Farofa brasileña dorada con chorizo fresco, huevo y zanahoria

vota ahora
Acompañamiento
Fácil
20 min
154 Kcal

En Brasil, la farofa no es una mera guarnición: es lo que hace que el plato tenga identidad . Está en las barbacoas familiares, en la feijoada de los domingos y al lado de un simple arroz con alubias. Básicamente es harina de mandioca tostada con algo sabroso que la perfume y la convierta en un acompañamiento que compite seriamente con el plato principal. Esta versión “dorada” tira de linguiça calabresa, un embutido brasileño con inspiración italiana: ahumado, con ajo y ese punto a pimentón ahumado que recuerda vagamente a nuestro chorizo fresco. Si no la encuentras (que es lo más probable), una buena alternativa sería un buen chorizo fresco poco picante; si prefieres algo más suave, una butifarra también encaja. La idea es sencilla: grasa con sabor que impregne los granitos tostados. La harina de mandioca (farinha de mandioca) se consigue en tiendas latinoamericanas y cada vez más en supermercados grandes. Pero tampoco es cuestión de que la receta dependa de eso: con un pan rallado grueso o panko ligeramente triturado puedes conseguir ese efecto suelto y tostado que caracteriza a la farofa. No será ortodoxo, pero sí muy disfrutable. Cebolla, huevo y zanahoria rematan el asunto: aroma, cuerpo y un contrapunto dulce que le sienta de lujo al embutido. Y luego ya haces lo que hace Brasil: se lo echas a lo que haya en la mesa. Lo normal es que acabes poniendo más.

Ingredientes

8

Materiales

  • Sartén
  • Rallador