Guía práctica: qué comer en septiembre para volver a la rutina sin aburrirse en la mesa
¿Qué comer entonces? La respuesta no pasa por cambiar el menú de un día para otro, sino por aprovechar lo que todavía está en buen momento y empezar a introducir poco a poco los productos de la nueva temporada. Platos frescos cuando siga haciendo calor, recetas templadas cuando refresque y, sobre todo, comidas sencillas que encajen con la vuelta a la rutina.
La compra de septiembre: entre los últimos sabores del verano y los primeros del otoño
Septiembre permite mezclar dos temporadas en la misma cesta. Tomates, pimientos y berenjenas continúan dando mucho juego, especialmente durante las primeras semanas del mes, mientras que empiezan a aparecer con más fuerza productos como la calabaza, las setas, las manzanas o las peras.
En cuanto a la fruta, higos, uvas, ciruelas, peras y manzanas son buenas opciones para desayunos, meriendas, postres y también para algunas recetas saladas.
Para organizar la compra, puedes pensar en cuatro grupos:
- verduras que todavía merece la pena aprovechar: tomates, pimientos y berenjenas;
- ingredientes que empiezan a ganar protagonismo: calabaza y setas;
- frutas de septiembre: higos, uvas, ciruelas, manzanas y peras;
- recetas fáciles de adaptar: ensaladas templadas, pasta, arroz, tartas saladas y platos al horno.
Tomates, pimientos y berenjenas: todavía merece la pena aprovecharlos
Septiembre no obliga a despedirse inmediatamente de las verduras que hemos comido durante agosto. Los tomates, los pimientos y las berenjenas siguen funcionando muy bien en recetas sencillas y, además, se prestan a preparaciones algo más templadas cuando las temperaturas empiezan a bajar.
Los tomates pueden combinarse con burrata, albahaca, pasta corta o pan tostado. Los pimientos, asados o triturados en forma de crema, sirven como guarnición o salsa. Y las berenjenas funcionan al horno, rellenas, en crema o incorporadas a una pasta.
Una buena estrategia es asar varias verduras de una vez y reutilizarlas durante los días siguientes: primero como guarnición, después en una pasta y más tarde como relleno de una tarta salada o de un bocadillo.
Higos y uvas: también funcionan en recetas saladas
Septiembre es un gran momento para higos y uvas, dos frutas que no tienen por qué quedarse relegadas al postre.
Los higos combinan especialmente bien con quesos frescos, queso de cabra, frutos secos, pan tostado o jamón serrano. Basta con unos pocos ingredientes para preparar un entrante sencillo pero muy resultón.
Las uvas, por su parte, pueden incorporarse a ensaladas, focaccias o platos de arroz, donde aportan un contraste dulce y jugoso. También funcionan muy bien en repostería sencilla.
Si buscas algo ligero, no hace falta complicar la receta: una ensalada con rúcula, queso y unos cuantos higos o uvas puede ser suficiente para aprovechar estas frutas de una forma diferente.
Setas y calabaza: septiembre empieza a cambiar de tono
A medida que el mes avanza y las temperaturas empiezan a suavizarse, la calabaza y las setas empiezan a encajar cada vez mejor en el menú.
No hace falta convertir septiembre en pleno otoño desde el primer día. La idea es introducir estos ingredientes poco a poco, especialmente en cenas templadas o platos algo más reconfortantes.
Una pasta con setas, un arroz con calabaza, una tarta salada o una bandeja de verduras al horno pueden ser buenas opciones. La calabaza combina especialmente bien con legumbres, quesos, frutos secos y hierbas aromáticas, mientras que las setas aportan mucho sabor incluso a preparaciones sencillas.
Si buscas una comida completa, puedes combinarlas con arroz, pasta, huevos o legumbres sin necesidad de recurrir a salsas pesadas.
Manzanas, peras y ciruelas: frutas que anuncian el cambio de temporada
Manzanas, peras y ciruelas empiezan a ocupar cada vez más espacio en la cesta y permiten pasar de los postres más frescos de agosto a preparaciones algo más reconfortantes.
Las manzanas funcionan en bizcochos, tartas y ensaladas. Las peras combinan especialmente bien con chocolate, quesos y frutos secos. Y las ciruelas aportan un punto ácido muy interesante tanto en repostería como en algunas recetas saladas.
Para los postres, una buena idea es apostar por elaboraciones sencillas que puedan prepararse con antelación: bizcochos, tartas de fruta o crumbles que sirvan tanto para el desayuno como para la merienda.
Y no hace falta limitar estas frutas al dulce: pera con queso, manzana con nueces o ciruelas acompañando platos salados son combinaciones clásicas que siguen funcionando muy bien.
Cómo organizar un menú de septiembre sin caer en la monotonía
La ventaja de septiembre es que permite alternar platos frescos con otros más templados. Mientras continúe el calor, pueden seguir apareciendo ensaladas, tomates, verduras asadas o platos de pasta sencillos. Cuando las noches refresquen, entran en juego las setas, la calabaza, los gratinados y las recetas al horno.
Una compra sencilla puede dar para varios días:
- tomates y pimientos para ensaladas, salsas y guarniciones;
- berenjenas para una cena al horno o una pasta;
- calabaza o setas para los días en que apetezca algo más templado;
- higos, uvas, ciruelas, manzanas y peras para desayunos, meriendas y postres.
También es un buen momento para recuperar cierta organización después de las vacaciones, pero sin convertir septiembre en un mes de restricciones ni compensaciones.
No hace falta «poner orden» a base de platos aburridos. Basta con comprar con algo más de intención, aprovechar los productos que van cambiando y preparar recetas que puedan reutilizarse durante la semana.
Septiembre funciona mejor cuando no intentamos decidir si todavía es verano o ya es otoño. En la cocina pueden convivir perfectamente un tomate maduro, unos higos, una bandeja de berenjenas asadas y la primera calabaza del mes.
Ese es precisamente su atractivo: aprovechar los últimos sabores de una temporada mientras empezamos a descubrir los de la siguiente.
Daniele Mainieri











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