11 recetas con chorizo para improvisar una comida con mucho sabor
Hay una felicidad muy concreta en un bocadillo de chorizo con mantequilla. Un solo bocado puede llevarnos a recreos demasiado cortos, a excursiones con los compañeros del cole o a meriendas improvisadas. Ya de adultos, ese embutido sigue siendo un recurso infalible cuando apetece comer algo sabroso, rápido y capaz de levantar el ánimo.
Basta con poner unas rodajas en la sartén y todo cambia: el olor, el sabor, esa textura que se vuelve más quebradiza… El chorizo funciona de maravilla para rematar una pasta, perfumar un arroz, dar carácter a una quiche o simplemente mejorar cualquier cosa que esté pidiendo “algo más”.
En resumen: si tienes chorizo en la nevera, ya tienes una base estupenda para improvisar una comida con mucho sabor. A continuación te proponemos algunos platos y recetas para inspirarte y volver a disfrutar de ese punto tan suyo.
Chorizo suave o picante: ¿cuál elegir?
El chorizo suave es perfecto si buscas un sabor agradable, sin que resulte demasiado intenso. El chorizo picante tiene más carácter y aporta un toque especiado más marcado. También puedes decidirlo según la receta:
Podrías usar chorizo suave o dulce en:
Aunque depende del gusto, el chorizo dulce va muy bien cuando quieres que este ingrediente acompañe sin que robe el protagonismo a otros ingredientes, por ejemplo:
- Huevos rotos (o huevos al plato) con patatas y chorizo: lo marcas un momento, suelta su grasa y queda redondo.
- Lentejas estofadas: aporta ese sabor de pimentón y curado, pero sin dominar la legumbre. Conviene añadirlo casi al final para que no quede muy muy seco.
- Migas: el chorizo suave funciona de maravilla porque acompaña y se integra, sin picar demasiado.
Podrías usar chorizo picante en:
El chorizo picante va genial cuando buscas más carácter y un punto más vivo, sobre todo en platos con salsa o contundentes.
- Callos a la madrileña: el picante aquí encaja perfecto; levanta la salsa y combina muy bien con el pimentón.
- Potaje de garbanzos guisados con verduras y chorizo: un toque picante hace que el plato gane alegría sin necesidad de añadir guindilla.
- Patatas “a la importancia” o patatas guisadas en su propio caldo: el picante perfuma el guiso y deja ese golpe final muy apetecible. Añádelo al final para que quede jugoso.
Truco sencillo: Corta el chorizo en rodajas/taquitos, márcalo 30–60 segundos en una sartén sin aceite, retíralo y haz el sofrito en la propia grasa que ha soltado el embutido. Lo devuelves al final. Así nos queda un sabor integrado y el chorizo nos sigue quedando tierno.
11 recetas con chorizo
Con chorizo puedes preparar muchas recetas
Funciona igual de bien en una cena informal que en un aperitivo, y siempre aporta ese punto de sabor que marca la diferencia. Si tienes chorizo en la nevera, ya tienes medio camino hecho para montarte un bocado realmente apetecible.
Adèle Peyches










Comentarios