Salsa a la pimienta casera: cremosa, muy aromática ideal para acompañar carnes
La salsa a la pimienta tiene la virtud de arreglar cualquier plato de carne sin grandes complicaciones. Funciona igual de bien con unos solomillos o con un simple filete a la plancha que con un pollo hecho a última hora, y se prepara en menos tiempo del que tarda la carne en reposar. La chalota aporta un toque suave y dulzón; la pimienta, machacada solo un poco, da ese punto de aroma que abre el apetito; y el chorrito de coñac ayuda a redondearlo todo sin hacerse notar en exceso. El resultado es una salsa cremosa y con carácter, pensada para el día a día, pero lo bastante rica como para mejorar un plato sencillo y convertirlo en festivo. Y es verdad: cuando te acostumbras a hacerla en casa, las versiones preparadas ya no saben igual.
Ingredientes
Materiales
- Sartén o cacerola
Preparación
Pela y pica finamente la chalota.
Con ayuda de un mortero, machacar los granos de pimienta de forma gruesa.
En una sartén pequeña o en un cazo, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la chalota y sofríela durante unos dos minutos, hasta que empiece a tomar color.
Incorpora el coñac y el caldo de carne.
Sube el fuego y deja que el líquido se reduzca a la mitad. Añade la nata y la pimienta machacada, y cocina dos o tres minutos más.
Diluye la maicena en una cucharada de agua fría y agrégala. Remueve hasta que la salsa quede homogénea.
Acompaña esta salsa con una pieza de carne. ¡Listo!
Consejos y trucos
¿Qué pimienta es mejor para preparar una buena salsa a la pimienta?
La opción clásica es usar granos de pimienta negra machacados justo antes de cocinar: así mantienen su aroma y liberan los aceites esenciales durante la cocción. Si quieres un sabor más complejo, puedes mezclar variedades: la pimienta verde aporta un matiz más suave y herbáceo; la blanca, un toque más directo y penetrante; y la de Sichuán introduce notas cítricas y ligeramente anestésicas muy interesantes. Eso sí, evita la pimienta molida de bote: pierde aroma enseguida y se desvanece durante la cocción.
¿Con qué platos combina mejor la salsa a la pimienta?
Es una salsa que luce especialmente bien con carnes jugosas: entrecot, lomo alto, solomillo marcado a fuego vivo o magret de pato. También mejora un puré de patatas casero, unas patatas fritas o verduras asadas. Si buscas una opción vegetariana, funciona muy bien con hamburguesas de lentejas o con setas salteadas en sartén, que absorben de maravilla el aroma de la pimienta.
¿Puedo preparar la salsa a la pimienta con antelación?
Sí, se conserva muy bien. Guárdala en un recipiente hermético en la nevera durante dos o tres días. Para recuperarla, caliéntala a fuego suave y añade una cucharada de nata o un chorrito de caldo para devolverle la textura original. Puedes usar el microondas, pero con cuidado: potencias bajas y tiempos cortos para evitar que la salsa se corte.
¿Cómo suavizar una salsa a la pimienta que ha quedado demasiado fuerte?
Si la salsa está muy intensa, añade un poco más de nata o una nuez de mantequilla para equilibrar el sabor. También puedes incorporar un chorrito de caldo para aligerarla sin alterar su carácter. Si el picor viene de haber añadido demasiados granos de pimienta, cuélala parcialmente para ajustar la intensidad sin modificar la receta.
Nutrición
- Carbohidratos: 4.3g
- Grasa total: 12.5g
- Grasa sat.: 8.6g
- Proteínas: 1.4g
- Fibras: 1.1g
- Azúcar: 2.3g
- ProPoints: 4
- SmartPoints: 8





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