Focaccia rústica con cebolla y romero
Esta focaccia rústica italiana nace de una masa muy hidratada, de esas que al principio parecen demasiado blandas y pegajosas, pero que cambian por completo cuando se les da tiempo. No hace falta corregirla con más harina: los reposos, los pliegues y una fermentación tranquila hacen que vaya cogiendo fuerza poco a poco, hasta ganar estructura y desarrollar una miga aireada. Después solo necesita buenos acompañantes. Un poco de aceite de oliva, cebolla cortada fina y romero. En el horno la cebolla se ablanda, toma color y deja parte de su dulzor sobre la masa; el romero perfuma la superficie y el aceite se queda en esos hoyuelos que hacen que la focaccia resulte tan sabrosa. Cuando sale del horno, con los bordes dorados y la miga todavía caliente, cuesta bastante esperar para cortarla. Lo mejor es dejarla reposar solo unos minutos y comerla templada, tal cual o acompañada de una tabla de quesos y embutidos.
Ingredientes
Materiales
- Amasadora
- Gancho para amasar
- Bandeja de horno
- Papel de horno
- Espátula
- Rejilla





