¿Tienes demasiados higos? El paso que conviene hacer antes de congelarlos para aprovecharlos durante meses
Septiembre es uno de los mejores momentos para disfrutar de los higos frescos. Dulces, tiernos y muy aromáticos, tienen, sin embargo, un inconveniente: una vez maduros, duran poco. Si has comprado demasiados o tienes la suerte de recibir una buena cantidad recién recogida, congelarlos es una forma sencilla de evitar que se estropeen.
Eso sí, no conviene meterlos directamente en una bolsa y olvidarse de ellos. Los higos son delicados y, después de descongelarlos, su textura será más blanda que cuando están frescos. El paso más práctico es congelarlos primero por separado sobre una bandeja y guardarlos después en bolsas o recipientes. Así no formarán un bloque y podrás sacar únicamente los que necesites.
¿Merece la pena congelar los higos?
Sí, especialmente si tienes más higos maduros de los que puedes consumir en pocos días. Los higos pueden congelarse tanto enteros como preparados y cortados, y la congelación en bandeja es una de las posibilidades para hacerlo en casa.
Hay que tener claro que un higo descongelado no tendrá la misma textura que uno fresco. Como ocurre con muchas frutas, la congelación altera su estructura y, al descongelarse, estará más blando y puede liberar algo de líquido.
Eso no supone un problema si después vas a utilizar los higos para compotas, tartas, bizcochos, batidos, salsas, rellenos o acompañamientos para quesos. Para estas preparaciones, tener una pequeña reserva en el congelador puede resultar muy práctico.
Qué higos elegir para congelar
El congelador conserva los alimentos, pero no mejora su estado. Por eso, elige higos maduros, sanos y sin zonas deterioradas. No merece la pena congelar una fruta que ya presenta signos de deterioro.
Lávalos suavemente bajo agua fría, sin dejarlos en remojo, y sécalos bien antes de congelarlos. Así evitarás incorporar agua innecesaria a la superficie de la fruta.
Puedes congelarlos enteros o cortarlos por la mitad o en cuartos. Cortarlos puede resultar especialmente práctico: ocupan menos espacio, permite comprobar que el interior está en buen estado y después estarán prácticamente listos para utilizar.
El paso que muchos se saltan: congelarlos primero en una bandeja
En lugar de introducir todos los higos directamente en una bolsa, puedes hacer una primera congelación por separado. Es un método especialmente práctico porque evita que terminen pegados formando un único bloque.
El procedimiento es muy sencillo:
- Lava los higos con cuidado.
- Sécalos bien.
- Déjalos enteros o córtalos por la mitad o en cuartos.
- Colócalos sobre una bandeja cubierta con papel de horno, separados entre sí.
- Introduce la bandeja en el congelador hasta que los higos estén completamente congelados.
- Pásalos entonces a una bolsa de congelación o a un recipiente apto para congelador.
- Si utilizas una bolsa, retira suavemente todo el aire posible sin aplastar la fruta, ciérrala bien y anota la fecha.
La ventaja es sobre todo práctica: después podrás sacar dos o tres piezas o una cantidad mayor para preparar un postre sin necesidad de descongelar toda la bolsa.
¿Es mejor congelarlos enteros o cortados?
Depende sobre todo del uso que quieras darles después.
Los higos enteros pueden resultar cómodos para compotas, salsas y otras preparaciones cocinadas. Los higos cortados, en cambio, ocupan menos espacio y están prácticamente listos para añadir a tartas, bizcochos y otras recetas.
Si están muy maduros, cortarlos también permite comprobar el interior antes de congelarlos. En cualquier caso, ambas opciones son posibles.
¿Hay que añadir limón antes de congelarlos?
No es necesario añadir limón para congelar los higos de forma segura. Pueden congelarse al natural sin ningún problema.
En algunas técnicas de conservación se utiliza ácido ascórbico o zumo de limón para ayudar a limitar los cambios de color, especialmente en variedades claras, pero no es un paso imprescindible para una congelación doméstica sencilla.
¿Cuánto tiempo pueden permanecer congelados?
Bien envasados y mantenidos correctamente congelados, los higos pueden conservarse durante meses. Como ocurre con otros alimentos congelados, el paso del tiempo afecta principalmente a su calidad: pueden ir perdiendo aroma, color o textura.
Como orientación general para fruta congelada en casa, se recomienda consumirla preferentemente dentro de los 8 a 12 meses para obtener una mejor calidad. Aun así, el resultado dependerá también del estado inicial de la fruta, del envasado y de que la temperatura del congelador se haya mantenido estable.
Por eso resulta especialmente útil anotar la fecha de congelación en cada bolsa o recipiente y consumir primero los que llevan más tiempo guardados.
Cómo utilizar los higos congelados
Para preparaciones cocinadas, como compotas, salsas o rellenos, la pérdida de firmeza supone menos inconveniente que si quisiéramos comerlos como fruta fresca.
También puedes utilizarlos para preparar bizcochos, batidos o una compota rápida para acompañar yogur, gachas o quesos. Son precisamente las recetas en las que la textura original importa menos las que mejor aprovechan los higos congelados.
Si necesitas descongelarlos previamente, hazlo preferiblemente en el frigorífico y consúmelos cuanto antes una vez descongelados. Evita dejarlos descongelando durante horas a temperatura ambiente.
Los errores que pueden arruinar el resultado
El primero es congelar higos que ya están deteriorados. La congelación no recuperará una fruta que ha empezado a estropearse.
El segundo es guardarlos todavía mojados. Secarlos bien antes de congelarlos evita añadir humedad innecesaria a la superficie.
Y el tercero es meterlos todos juntos directamente en una bolsa si después quieres utilizar pequeñas cantidades. No supone por sí mismo un problema de seguridad, pero probablemente acabarás con un bloque de fruta difícil de separar.
Por eso, si a principios de septiembre tienes más higos de los que puedes comer, lavarlos, secarlos y congelarlos primero separados sobre una bandeja es una solución sencilla y fiable para aprovecharlos durante los meses siguientes. No conservarán exactamente la textura de la fruta fresca, pero seguirán siendo muy útiles para cocinar cuando la temporada haya quedado atrás.
La modificación más importante respecto al original es que ya no presentaría el limón como un consejo general. Una fuente técnica específica sobre higos confirma que no hace falta acidificarlos para congelarlos con seguridad; el ácido ascórbico o el limón se emplean fundamentalmente para ayudar a preservar el color.
Daniele Mainieri


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