Lasaña de calabaza, speck y nueces: cremosa y con un punto crujiente

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Plato
Fácil
1 h 2 m
489 Kcal

Una lasaña de calabaza corre un riesgo bastante claro: que todo resulte demasiado blando, demasiado dulce, demasiado parecido de una capa a la siguiente. Esta receta evita justamente eso. La calabaza aparece de dos maneras. Una parte se tritura y se mezcla con la bechamel, que gana cuerpo, color y sabor; la otra se mantiene en dados para que siga habiendo algo que morder entre las capas de pasta. A partir de ahí, el resto de ingredientes entra para romper la uniformidad: el speck aporta intensidad y un punto ahumado, las nueces introducen contraste y el Parmigiano Reggiano concentra sabor y ayuda a formar una superficie bien gratinada. El resultado no depende de acumular ingredientes, sino de que cada uno haga un trabajo distinto. La crema envuelve, la calabaza permanece, el speck interrumpe y las nueces crujen. Y precisamente por eso esta lasaña no se queda en una sucesión de capas suaves, sino que cambia de textura y de sabor a medida que se come.

Ingredientes

4

Para la bechamel:

Materiales

  • Fuente rectangular de 15 × 23 cm
  • Sartén
  • Cazo
  • Varillas manuales de cocina
  • Batidora
  • Tabla de cortar
  • Cuchillo