Recetas que se congelan bien para tener comidas listas durante la semana
Hay días en los que agradeceríamos que la cena estuviera hecha antes incluso de pensar qué cocinar. Para eso sirve especialmente bien el congelador, siempre que no lo utilicemos simplemente como destino de cualquier sobra.
Sopas y guisos: de lo más agradecido para congelar
En una sopa de cebolla, merece la pena congelar la sopa por un lado y dejar para el momento de servir el pan y el queso del gratinado.
Lasañas y otros platos al horno
Los pasteles de carne cubiertos con puré también pueden congelarse, aunque la patata puede cambiar ligeramente de textura al descongelarse. Las preparaciones en las que el puré lleva mantequilla o algún lácteo suelen soportar mejor el proceso que una patata simplemente cocida.
Una buena salsa en el congelador resuelve mucho más que un plato de pasta
Legumbres: mejor en guisos, cremas o preparaciones cocinadas
Garbanzos, lentejas y alubias soportan bien la congelación una vez cocidos, especialmente cuando forman parte de un guiso o conservan algo de líquido.
Croquetas y bocados salados: congelarlos primero por separado
Cómo congelar comida cocinada correctamente
- Reparte antes de guardar: Una cantidad grande tarda mucho más en enfriarse que varias raciones pequeñas. Sopas, guisos y salsas pueden distribuirse en recipientes poco profundos para que pierdan calor con mayor rapidez. Los alimentos cocinados y las sobras no deberían permanecer a temperatura ambiente durante horas: conviene refrigerarlos o congelarlos cuanto antes y, como regla de seguridad, antes de que transcurran unas dos horas.
- Congela en las cantidades que realmente vas a utilizar: Una ración individual, dos raciones para una cena o una pequeña fuente para varias personas suelen resultar más prácticas que un recipiente enorme. Además de facilitar la descongelación, evitamos tener que recuperar más comida de la necesaria.
- Utiliza recipientes aptos para congelador: Pueden ser cajas, bolsas específicas o recipientes rígidos diseñados para soportar bajas temperaturas. En salsas y preparaciones líquidas conviene dejar algo de espacio libre para que puedan expandirse al congelarse.
- Pon nombre y fecha: Después de unas semanas, distinguir una boloñesa de un guiso oscuro a través de un recipiente congelado puede ser bastante menos evidente de lo que parecía el día que lo guardamos. Una etiqueta con el nombre y la fecha evita dudas y ayuda a utilizar primero lo que lleva más tiempo almacenado.
Cómo descongelar y recalentar
Qué alimentos suelen llevar peor la congelación
El congelador conserva, pero no deja todos los alimentos exactamente como estaban.
Las ensaladas de hojas, el tomate crudo, el pepino y otras verduras que dependen de una textura fresca y crujiente pierden mucha agua al descongelarse.
Las preparaciones con mucha mayonesa o algunas salsas emulsionadas pueden separarse. La patata cocida puede volverse más harinosa o granulosa, y la pasta o el arroz ya muy cocidos pueden quedar excesivamente blandos después del recalentado.
Por eso tiene más sentido reservar espacio para aquello que realmente lo aprovecha bien: salsas, sopas, guisos, lasañas, legumbres cocinadas y piezas como croquetas o falafel.
El congelador funciona mejor cuando sabemos qué hay dentro
Congelar comida no consiste únicamente en guardar lo que sobra. Bien utilizado, el congelador permite cocinar una vez y repartir ese trabajo entre varias comidas.
Una salsa que preparamos el domingo puede resolver una pasta el miércoles. Una ración de lasaña evita empezar de cero otra noche. Unos falafel congelados individualmente permiten sacar exactamente los que necesitamos.
No hace falta llenar el congelador de veinte platos distintos. Con unas pocas preparaciones que congelen bien, guardadas en cantidades útiles y correctamente etiquetadas, ya tenemos bastante margen para que cocinar entre semana resulte mucho más fácil.
Mirella Mendonça
















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