10 comidas para llevar que puedes preparar con antelación y disfrutar frías
Hay comidas que, sencillamente, no necesitan pasar por el microondas para estar buenas. Ensaladas de pasta o arroz, wraps, legumbres, cuscús... Son platos pensados para prepararse con antelación, mantenerse refrigerados y comerlos fríos cuando llegue la hora.
La clave está en prepararlos teniendo en cuenta que no se van a recalentar. Conviene elegir ingredientes que mantengan bien la textura, ajustar bien el aliño y dejar para el último momento aquellos elementos que se ablandan o deterioran con facilidad. Algunas preparaciones incluso agradecen un poco de reposo porque los sabores se integran mejor, aunque no todos los ingredientes evolucionan de la misma manera.
Tanto si preparas la comida para llevar al trabajo, al colegio, de pícnic o para un viaje en tren, estas 10 ideas se pueden dejar prácticamente listas con antelación. Solo tendrás que abrir la fiambrera, añadir algún ingrediente reservado para el último momento y comer.
1. Ensalada de pasta mediterránea: un clásico que funciona
La ensalada de pasta es una de las grandes aliadas de las comidas para llevar. Tomates, queso feta, aceitunas y pasta combinan especialmente bien con un aliño de aceite de oliva, limón o vinagre y hierbas aromáticas.
El truco está en cocer la pasta al dente, enfriarla sin dejarla durante horas a temperatura ambiente y refrigerarla cuanto antes. Después puedes añadir una parte del aliño y reservar otra pequeña cantidad para el momento de comer.
Si vas a prepararla el día anterior, deja para el último momento los ingredientes más delicados o acuosos. Así llegará a mediodía suelta, jugosa y con una textura mucho más agradable.
Ensalada en tarro: práctica si colocas bien las capas
Una ensalada en tarro no solo queda vistosa: también permite mantener separados los ingredientes húmedos y los más delicados hasta la hora de comer.
El aliño va en el fondo. Encima se colocan ingredientes resistentes, como garbanzos, zanahoria, pepino bien escurrido o cereales, y las hojas verdes se dejan para la parte superior, alejadas de la humedad.
A la hora de comer, puedes volcarlo todo en un plato o recipiente y mezclarlo. La ventaja es que las hojas no permanecen toda la mañana empapadas en el aliño.
Si preparas la ensalada con antelación, mantenla siempre refrigerada y añade cerca del momento de comer ingredientes especialmente delicados, como aguacate, frutos secos tostados o picatostes.
3. Ensalada mediterránea de arroz con atún
La ensalada de arroz es una buena opción cuando buscamos una comida sencilla que pueda tomarse fría. Atún, aceitunas, tomates secos y limón aportan bastante sabor, mientras que el arroz sirve como base del plato.
En este caso hay un detalle especialmente importante: el arroz cocido debe enfriarse rápidamente y guardarse en la nevera cuanto antes. No conviene dejarlo durante horas a temperatura ambiente esperando a que se enfríe.
Una vez frío, mezcla los ingredientes, prueba el aliño y añade un poco más de limón o aceite de oliva si lo necesita. Guarda la ensalada refrigerada hasta el momento de llevártela y mantén el frío durante el transporte.
4. Ensalada vegetariana de arroz con verduras y feta
Una ensalada de arroz con queso feta, maíz, zanahoria, guisantes, tomates cherry y menta es otra opción fácil de preparar con antelación y comer fría.
También se puede adaptar según los gustos de casa. Puedes añadir huevo cocido, garbanzos, tofu, atún o pollo si quieres incorporar otros ingredientes.
Si la preparas el día anterior, quizá prefieras reservar la menta y los tomates especialmente jugosos para añadirlos por la mañana y mantener mejor su textura y frescura. En cualquier caso, una vez preparada, debe mantenerse refrigerada.
5. Wrap de salmón: fácil de llevar y de comer
Los wraps resultan especialmente prácticos cuando necesitamos una comida que no haya que calentar. Se transportan fácilmente, no necesitan cubiertos y admiten rellenos muy diferentes.
Con salmón, unas hojas verdes y una base cremosa suave se consigue una combinación sencilla para comer fría.
El principal enemigo es la humedad. Utiliza un relleno cremoso en una cantidad moderada, escurre bien los ingredientes que suelten líquido y añade verduras crujientes para aportar contraste.
Envuélvelo bien y mantenlo refrigerado hasta la hora de comer. Si utilizas salmón ahumado u otros ingredientes listos para consumir que necesitan frío, es especialmente importante mantenerlos correctamente refrigerados durante el transporte.
6. Ensalada de garbanzos, aguacate y queso feta
Los garbanzos funcionan muy bien en comidas preparadas con antelación porque mantienen su textura y admiten todo tipo de aliños. Combinados con pepino, aguacate y queso feta, dan lugar a una ensalada sencilla y sustanciosa.
El aguacate es el ingrediente más delicado. El limón o la lima pueden ayudar a retrasar su oscurecimiento, pero no evitan por completo que cambie de color y textura.
Si vas a preparar la ensalada con muchas horas de antelación, lo mejor es dejar el aguacate entero y cortarlo por la mañana o justo antes de comer. Los garbanzos, el pepino, el feta y el aliño pueden quedar preparados previamente y refrigerados.
7. Ensalada de quinoa al estilo tabulé
La quinoa también funciona bien fría, especialmente preparada al estilo de un tabulé, con pepino, tomate, perejil, menta, limón y aceite de oliva.
Una vez cocida, conviene enfriarla y refrigerarla cuanto antes. Después puede mezclarse con el resto de los ingredientes y dejarse reposar en la nevera para que los sabores se integren.
Si quieres preparar la comida con bastante antelación, puedes reservar parte de las hierbas frescas para añadirlas al final. Así conservarán mejor su aroma y aspecto.
8. Tabulé: una receta que agradece un poco de reposo
El tabulé es uno de esos platos que se presta especialmente bien a prepararse con antelación. El bulgur, las hierbas aromáticas, el tomate, el limón y el aceite de oliva agradecen un poco de tiempo para que los sabores se integren.
Dependiendo del tipo de bulgur utilizado, bastará con hidratarlo o será necesario cocinarlo siguiendo las instrucciones del envase. Una vez preparado, debe enfriarse y mantenerse refrigerado.
Puede completarse con más verduras, garbanzos o un poco de queso feta si queremos convertirlo en una comida más sustanciosa.
A principios de septiembre sigue siendo, además, una opción muy apetecible para los días en los que todavía hace calor.
9. Ensalada de cuscús: rápida y fácil de adaptar
La ensalada de cuscús es una de las opciones más sencillas cuando queremos preparar una comida con poco esfuerzo. El cuscús se hidrata rápidamente y combina muy bien con verduras, hierbas aromáticas, limón y aceite de oliva.
También admite muchas variaciones. Puedes añadir garbanzos, pasas, almendras tostadas, queso feta o las verduras que tengas disponibles.
Si quieres conservar mejor los contrastes de textura, guarda los frutos secos y otros ingredientes crujientes aparte y añádelos justo antes de comer.
10. Un bol completo para preparar con antelación
Los llamados buddha bowls, es decir, boles que combinan cereales, verduras, legumbres u otra fuente de proteínas, salsa y algún ingrediente crujiente, son especialmente fáciles de preparar con antelación.
Arroz o quinoa, verduras asadas, hortalizas crudas, aguacate, huevo, semillas y legumbres pueden combinarse de muchas maneras.
No es necesario que todos los ingredientes vayan mezclados desde el principio. De hecho, la textura suele conservarse mejor si la salsa y los elementos crujientes viajan por separado.
Los ingredientes cocinados deben enfriarse y refrigerarse correctamente antes de montar el recipiente, y la comida debe mantenerse fría hasta el momento de consumirla.
Cómo evitar que una comida preparada con antelación acabe aguada
Uno de los principales problemas de las comidas preparadas con antelación es mezclar demasiado pronto ingredientes que liberan agua con otros que pierden fácilmente su textura.
El aliño no debería permanecer durante horas en contacto con hojas delicadas o con el pan. En las ensaladas en tarro, déjalo en el fondo; en wraps y bocadillos, utiliza poca salsa o llévala aparte; y guarda los ingredientes crujientes en un pequeño recipiente hasta la hora de comer.
Como bases, funcionan especialmente bien pasta, arroz, cuscús, quinoa, garbanzos, alubias, lentejas, zanahorias o verduras asadas. En cambio, aguacate, hojas tiernas, hierbas frescas, frutos secos tostados o picatostes suelen agradecer que los añadamos más tarde.
En definitiva, se trata de pensar en cómo va a cambiar la textura durante las horas de reposo y no simplemente de mezclarlo todo la noche anterior.
Cómo conseguir que una comida fría tenga más sabor
El frío puede hacer que algunos aromas y sabores se perciban con menos intensidad. Por eso, un buen aliño marca especialmente la diferencia en este tipo de platos.
Limón, vinagre, mostaza, hierbas aromáticas, encurtidos, alcaparras, aceitunas, tomates secos, queso feta, guindilla o un buen aceite de oliva permiten aportar sabor sin necesidad de recurrir a salsas pesadas.
También funcionan bien los contrastes: algo cremoso junto a algo crujiente, un punto ácido con un ingrediente más suave o cereales tiernos acompañados de verduras firmes.
Eso sí, no hace falta que el aliño sea excesivamente intenso. Lo importante es probar la preparación una vez fría y ajustar entonces la sal, la acidez o las hierbas si es necesario.
Comer frío no significa prescindir de la nevera
Este es el punto más importante cuando preparamos una comida para llevar. Que una receta esté pensada para comerse fría no significa que pueda pasar toda la mañana a temperatura ambiente.
Ensaladas con arroz o pasta, platos con pescado, huevo o queso y, en general, preparaciones con ingredientes perecederos deben mantenerse refrigeradas.
Si tienes nevera en el trabajo, guarda la fiambrera nada más llegar. Si no la hay o vas de pícnic o de viaje, utiliza una bolsa isotérmica con uno o varios acumuladores de frío.
Diez comidas preparadas para cuando no hay microondas
Las comidas que se preparan con antelación y se toman frías pueden ser mucho más que una solución de emergencia. Ensaladas de pasta o arroz, wraps, legumbres, tabulé, cuscús y boles completos permiten preparar fiambreras variadas y apetecibles sin depender de un microondas.
Lo importante es elegir ingredientes que aguanten bien, utilizar un buen aliño y mantener separados los elementos húmedos, delicados o crujientes cuando sea necesario.
Y, por supuesto, mantener la comida correctamente refrigerada hasta el momento de consumirla. Así, cuando llegue la hora de comer, solo habrá que abrir la fiambrera, mezclar lo necesario y disfrutar de una comida que estaba pensada desde el principio para estar buena fría.
Juliette HessMe encanta viajar y descubrir nuevos platos, probar nuevas tendencias gastronómicas y conocer nuevos restaurantes.
Soy fan de la pasta en todas sus formas ❤ desde los fideos udon hasta los tagliatelle, ¡me encanta cocinarla e incluso hacerla en casa!
Actualmente estoy preparando, grabando y fotografiando tu próxima receta, ¡y espero que te guste!










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