Pavê de morango, el postre brasileño de fresas y leche condensada que se toma bien frío
Con permiso del brigadeiro, el pavê de morango, también conocido como pave de fresas, se gana sin esfuerzo un sitio entre los postres más reconocibles de Brasil: un dulce cremoso, montado en capas y servido bien frío. Lo curioso es que no existe una única versión, sino casi una por casa: algunas llevan crema de coco, otras chocolate, otras chantilly o una capa final de gelatina. En lo que sí suelen coincidir es en esa forma tan brasileña de entender los postres: generosos, cremosos y pensados para compartir. Por la forma de montarlo en capas, puede recordar de lejos a un tiramisú de fresas o a un trifle, pero el pavê pertenece a otra familia: la de los postres brasileños de fuente, crema cocida, fruta fresca y nevera. Se prepara con bizcochos de soletilla (el equivalente más fácil de encontrar aquí al biscoito champanhe brasileño), una crema suave de leche condensada y fresas repartidas entre medias, que aportan frescor y aligeran el conjunto. Se prepara en una fuente, reposa en la nevera y llega a la mesa muy frío, listo para tomar a cucharadas. No es un postre de vitrina ni de restaurante, sino de sobremesa familiar: de domingo, de Navidad o de Día das Mães. Se lleva entero a la mesa, bien frío y ya asentado, y desaparece deprisa, como suelen hacerlo los dulces de cuchara que mejoran con unas horas de reposo.
Ingredientes
Capas de bizcochos:
Capa cremosa de leche condensada:
Para la capa de fresas:
Materiales
- Cazo o cacerola pequeña
- Varillas manuales
- Bol grande
- Fuente o molde para montar el postre
- Espátula o cuchara de madera
- Papel film





