Comidas de verano para llevar: recetas fáciles y frescas para la oficina cuando hace calor
Seguro que has vivido alguna vez esta situación…
Son las 13:00, hace calor, tienes hambre, un compañero propone “un sándwich rápido” y acabas pagando una ensalada minúscula, un poco tristona, bastante cara… y que encima no llena demasiado.
Y pensar que en tu nevera tenías justo lo necesario para preparar un tupper fresco, colorido, práctico y mucho más apetecible.
Porque en verano no siempre apetece un plato humeante para recalentar en el microondas. Apetece algo fresco, sencillo, con textura. Una ensalada que aguante bien, un wrap que se pueda comer sin cubiertos, una quiche fría, verduras, una salsa aparte… en resumen, una comida para llevar que dé gusto abrir incluso entre dos reuniones.
Preparar un buen tupper de verano es más fácil de lo que parece.
Solo hay que conocer dos o tres trucos para evitar la fiambrera que gotea, la ensalada empapada o esa comida que a las cinco de la tarde ya parece haber desaparecido del estómago.
Y cuando le pillas el truco, comer en la oficina deja de ser un apaño y puede convertirse en un momento agradable del día.
El secreto de una comida para llevar bien pensada: una buena base
El mayor error con un tupper de verano es poner solo verduras crudas.
En el momento parece fresco.
Pero dos horas después, vuelve el hambre.
Para que la comida de oficina sacie de verdad, conviene partir de una base más consistente:
- Arroz
- Pasta
- Quinoa
- Sémola (cuscús)
- Lentejas
- Garbanzos
- Patatas cocidas
- O incluso pan integral para un sándwich o un wrap
Los hidratos pueden formar parte perfectamente de una alimentación diaria. De hecho, la AESAN recomienda elegir cereales de grano entero, como arroz, pan o pasta integrales, siempre que sea posible, y reducir el consumo de productos elaborados con harinas refinadas.
Dicho de otro modo: una ensalada de pasta con verduras asadas, una ensalada de arroz con atún, un tabulé bien cargado de verduras o una ensalada de lentejas no son “demasiado pesados”.
Muchas veces son justo lo que hace falta para llegar a media tarde con energía y sin esa sensación de haber comido de menos.
Recetas fáciles para llevar a la oficina
Para no tener que pensar cada mañana delante de la nevera, lo más sencillo es contar con unas cuantas recetas de confianza.
De esas que se pueden preparar la víspera, transportar sin problemas y comer frías sin que pierdan calidad ni sabor.
La ensalada de arroz, el gran clásico que siempre salva la comida
La ensalada de arroz es un poco el tupper de verano por excelencia.
Se puede preparar con antelación, aguanta bien el transporte, admite casi todo lo que tengas a mano y llena de verdad.
Puedes añadirle atún, huevos duros, maíz, tomates cherry, dados de pepino, aceitunas, hierbas frescas… y listo, la comida está preparada.
El tabulé, para un tupper fresco y aromático
El tabulé tiene una gran ventaja: está incluso mejor después de unas horas en la nevera.
El cuscús absorbe los aromas del limón, el aceite de oliva, las hierbas, los tomates… y el resultado es fresco, ligero, pero nada frustrante.
Para hacerlo más completo, se pueden añadir garbanzos, dados de feta, pollo frío o unas almendras tostadas.
Los wraps, prácticos cuando no apetece usar cubiertos
El wrap es la comida práctica por excelencia.
Lo enrollas por la mañana, lo envuelves bien y puedes comerlo en la oficina, en un parque o incluso entre dos reuniones.
El único riesgo: un relleno demasiado húmedo.
Para evitar que la tortilla se reblandezca, conviene untar primero una base algo espesa: queso fresco, hummus, tzatziki bien escurrido, una mayonesa cremosa de aguacate con huevo duro… Después se añaden las verduras y la proteína.
La ensalada de lentejas, perfecta para aguantar toda la tarde
No siempre pensamos en ellas, y sin embargo las lentejas, los garbanzos o las alubias funcionan de maravilla para hacer unas ensaladas de legumbres que van directas a una fiambrera.
Las lentejas, por ejemplo, mantienen bien la forma, se pueden comer frías y combinan con tomates, feta, hierbas frescas, cebolla roja, atún o incluso huevos duros.
El bizcocho salado, el aliado de las oficinas sin microondas
El bizcocho salado tiene una ventaja enorme: se puede llevar de un sitio a otro sin problemas.
No hay salsa que se derrame, no hace falta calentarlo y no requiere una caja demasiado pesada. Cortas dos o tres rebanadas, añades una ensalada verde o algunas crudités al lado, y la comida está lista.
Cuidado con la conservación cuando hace calor
En verano, los alimentos sensibles no llevan nada bien quedarse demasiado tiempo a temperatura ambiente. La AESAN recuerda que el frío no destruye los microorganismos, pero sí frena o detiene su desarrollo; por eso recomienda que los alimentos estén el menor tiempo posible a temperatura ambiente, especialmente en verano
Hay que adoptar algunos hábitos sencillos:
- Enfriar bien las preparaciones antes de cerrar el táper.
- Guardar la comida en la nevera nada más llegar a la oficina.
- Usar una bolsa isotérmica con acumuladores de frío si el trayecto es largo.
- Evitar dejar sobre una mesa al sol una fiambrera con mayonesa, huevos, pescado, carne o queso fresco.
Adèle Peyches




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