Soffritto italiano para congelar: la guía para tener una base que te solucionará comidas y cenas durante meses
Preparar una base de soffritto italiano para congelar es uno de esos pequeños hábitos que pueden hacer la cocina mucho más sencilla. Basta con cebolla, zanahoria y apio, unos recipientes adecuados para el congelador y un poco de tiempo para dejar preparada una buena reserva que podremos utilizar durante los meses siguientes.
El soffritto es una base clásica de la cocina italiana elaborada con cebolla, zanahoria y apio picados que se cocinan lentamente en una materia grasa y que sirve como punto de partida para multitud de recetas. En este caso, en lugar de cocinarlo primero, vamos a congelar las verduras ya limpias y picadas para tenerlas listas cuando necesitemos preparar un soffritto.
Cuando toque hacer una salsa, un risotto, una sopa o un ragú, solo habrá que sacar una porción de esta mezcla congelada y echarla a la cazuela para cocinarla. Sin tener que lavar verduras, llenar la tabla de peladuras o ponerse a picar cebolla cuando el hambre ya aprieta.
Por qué preparar una base de soffritto para congelar
Durante el verano suele haber abundancia de verduras y es fácil comprar más de las que realmente necesitamos. Preparar esta base con antelación ayuda a aprovecharlas antes de que pierdan frescura y facilita mucho la organización de comidas y cenas.
El soffritto puede utilizarse como base para preparar:
- Salsas de tomate y ragús
- Risottos y otros platos de cereales
- Sopas, cremas y guisos
- Legumbres y estofados
- Numerosas preparaciones de verduras
Ingredientes para preparar soffritto italiano
Para preparar una buena reserva puedes utilizar:
- 500 g de cebolla.
- 500 g de zanahoria.
- 500 g de apio.
Estas cantidades son orientativas y pueden adaptarse al gusto y al tipo de platos que prepares habitualmente. No existe una única proporción obligatoria para preparar soffritto: según la receta y el resultado que busquemos, podemos dar más protagonismo a uno u otro ingrediente.
Si prefieres una base más dulce, puedes aumentar la proporción de zanahoria. Si no quieres que el sabor del apio tenga demasiado protagonismo, puedes reducir su cantidad.
Conviene no cargarla demasiado de otros aromas si queremos una base versátil. El perejil, la albahaca, el ajo, el puerro u otros ingredientes pueden incorporarse después, en función de la receta que estemos preparando.
¿Cómo preparar la base de soffritto para congelar?
La preparación es muy sencilla:
- Lava bien el apio y las zanahorias.
- Pela y limpia las cebollas, retirando las partes dañadas.
- Seca bien las verduras.
- Córtalas en trozos pequeños.
- Pícalas con un cuchillo o con un procesador de alimentos.
- Mézclalas en un bol.
- Divide la mezcla en pequeñas porciones.
- Anota la fecha en los recipientes o bolsas y guárdalos inmediatamente en el congelador.
La mezcla no debe convertirse en una pasta. Lo ideal es dejar trozos pequeños y más o menos regulares para que después podamos cocinarlos correctamente.
Secar las verduras ayuda a reducir el exceso de agua y la formación de cristales de hielo, además de evitar que las porciones se apelmacen demasiado. Es, sobre todo, una cuestión de calidad y comodidad a la hora de utilizarlas.
¿Cómo congelarla sin que se convierta en un bloque?
Una forma muy práctica de tener porciones listas es utilizar una cubitera o un molde apto para congelación. Solo hay que rellenar cada hueco con la mezcla, presionar ligeramente y congelar.
Cuando las porciones estén completamente congeladas, pueden pasarse a una bolsa o recipiente apto para congelación. Así será muy fácil sacar únicamente la cantidad que necesitemos.
Otra opción es repartir la mezcla dentro de una bolsa apta para congelación formando una capa fina. Antes de congelarla, podemos marcar pequeñas divisiones presionando la bolsa. Después resultará mucho más sencillo separar las porciones.
¿Se puede congelar la base de soffritto en crudo?
Sí, podemos congelar en crudo la mezcla de cebolla, zanahoria y apio después de limpiar, secar y picar las verduras.
En este punto todavía hablamos de una base para preparar el soffritto. Este se hará propiamente cuando cocinemos las verduras con aceite u otra materia grasa.
No es necesario añadir aceite antes de congelarlas. El aceite de oliva puede incorporarse directamente a la sartén o cazuela en el momento de cocinar, ajustando la cantidad según cada receta.
Además, congelar las verduras en crudo tiene una ventaja: permite utilizar la misma base de formas diferentes y añadir después ajo, hierbas aromáticas, especias u otros ingredientes en función del plato.
¿Cuánto dura congelada?
Si queremos que mantenga una buena calidad, lo ideal es utilizar esta mezcla en los meses siguientes a su preparación.
Más que considerar los tres o cuatro meses como una fecha a partir de la cual el alimento deja automáticamente de ser seguro, hay que entenderlos como una referencia práctica de calidad: con el paso del tiempo, las verduras pueden ir perdiendo aroma, sabor y textura.
Para conservarlas correctamente, el congelador debe mantenerse a -18 °C o menos y el alimento debe permanecer congelado de forma continua.
Para evitar dudas, conviene escribir siempre la fecha de preparación en la bolsa o el recipiente.
También es mejor preparar cantidades realistas y no llenar el congelador de misteriosos cubitos de verduras que acabarán olvidados al fondo durante meses.
¿Tengo que descongelar el sofrito antes de usarlo?
En muchas recetas no hace falta descongelarla previamente. La porción puede ir directamente del congelador a la sartén o cazuela.
Al principio, las verduras pueden soltar algo de agua. Hay que dejar que esa humedad se evapore y continuar la cocción con el aceite hasta que las verduras se ablanden y desarrollen el sabor que buscamos.
El tiempo y la intensidad de la cocción dependerán del plato. Un soffritto destinado a un ragú puede requerir una cocción diferente de la base de una sopa o de un risotto.
Este método resulta especialmente práctico para salsas, ragús, risottos, sopas y platos de legumbres.
¿Cuánta cantidad utilizar en cada receta?
La cantidad depende del plato que vayamos a preparar, del tamaño de las porciones congeladas y de nuestros gustos.
Por eso, más que establecer que un cubito sirve para un número determinado de personas, resulta más práctico preparar porciones pequeñas y añadir las que necesitemos según la receta.
Para una cazuela grande de ragú, una sopa abundante o una receta para toda la familia necesitaremos, lógicamente, más cantidad que para una salsa para dos personas.
Es mejor preparar porciones pequeñas: añadir otra siempre es fácil; intentar partir un bloque enorme de verduras congeladas justo antes de cenar, bastante menos.
Errores que conviene evitar
Para conseguir una base de soffritto práctica y conservarla correctamente, hay algunos errores habituales que conviene evitar:
- Congelar verduras que no estén frescas y en buen estado.
- Dejar demasiado exceso de agua después de lavarlas.
- Picar demasiado la mezcla hasta convertirla en una pasta.
- Preparar porciones demasiado grandes.
- Utilizar recipientes o bolsas que no sean aptos para congelación y contacto con alimentos.
- Olvidarse de anotar la fecha de congelación.
- Dejar las verduras descongelándose durante mucho tiempo a temperatura ambiente.
Con estos sencillos cuidados, el sofrito de verano para congelar se convierte en una reserva muy práctica que podrás utilizar durante meses.
Prepararlo lleva poco tiempo, pero permite agilizar muchísimas recetas. Una vez que lo pruebes, te costará volver a cortar apio, zanahoria y cebolla cada vez que pongas una olla al fuego.
Leandra Masha
Comentarios