Noche de hamburguesas, versión casera y mejorada: ideas para carne, panes, salsas y acompañamientos
Una cadena de comida rápida lleva décadas vendiendo la idea de que puedes pedir la hamburguesa “a tu gusto”. Y sí, puedes. Pero si lo que quieres es que quede de verdad como a ti te apetece a todos los niveles: punto de la carne, pan, salsa a medida... la manera más directa es prepararla en casa.
La clave está en dejar de pensar solo en la hamburguesa y empezar a pensar en todos sus elementos. Con que hagas caseros uno o dos (por ejemplo, la salsa y un topping), el resto puede ser comprado y aun así el resultado cambia, y mejora, mucho.
A continuación, te mostramos algunas ideas y recetas para que tú seas el jefe de tu propia hamburguesa de la A a la Z.
1) La base: hamburguesas y “patties” para todos los gustos
Hamburguesa de carne
Bolitas pequeñas de carne picada, plancha muy caliente y aplastado. Con el fuego vivo, ganas costra y sabor a toda velocidad; aplica esta técnica para maximizar el dorado (reacción de Maillard). Luego, cocina con el punto que prefieras. Nota práctica: si trabajas con carne picada, recuerda que la seguridad manda; la referencia estándar para ternera/picada es 71 ºC en el centro.
Hamburguesa vegetariana
Los medallones de hamburguesa no tienen porque ser obligatoriamente de carne. Prueba nuestro delicioso medallón vegetariano :) La base principal son las alubias rojas. Riquísimo.
Panes: el soporte que lo aguanta todo
Panecillo clásico con sésamo
El de toda la vida, pero hecho casero y ligeramente tostado para que esté calentito.
Brioche
Ligeramente dulce, amable con salsas y jugos; da un toque sofisticado, original y muy personal a tu hamburguesa clásica.
Alternativas al pan
Cuando quieres que todo el protagonismo lo lleve el relleno (y te apetece algo más ligero). Aquí te damos 2 opciones: sustituir el pan por calabaza o tomate. Menos caloría y mucho placer.
Salsas para la burger o sus "acompañantes"
Una buena salsa hace dos trabajos: une (todo sabe a algo común) y contrasta (ácido, dulce, picante, salado). Aquí tienes cuatro que cubren casi cualquier antojo:
Salsa Big Mac
Quitando el clásico kétchup y la mostaza podríamos decir que esta es la salsa “especial” de hamburguesa. Base de mayo y mostaza con encurtidos y un ligero punto ácido: sale en minutos y arregla casi cualquier combinación.
Salsa de miel y mostaza
Cremosa, con nervio pero dulce; queda especialmente bien con la carne a la plancha.
Salsa de queso azul
Roquefort, gorgonzola, cabrales o stilton: para quien no viene a jugar. Una cucharada cambia la hamburguesa.
Lactonesa (sin huevo)
Mayonesa de leche, sedosa, más ligera en boca y práctica si no quieres trabajar con huevo crudo. Muy buena con hamburguesas vegetales o de pollo.
Toppings: textura, contraste
Aquí es donde tu hamburguesa deja de ser “carne con pan” y empieza a tener capas.
Cebolla encurtida
Ácida, crujiente y lista sin esperar días.
Cebolla caramelizada
Dulce, profunda y melosa; pide paciencia pero merece la pena.
Cebolla frita al horno
Para el toque tostado y el “crack” al morder, sin necesidad de freír en aceite y añadir calorías innecesarias.
Pico de gallo
Fresco y con chispa; agradecidísimo en burgers vegetales.
Mermelada de ciruelas
El lado dulce bien usado; funciona especialmente con cheddar o queso de cabra.
5) Guarniciones y acompañamientos
Para una experiencia completa, acompaña tu hamburguesa con alguno de estos picoteos.
Patatas fritas bien crujientes
Quitarle parte del almidón y doble cocción y conseguirás las patatas más crujientes que hayas probado. Y... poco más que decir, la pareja hamburguesa + patatas no necesita defensa.
Patatas gajo tipo Deluxe
Especiadas, fáciles de hacer y perfectas para hacer en el horno.
Chips de boniato
Más ligeras, con ese dulzor que combina muy bien con salsas ácidas.
Nuggets caseros
Otro gran clásico de las cadenas de comida rápida.
Ensalada césar
La César tiene sentido al lado de una hamburguesa porque hace de contrapunto: frío frente a caliente, fresco frente a graso.
Patricia González



















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