4 recetas saladas con albaricoques frescos que debes probar antes de que termine la temporada
La temporada de albaricoques empieza a llegar a su fin, así que es un buen momento para aprovechar los últimos ejemplares frescos que encontramos en el mercado. Y no solo en postres: su dulzor y ese punto ligeramente ácido funcionan sorprendentemente bien en recetas saladas. Combinados con quesos cremosos, hierbas aromáticas, atún, rúcula o cereales, permiten preparar platos sencillos y llenos de contrastes. Aquí tienes cuatro ideas para disfrutarlos antes de despedirnos de ellos hasta la próxima temporada.
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¿Por qué utilizar albaricoques en recetas saladas?
Los albaricoques frescos tienen una cualidad especialmente interesante en la cocina salada: su dulzor natural crea un buen contraste con los quesos intensos, los ingredientes cremosos y las hierbas aromáticas.
Además, al asarlos se vuelven más tiernos y su sabor se concentra, lo que permite utilizarlos tanto en entrantes como en ensaladas o platos más completos. Es una forma sencilla de aprovechar los últimos albaricoques de la temporada y, de paso, darle un giro diferente a recetas que solemos preparar con otros ingredientes.
Bruschetta con albaricoques asados, rúcula y burrata
Una bruschetta es probablemente una de las formas más sencillas de descubrir lo bien que funcionan los albaricoques en una receta salada. El pan crujiente sirve de base para la burrata cremosa, la rúcula aporta un contrapunto ligeramente picante y los albaricoques asados ponen el toque dulce y ligeramente caramelizado.
El resultado es un bocado lleno de contrastes que puede servirse como entrante, aperitivo o incluso como cena ligera. Además, se prepara en pocos pasos y permite aprovechar esos albaricoques maduros que ya piden ser consumidos.
Ensalada de albaricoques asados, rúcula y burrata
Con prácticamente los mismos protagonistas se puede preparar una ensalada sencilla pero muy resultona. La combinación de albaricoques asados, burrata y rúcula funciona especialmente bien por el contraste entre el dulzor de la fruta, la cremosidad del queso y el ligero amargor de las hojas.
Es una buena opción para esos últimos días de agosto en los que todavía apetecen platos frescos, pero también empiezan a encajar preparaciones algo más templadas. Los albaricoques pueden servirse recién asados o dejarse enfriar unos minutos antes de incorporarlos a la ensalada.
Albaricoques rellenos de atún y romero
Los albaricoques rellenos de atún y romero son una forma bastante original de convertir esta fruta en un aperitivo salado. El sabor intenso del atún contrasta con el dulzor del albaricoque, mientras que el romero aporta un aroma que combina especialmente bien con ambos.
Se pueden servir fríos y preparar con antelación, por lo que funcionan muy bien como aperitivo o como entrante. Una propuesta sencilla para aprovechar los últimos albaricoques de una manera menos habitual antes de que desaparezcan de las fruterías.
Ensalada de cuscús perlado con albaricoques asados, queso feta y rúcula
Si buscas algo más completo, la ensalada de cuscús perlado con albaricoques asados, queso feta y rúcula puede funcionar perfectamente como plato principal. Los albaricoques aportan dulzor y jugosidad; el feta, su característico punto salado; y el cuscús perlado da consistencia al conjunto.
Además, es una receta que se puede preparar con antelación y tomar fría o a temperatura ambiente. Una buena opción para aprovechar la fruta de final de temporada en un plato que sigue siendo fresco, pero que ya empieza a alejarnos de las ensaladas más típicas de pleno verano.
Consejos para elegir y combinar los albaricoques frescos
Para las recetas saladas conviene elegir albaricoques maduros, pero todavía firmes. Así conservarán mejor su forma, especialmente si vamos a asarlos o rellenarlos.
A la hora de combinarlos, funcionan especialmente bien con ingredientes cremosos como la burrata, quesos salados como el feta, pescados como el atún y hierbas aromáticas como la albahaca o el romero. La rúcula también es una buena compañera gracias a su sabor ligeramente amargo y picante.
Y un último consejo: si vas a utilizarlos crudos en una ensalada, añádelos justo antes de servir para que mantengan mejor su textura y su aroma. La temporada está dando sus últimos coletazos, así que, si todavía encuentras buenos albaricoques, estas recetas son una buena excusa para aprovecharlos una vez más.
Daniele Mainieri





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