6 recetas con calabaza para empezar septiembre cuando todavía hace calor
Septiembre empieza a asomarse, pero en buena parte de España el calor todavía no se ha ido. Y justo en ese momento empiezan a aparecer con más frecuencia las calabazas: un ingrediente que asociamos enseguida con cremas, sopas y platos reconfortantes, aunque no necesariamente tengamos que cocinarlo así.
La calabaza también funciona en tostas, aperitivos, quiches, ensaladas templadas y recetas para compartir. Preparaciones que permiten empezar a disfrutarla sin tener la sensación de habernos metido de golpe en pleno otoño.
Estas 6 recetas con calabaza son una buena manera de estrenarla al comenzar septiembre: hay opciones rápidas, platos que pueden acompañarse con una ensalada y algunas ideas especialmente prácticas para una cena o un aperitivo.
Cómo cocinar la calabaza cuando todavía hace calor
La calabaza no tiene por qué terminar siempre convertida en crema. Asada, salteada o cocinada en freidora de aire puede conservar mejor su textura y utilizarse después en platos muy diferentes.
Además, combina especialmente bien con ingredientes que todavía apetecen en esta época, como ricotta, feta, hierbas aromáticas, garbanzos o una ensalada de hojas verdes. El resultado son platos que empiezan a mirar hacia el otoño, pero que siguen encajando perfectamente en los últimos días cálidos.
1. Tostas de calabaza y ricotta
Una de las maneras más sencillas de empezar a cocinar con calabaza es utilizarla sobre una tostada. En esta receta se combina con ricotta, romero y un toque de miel, creando ese contraste dulce y salado que le sienta especialmente bien.
Puede funcionar como entrante, como aperitivo para compartir o incluso como una cena sencilla acompañada de una ensalada. Una opción especialmente apropiada para estos primeros días de septiembre, cuando todavía no apetecen platos demasiado contundentes.
2. Calabaza al horno con garbanzos, romero y feta
Aquí la calabaza se convierte en un plato mucho más completo gracias a los garbanzos y el queso feta. El romero aporta aroma y el punto salado del queso contrasta con el dulzor natural de la calabaza.
Lo interesante es que no hace falta servirla recién salida del horno. Puede disfrutarse templada y acompañarse con unas hojas verdes, lo que la convierte en una opción estupenda para una comida o cena de entretiempo.
3. Albóndigas de calabaza en freidora de aire
Si buscas una forma diferente de cocinar la calabaza, estas albóndigas son una buena alternativa. Se preparan en la freidora de aire y pueden servirse como entrante, aperitivo o como parte de una cena informal.
Además, es una receta especialmente práctica cuando todavía hace calor y no apetece tener el horno encendido durante demasiado tiempo. Puedes acompañarlas con una ensalada o una salsa fresca para completar el plato.
4. Quiche de calabaza
Una quiche es una de esas recetas que funcionan especialmente bien cuando las estaciones empiezan a cambiar. Puede comerse caliente, templada o a temperatura ambiente y acompañarse simplemente con una ensalada.
En esta versión, la calabaza se combina con cebolla y tomillo en un relleno suave. Es una opción práctica para una cena y también puede prepararse con antelación, algo que empieza a resultar especialmente útil cuando septiembre devuelve poco a poco las rutinas.
5. Chips de calabaza en freidora de aire
No todo tienen que ser platos principales. La calabaza también puede convertirse en un aperitivo sencillo y diferente cortándola fina y cocinándola en la freidora de aire.
Estas chips son una manera fácil de aprovechar una parte de la calabaza y probarla en un formato distinto. Puedes servirlas como aperitivo o utilizarlas como acompañamiento de otros platos.
6. Brownie salado de calabaza con jamón y feta
El nombre sorprende, pero precisamente por eso merece un lugar en esta selección. Este brownie salado combina calabaza, jamón y feta y permite presentar la verdura de una manera bastante diferente a las recetas habituales.
Además, está planteado como una receta de aprovechamiento: una buena idea cuando ha sobrado crema de calabaza y queremos transformarla en otro plato en lugar de servirla de nuevo tal cual.
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¿Qué calabaza elegir para estas recetas?
No todas las calabazas son exactamente iguales. La textura, el dulzor y el grosor de la piel cambian según la variedad, así que conviene tener en cuenta el uso que vamos a darle.
Para recetas en las que necesitamos dados, rodajas o trozos que mantengan cierta forma, interesa una calabaza de pulpa firme y consistente. Si la compramos ya cortada, debe mantenerse refrigerada y conviene seguir las indicaciones de conservación que figuren en el envase.
Si compras una pieza entera, elige una calabaza firme, pesada para su tamaño y sin zonas blandas ni daños importantes. Una vez abierta, guarda la parte que no utilices protegida en el frigorífico.
No hace falta esperar al otoño para cocinar con calabaza
Septiembre es precisamente un buen momento para cambiar poco a poco la forma de cocinar. Todavía podemos seguir preparando platos sencillos y relativamente ligeros, pero empiezan a aparecer ingredientes que durante las próximas semanas tendrán cada vez más protagonismo.
Estas seis recetas permiten hacer justamente eso con la calabaza: introducirla en tostas, aperitivos, quiches y platos para compartir antes de pasar a las cremas, risottos y preparaciones más reconfortantes que probablemente apetecerán cuando bajen las temperaturas.
Porque empezar septiembre con calabaza no significa que haya llegado ya el momento de sacar la cuchara y despedirse del verano.
La receta paso a paso: cuscús con calabaza, feta y tomates cherry
Ingredientes para 4 personas:
- 280 g de cuscús;
- 350 g de calabaza limpia;
- 200 g de tomates cherry;
- 120 g de queso feta;
- 1 limón, con la piel apta para uso alimentario;
- 1 manojo de albahaca fresca;
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra;
- sal y pimienta al gusto;
- agua caliente o caldo de verduras, en la cantidad indicada para el cuscús que utilices.
Preparación:
- Lava el limón si vas a utilizar la piel. Corta la calabaza en dados pequeños y saltéala con una cucharada de aceite hasta que esté tierna pero conserve algo de textura.
- Prepara el cuscús siguiendo las indicaciones del envase y sepáralo después con un tenedor.
- Corta los tomates cherry, desmenuza el feta y mézclalos con el cuscús y la calabaza templada.
- Añade la albahaca, un poco de ralladura y zumo de limón, el resto del aceite, sal y pimienta.
- Mezcla bien y sirve templado o a temperatura ambiente.
Septiembre no obliga a cambiar de golpe nuestra forma de cocinar. La calabaza puede empezar a aparecer en el menú mientras seguimos aprovechando tomates, calabacines, albahaca, limón y otros ingredientes que todavía asociamos al final del verano.
En una ensalada, una pasta, una tortilla, unas tostadas o un cuscús, puede convertirse en ese ingrediente de transición que permite empezar a cambiar de temporada sin adelantarnos demasiado al otoño.
Daniele Mainieri




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