La masa filo es el mejor atajo para aperitivos con buena presencia. 9 recetas que lo demuestran
Mucho se habla de todo lo que nos ofrece la masa de hojaldre en cocina, y con razón: se adapta a casi todo, se dora con facilidad y tiene ese punto crujiente que mejora cualquier relleno ya sea dulce o salados. Pero, si de aperitivos va la cosa, conviene reivindicar otra masa que juega con reglas parecidas y, en algunos casos, incluso más agradecidas: la masa filo y su prima, la brick.
La masa filo son hojas finas (o la masa a brick, un poco más firme) que funcionan como un marco comestible. Las doblas y ya tienes forma: triángulos, rollitos, conos, cestitas arrugadas, paquetitos listos para horno, freidora de aire o sartén. En pocos minutos consigues un aperitivo: con un apetecible dorado, capas ligeras, un crujido limpio que hace que tu aperitivo parezca sacado de un buen catering.
Lo mejor es que, igual que al hojaldre, casi todo les sienta bien. Quesos cremosos aromatizados con hierbas, verduras salteadas, setas, legumbres, pollo desmigado, especias que empujan hacia lo mediterráneo o hacia lo asiático. Incluso un relleno dulce, si te apetece cambiar de registro. No es una masa de “una receta”: es un formato que te permite jugar con la presentación según la necesidad y el contexto en el que vayas a servirlo.
A partir de ahí, el sistema es sencillo: elegir un relleno que no empape, doblar con un poco de orden y aplicar calor. Con pocos pasos, pasas del “vamos a picar cualquier cosa” a unos aperitivos bastante vistosos y apetecibles. Aquí van 9 recetas de aperitivos con masa filo que lo demuestran.
¿Qué es la masa filo?
Antes de pasar a las recetas conviene saber de qué estamos hablando. La masa filo es una masa de harina y agua (a veces con un poco de aceite o vinagre) que se trabaja hasta poder estirarla en hojas extremadamente finas, casi transparentes. No tiene levadura ni impulsor: su gracia no está en “subir”, sino en que esas láminas, al hornearse o freírse, quedan muy ligeras y sus capas quedan muy crujientes.
En casa casi siempre se compra ya hecha, en paquetes de hojas apiladas, porque lograr ese grosor a mano requiere práctica. Además, suelen ser bastante económicas y vienen genial para envolver todo tipo de rellenos.
La masa brick es una pariente cercana: también se presenta en hojas finas, aunque por lo general es algo más gruesa y flexible. Eso la hace muy agradecida para doblar y para freír, porque se rompe menos. Es la que se usa en muchas preparaciones del Magreb, como el briouat (el relleno envuelto y frito hecho con esas hojas).
¿Dónde aparece en la cocina internacional? En platos tan conocidos como la spanakopita griega (espinacas y feta), los börek turcos (enrollados o en espiral, con queso, carne o verduras) o la baklava, el clásico dulce de capas con frutos secos y almíbar o miel.
Cuatro reglas básicas para que tu aperitivo con masa filo no sea un desastre
- Que no se seque: las láminas de filo se secan y se vuelven quebradizas muy rápido. Así que abre el paquete, saca solo las hojas que vayas a usar y cubre el resto con un paño limpio, apenas húmedo.
- No te olvides de aplicar grasa: mantequilla derretida o aceite, lo que prefieras. Pincela entre lámina y lámina: así evitarás que se peguen entre sí y conseguirás capas con más relieve y más crujientes.
- Elige bien el relleno: es una masa a la que le va bien casi cualquier ingrediente que imagines, pero aquí el enemigo no es el sabor, sino la humedad. Piensa en espinacas bien escurridas, setas salteadas hasta que suelten y evaporen su líquido, verduras asadas picadas, legumbres mezcladas con algo cremoso pero espeso, y quesos que no “lloren”.
- Añade el relleno siempre frío: si envuelves algo caliente, el vapor empieza a jugar en tu contra antes de que el horno haga su parte.
Con estas ideas claras, lo demás consiste en darle la forma deseada. Puedes irte a sabores mediterráneos, asiáticos o norteafricanos sin cambiar el método: hoja, grasa, pliegue y cocción. Y ahora sí: vamos con las 9 recetas.
Hora de ponerse el delantal: 9 aperitivos con pasta filo
Patricia González








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