Bocadillo italiano de mortadela, burrata y pesto
Si has viajado a la Toscana, quizá conozcas la schiacciata: ese bocadillo italiano de pan plano, abierto y bien relleno, casi siempre con buena charcutería, algún buen queso italiano y poco más. De ahí nace la idea de este bocadillo gourmet italiano con mortadela, burrata, rúcula y pistacho. Nuestra versión prescinde del pan típico, muy similar al de una focaccia, y se apoya en algo más accesible, pero igual de eficaz: un buen pan crujiente capaz de sostenerlo todo sin venirse abajo. Fue verlo terminado y soltar un “mamma mia” bastante poco contenido. Y es que basta pegarle un bocado para perdonarle a la mortadela su pasado de merienda escolar. Cuando el producto es bueno y está cortado en lonchas finas, este embutido puede ser una cosa muy seria: graso, delicado, perfumado. La burrata pone el punto lácteo, blando y casi excesivo; el pesto verde de albahaca aporta el perfume herbal; los tomates secos concentran el sabor; la rúcula afila el conjunto; el pistacho añade textura, y el pan crujiente recuerda que, al final, un bocadillo también puede ser, y de hecho es, un verdadero placer.







