¿Cómo cocer guisantes frescos? Consejos para que queden tiernos y bien verdes
Con su sabor suavemente dulce y ese color verde vivo tan característico, los guisantes frescos son una de las verduras más representativas de la primavera. Dan un punto de frescura a muchos platos y se pueden disfrutar de muchas maneras: simplemente con un poco de mantequilla, en un risotto, en una ensalada o como guarnición de un pescado o una carne.
Pero, para sacarles todo el partido, es fundamental acertar con la cocción. Si se cuecen demasiado, pueden quedar harinosos y perder viveza; si se quedan cortos, resultan más duros y menos agradables al paladar. Bastan unos pasos básicos para conseguir unos guisantes tiernos, ligeramente dulces y con un verde intenso, llamativo y brillante.
Aquí tienes todo lo que conviene saber para preparar y cocer guisantes frescos correctamente.
Empieza por elegir guisantes frescos
Antes incluso de pensar en cómo cocinarlos, todo empieza con la elección del producto.
Si los compras con vaina, conviene fijarse en que estas estén:
- bien verdes
- firmes
- ligeramente brillantes
- sin manchas ni zonas secas
También deben verse llenas. Si las vainas están planas o blandas, es señal de que los guisantes ya no están en su mejor momento.
Cuanto más frescos sean, más tiernos y dulces resultarán de forma natural.
Desgranar los guisantes
Para hacerlo, basta con romper uno de los extremos y abrirla con los dedos para extraer los guisantes del interior.
Es una tarea que lleva algo de tiempo, pero también forma parte del encanto de cocinar una verdura de temporada.
Como referencia, unos 500 gramos de guisantes con vaina suelen dar entre 150 y 200 gramos de guisantes ya desgranados.
Una vez listos, basta con enjuagarlos rápidamente bajo el grifo con agua fría.
Cocerlos en agua
La manera más sencilla de preparar guisantes frescos es cocerlos en agua con sal.
Empiece por poner a hervir una olla grande con agua salada.
Cuando el agua esté hirviendo, añade los guisantes y cuécelos entre 8 y 12 minutos, dependiendo de su tamaño y frescura.
Es importante vigilar el tiempo de cocción: los guisantes deben estar tiernos pero conservar una ligera firmeza.
Si se cuecen demasiado, pueden perder su textura y su bonito color verde.
El truco para que conserven su color
Después de cocerlos, hay un gesto muy sencillo que ayuda a mantener ese color vivo.
Solo hay que pasarlos de inmediato a un cuenco con agua muy fría, incluso con hielo.
Esta técnica sirve para cortar la cocción al instante y evitar que los guisantes sigan haciéndose con el calor residual.
El resultado son unos guisantes bien verdes y en su punto.
En sartén, para ganar sabor
Si cocerlos en agua es lo más simple, hacerlos en sartén permite ganar algo más de sabor.
En una sartén o cazuela baja, derrite una nuez de mantequilla o añade un chorrito de aceite de oliva.
Incorpora después los guisantes y un vasito pequeño de agua.
Tapa y deja cocinar entre 10 y 15 minutos a fuego suave, removiendo de vez en cuando.
De este modo se cuecen poco a poco y van absorbiendo mejor los aromas.
Para darle aún más sabor, puedes añadir :
- un poco de cebolla picada
- un diente de ajo
- unos taquitos de jamón serrano
- o incluso unos dados de beicon
Cocción al vapor
La cocción al vapor es una buena opción si lo que buscas es conservar al máximo su sabor y sus nutrientes.
Solo hay que colocar los guisantes en una vaporera o en un cestillo sobre una olla con agua hirviendo suavemente.
En unos 10 minutos estarán listos.
Es una cocción suave que permite obtener unos guisantes tiernos y sabrosos, manteniendo bien su textura.
¿Cómo saber si ya están hechos?
La mejor forma de comprobarlo es probar uno.
Debe estar :
- tierno
- ligeramente dulce
- fácil de aplastar al morderlo
Los guisantes deben conservar un punto leve de firmeza y no quedar blandos.
Si empiezan a adquirir un tono apagado, entre grisáceo y verdoso, es muy probable que se hayan pasado de cocción.
Errores que conviene evitar
Ciertos errores pueden estropear fácilmente la cocción de los guisantes.
Cocerlos demasiado tiempo
Es el error más habitual. Un exceso de cocción los vuelve harinosos y les hace perder sabor.
No salar el agua de cocción
La sal ayuda a realzar el gusto de los guisante
Cocinarlos a fuego demasiado fuerte
Una cocción suave ayuda a mantener mejor la textura.
Los guisantes se hacen enseguida y no necesitan tiempos largos de cocción.
¿Cómo usarlos después?
Una vez cocidos, los guisantes frescos se pueden incorporar a muchísimas recetas.
Están muy buenos:
- simplemente con mantequilla y una pizca de sal
- en una ensalada de primavera
- en puré
- en un risotto
- con zanahorias
- en platos de pasta o verduras
También acompañan muy bien pescados, pollo o platos vegetarianos.
Una verdura sencilla y agradecida
Los guisantes frescos son uno de esos placeres sencillos que trae la primavera. Con una cocción breve y unos cuantos cuidados básicos, es fácil conseguir una verdura tierna, dulce y llena de frescura.
En cuanto se le coge el punto, se convierten en una guarnición rápida y sabrosa, capaz de aportar color y suavidad a muchos platos de temporada.
Adèle Peyches









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