Recetas asiáticas en casa: 14 platos fáciles para el día a día
La cocina asiática lleva años instalada en España: primero en restaurantes, después en los estantes del súper y, al final, en nuestras cenas de diario. Ya no hace falta buscar demasiado para encontrar salsa de soja decente, fideos, aceite de sésamo o una pasta picante coreana. Y cuando te faltan un par de cosas, casi siempre hay manera de apañarse con sustitutos razonables.
1. Chow mein: noodles salteados
El chow mein es uno de esos platos que casi siempre apetece: noodles salteados, verduras con mordida y una salsa intensa que lo liga todo. Es rápido, lo puedes ajustar a tu gusto y queda de cine para una cena distinta sin salir de casa.
Clave: sartén muy caliente y salteado en tandas. Si lo amontonas, los noodles sudan, se humedecen y pierden el punto.
2. Ramen ligero de pollo: una sopa legendaria en versión rápida
El ramen de pollo es un clásico para quien busca algo caliente, nutritivo y con gracia, pero en versión más ligera y fácil de hacer en casa. Aquí se prepara con caldo de verduras, pollo tierno, noodles y verduras aromáticas: una cena que reconforta sin quedarse pesada.
Apunte útil: para un caldo con carácter en pocos minutos, añade jengibre y cebolleta. Aromatizan mucho sin “apagar” el resto.
3. Dakgangjeong: pollo frito coreano, crujiente y agridulce-picante
El dakgangjeong es el pollo frito coreano que engancha al primer bocado: piezas muy crujientes con una salsa dulce y picante que tiene personalidad. Ideal para poner algo diferente en la mesa, sobre todo si hay amigos.
Ojo aquí: seca bien el pollo antes de rebozarlo. La fritura queda más crujiente y la salsa se pega mejor.
4. Huevos chinos al vapor: textura sedosa con solo dos ingredientes
Pocas cosas tan simples y tan resultonas: con dos ingredientes consigues una textura suave, casi de flan salado. Es una receta perfecta si te van los sabores delicados, para servir como entrante o como guarnición.
Para que quede fino y sedoso: cuela la mezcla y elimina burbujas antes de cocer. La diferencia se nota.
5. Udon con gambas y salsa picante de cacahuete: listo en menos de 10 minutos
Estos udon demuestran por qué la cocina asiática funciona tan bien entre semana: noodles blanditos, gambas jugosas y una salsa cremosa con un punto picante. Parece plato de restaurante y sale en un momento.
Para que te salga bien: ten todo preparado antes de encender el fuego (es decir, haz una mise en place). Aquí la sartén va rápida y las gambas se pasan enseguida.
6. Tortilla de arroz con gochujang: la receta para aprovechar sobras
Si te ha quedado arroz del día anterior, aquí tienes una salida con gracia: el gochujang (pasta coreana de chile fermentado) aporta color y un picante amable, y la sartén se encarga de hacer una costra dorada por fuera y un interior suave.
Truco sencillo: arroz bien frío, sartén caliente y poco aceite. Así haces corteza sin que se pegue.
7. “Tacos” asiáticos con tartar de salmón: bocado fusión para compartir
La idea es tan simple como vistosa: la tartar de salmón se sirve en chips hechos con láminas de arroz. Crujen, aguantan y quedan perfectos para picotear.
Detalle que ayuda: tuesta ligeramente las láminas antes de usarlas. Quedan más firmes y no se reblandecen al primer contacto con el relleno.
8. Katsu curry vegetariano: berenjena empanada con panko
Una versión vegetal del katsu curry: berenjena con empanado de panko y una salsa de curry espesa y aromática. Contraste de texturas y un plato completo sin necesidad de carne.
Para un empanado que aguante: seca bien la berenjena y pásala por panko un par de veces. Resiste mejor la salsa.
9. Onigiri de atún: el clásico japonés para hacer en casa
Triángulos de arroz rellenos que te resuelven un tentempié o una cena ligera. En Japón los ves por todas partes (kombini, bentos) y en casa son más fáciles de lo que parecen.
Para darles forma sin que sea muy complicado: mójate las manos con agua y una pizca de sal. El arroz no se pega y el onigiri queda compacto.
10. Mayak gyeran: huevos marinados coreanos
Son de esos pequeños placeres que convierten un huevo en algo serio: jugosos, sabrosos, con un punto dulce-salado. Van bien como entrante, guarnición o para abrir la nevera y alegrarte la tostada.
Déjalos marinar al menos 12 horas. El sabor cambia y el acabado queda mucho más apetecible.
11. Cerdo caramelizado: glaseado dulce-salado con carácter
Bocados tiernos envueltos en un glaseado que mezcla azúcar, soja y especias. Queda redondo para una cena especial sin necesidad de meterte en una receta interminable.
No remuevas a cada minuto. Si dejas que caramelice en el fondo, la salsa gana profundidad.
12. Rollitos de primavera vietnamitas con ternera marinada:
Un clásico al que le sienta bien una ternera marinada: verduras para aligerar, carne para dar fondo y un exterior que cruje cuando está bien hecho.
Marina mínimo 30 minutos antes de montar los rollitos para que la ternera tenga más presencia.
13. Okonomiyaki: la “tortilla” japonesa
El okonomiyaki mezcla una base suave con ingredientes sabrosos en un plato rústico y completo. A veces lo llaman “pizza japonesa”, pero en realidad se parece más a una tortilla generosa que admite lo que tengas: col, gambas, cerdo, tofu…
El punto está en el fuego: medio-bajo y sin prisas. Así dora por fuera sin quedarse crudo por dentro.
14. Pan bao: bollitos al vapor
El bao (o pan bao) es uno de esos bocados que justifican meterse a amasar: un panecillo blanco y esponjoso, cocido al vapor, que guarda un relleno jugoso. Aquí va con verduras salteadas y cerdo, pero lo bueno del formato es que admite cambios sin resistencia (pollo, setas, tofu o lo que tengas a mano).
Al cocerlos al vapor, coloca un paño bajo la tapa de la vaporera. Así evitas que las gotas de condensación caigan sobre la masa y te estropeen la superficie. Y, si no tienes vaporera, un adaptador sobre una olla con agua hirviendo hace el apaño.
Daniele Mainieri













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