Focaccia esponjosa con tomates cherry, aceitunas y orégano
Hay pocas cosas tan difíciles de dejar enfriar como una focaccia recién salida del horno. Este pan italiano queda muy esponjoso, con una miga aireada y una superficie ligeramente dorada, llena de esos pequeños huecos en los que se concentran el aceite de oliva, el jugo de los tomates cherry y el orégano. Las aceitunas negras aportan el contrapunto salado y terminan de darle ese sabor mediterráneo tan reconocible. La masa necesita tiempo, pero no un amasado complicado: una hidratación alta, varios pliegues y una fermentación paciente hacen casi todo el trabajo. Podemos servirla templada para acompañar la comida, cortarla en cuadrados para un aperitivo o disfrutarla tal cual, recién hecha. Porque con una focaccia casera así, pocas excusas hacen falta.
Ingredientes
Materiales
- Bol grande
- Báscula de cocina
- Paño limpio
- Bandeja o molde apto para horno
- Papel de horno
- Rejilla




