón por la que la calabaza asada funciona tan bien en una lasaña: al triturarla queda espesa y cremosa, pero también admite suficiente caldo y nata como para convertirse en la salsa que cocinará la pasta en el horno. En esta versión se mezcla con ricotta y se alterna con espinacas y mozzarella. No lleva bechamel ni hay que cocer previamente las láminas de lasaña: lo importante es que la crema de calabaza tenga suficiente líquido y cubra bien toda la pasta antes de llevarla al horno. Así, la calabaza no queda solo como relleno: se convierte en la base cremosa que une las capas y mantiene la lasaña jugosa.
Ingredientes
4
Para la crema de calabaza:
Para montar la lasaña:
Materiales
- Una bandeja de horno
- Papel de horno
- Un cuchillo
- Una tabla de cortar
- Una cuchara
- Una batidora
- Un colador
- Un bol grande
- Una fuente de horno de unos 20 × 25 cm
- Papel de aluminio o una tapa apta para horno





