Vuelve el calor: estas 9 recetas se pueden congelar desde hoy mismo
jueves 30 julio 2026 17:30 - Adèle Peyches
La idea no es cocinar todas las comidas de la semana en una sola tarde, sino preparar unas cuantas bases que nos saquen de un apuro: una salsa de tomate, una quiche, un plumcake salado, albóndigas, carne deshilachada, porciones de pasta gratinada o pequeños bocados fáciles de recalentar. En los días de más calor solo habrá que descongelarlos en la nevera y calentarlos brevemente o servirlos templados con una ensalada.
Por qué preparar el congelador antes de una ola de calor
Cuando se aproxima una temporada especialmente calurosa, resulta muy práctico tener algunas comidas preparadas de antemano. Así evitamos las compras de última hora, las cocciones largas y esas cenas improvisadas con tres ingredientes olvidados en el fondo de la nevera.
Lo más cómodo es congelar la comida en porciones pequeñas. Una fuente grande puede ser útil para una familia, pero las raciones individuales o para dos personas se descongelan con mayor facilidad.
También conviene apuntar en cada recipiente o bolsa el nombre de la preparación y la fecha de congelación. Tres semanas después, un bloque naranja sin etiqueta puede convertirse en todo un misterio.
1. Una salsa de tomate casera para acompañar la pasta, el arroz o los huevos
La salsa de tomate es una de las mejores preparaciones que podemos guardar en el congelador. Se puede elaborar con tomates muy maduros, resulta fácil dividirla en porciones y se calienta en pocos minutos.
En los días calurosos puede servir para acompañar pasta, arroz, ñoquis...
Antes de congelarla, deja que se enfríe por completo y distribúyela en recipientes pequeños. Las cubiteras son especialmente prácticas para obtener porciones reducidas con las que completar o dar más sabor a un plato.
2. Un pesto de calabacines para congelar en pequeñas raciones
El pesto de calabacín es muy útil cuando se quiere dar sabor a un plato sin tener que ponerse a cocinar de verdad. Se puede congelar en pequeñas raciones y luego utilizarlo con pasta, pollo, verduras asadas o una ensalada de cereales que se sirva fría.
Lo más sencillo es repartirlo en una bandeja de cubitos de hielo. Una vez que se hayan solidificado las porciones, pásalas a una bolsa para congelar. Así podrás sacar solo la cantidad que necesites.
Lo más sencillo es repartirlo en una bandeja de cubitos de hielo. Una vez que se hayan solidificado las porciones, pásalas a una bolsa para congelar. Así podrás sacar solo la cantidad que necesites.
3. Una quiche sin masa para cortar en porciones
La quiche sin masa es muy práctica para el verano. Se puede comer caliente, tibia o fría, y se corta fácilmente en porciones. Una vez congelada, puede convertirse en una cena rápida acompañada de unas verduras crudas o en un almuerzo para llevar.
Para obtener un mejor resultado, déjala enfriar, córtala en porciones y envuélvelas por separado. Cuando llegue el momento, descongélalas en la nevera y caliéntalas brevemente en el horno o en la freidora sin aceite si quieres que recuperen un poco de consistencia.
Para obtener un mejor resultado, déjala enfriar, córtala en porciones y envuélvelas por separado. Cuando llegue el momento, descongélalas en la nevera y caliéntalas brevemente en el horno o en la freidora sin aceite si quieres que recuperen un poco de consistencia.
4. Un bizcocho salado de sardinas para comidas rápidas
El bizcocho salado es uno de esos platos que realmente te sacan de un apuro. Se transporta bien, se corta en rebanadas y se puede servir tanto como aperitivo como en la cena. La versión con sardinas tiene la ventaja de ser sencilla, sustanciosa y llena de sabor.
Para congelarlo, córtalo en rebanadas una vez que se haya enfriado. Coloca papel de horno entre las rebanadas para evitar que se peguen. Después, solo tendrás que sacar dos o tres, según la comida.
Para congelarlo, córtalo en rebanadas una vez que se haya enfriado. Coloca papel de horno entre las rebanadas para evitar que se peguen. Después, solo tendrás que sacar dos o tres, según la comida.
5. Albóndigas para sacar del congelador cuando no te apetece cocinar
Las albóndigas son ideales para tenerlas en el congelador. Se calientan rápido, se pueden añadir a una salsa, acompañar con arroz o servir con una ensalada. Para los días calurosos, la ventaja es sencilla: todo el trabajo largo ya está hecho.
Puedes congelarlas ya cocinadas, bien frías, en una bandeja antes de pasarlas a una bolsa. De esta forma, no se pegan formando un bloque compacto y puedes sacar solo la cantidad que necesites.
Puedes congelarlas ya cocinadas, bien frías, en una bandeja antes de pasarlas a una bolsa. De esta forma, no se pegan formando un bloque compacto y puedes sacar solo la cantidad que necesites.
6. Carne de cerdo desmenuzada para rellenar bocadillos, wraps o cuencos fríos
La carne de cerdo desmenuzada se congela muy bien en raciones. Es una buena idea si quieres preparar comidas rápidas sin tener que empezar desde cero. Una vez descongelada, puedes usarla para rellenar un bocadillo, un wrap, un bol de arroz, una ensalada mixta o unas patatas ya cocidas.
Lo mejor es congelarlo con un poco de su propio jugo de cocción para evitar que se seque. Después, calienta solo la cantidad necesaria, a fuego lento o en el microondas.
Lo mejor es congelarlo con un poco de su propio jugo de cocción para evitar que se seque. Después, calienta solo la cantidad necesaria, a fuego lento o en el microondas.
7. Bocaditos de calabacín para aprovechar las verduras de verano
Los bocaditos de calabacín son una buena solución cuando se acumulan calabacines en el cajón de las verduras. Son más prácticas de congelar que los calabacines crudos, que sueltan mucha agua al descongelarse.
Cocínalas, déjalas enfriar y, a continuación, congélalas en una bandeja plana antes de guardarlas en una bolsa. Podrás recalentarlas rápidamente para que recuperen una textura más agradable.
Cocínalas, déjalas enfriar y, a continuación, congélalas en una bandeja plana antes de guardarlas en una bolsa. Podrás recalentarlas rápidamente para que recuperen una textura más agradable.
8. Muffins salados de calabacín para las fiambreras y los aperitivos
Los muffins salados tienen el tamaño ideal para el congelador. Ya vienen en porciones individuales, son fáciles de llevar y están ricos tanto templados como fríos. En verano, pueden ser un buen complemento para una ensalada, un picnic o un aperitivo-cena sin que suponga mucho trabajo el mismo día.
Una vez fríos, congélalos individualmente. Para servirlos, déjalos descongelar en la nevera o mételos unos minutos en el horno a temperatura baja.
Una vez fríos, congélalos individualmente. Para servirlos, déjalos descongelar en la nevera o mételos unos minutos en el horno a temperatura baja.
9. Un gratinado de pasta para repartir en raciones
El gratinado de pasta se asocia más con el invierno, pero puede ser muy útil durante una semana de calor si se prepara con antelación. Lo importante es dividirlo en raciones para evitar tener que recalentar todo el plato.
Una ración acompañada de una ensalada verde o verduras frías suele bastar para una cena sencilla. Deja que el gratinado se enfríe, envuélvelo en raciones y luego recalienta solo lo que necesites.
Una ración acompañada de una ensalada verde o verduras frías suele bastar para una cena sencilla. Deja que el gratinado se enfríe, envuélvelo en raciones y luego recalienta solo lo que necesites.
Lo que es mejor no congelar tal cual
No todos los alimentos se conservan bien en el congelador. Las frutas y verduras con un alto contenido en agua, como la sandía, el melón, la lechuga, el pepino o el tomate crudo, suelen perder su textura. Se vuelven blandas, acuosas o poco apetecibles para comerlas tal cual.
Esto no significa que haya que tirarlas si están muy maduras. Los tomates se pueden convertir en salsa antes de congelarlos. La fruta muy madura se puede convertir en compota, coulis o puré. La regla es sencilla: es mejor congelar un plato cocinado o transformado que un alimento muy acuoso tal cual.
Esto no significa que haya que tirarlas si están muy maduras. Los tomates se pueden convertir en salsa antes de congelarlos. La fruta muy madura se puede convertir en compota, coulis o puré. La regla es sencilla: es mejor congelar un plato cocinado o transformado que un alimento muy acuoso tal cual.
Lo que hay que hacer antes de llenar el congelador
Antes de congelar, deja siempre que los alimentos se enfríen por completo. Utiliza recipientes o bolsas adecuados, elimina el aire en la medida de lo posible y opta por porciones planas: ocupan menos espacio y se descongelan más rápido.
Evita también llenar el congelador con grandes cantidades de comida caliente de una sola vez. Para una congelación casera eficaz, se necesita un aparato adecuado, a ser posible un congelador de 4 estrellas. Y una vez guardadas las preparaciones, ten a mano una pequeña lista en la puerta o en tu móvil: así evitarás olvidarte de lo que has preparado.
Evita también llenar el congelador con grandes cantidades de comida caliente de una sola vez. Para una congelación casera eficaz, se necesita un aparato adecuado, a ser posible un congelador de 4 estrellas. Y una vez guardadas las preparaciones, ten a mano una pequeña lista en la puerta o en tu móvil: así evitarás olvidarte de lo que has preparado.
Adèle PeychesResponsable editorial que ansía el invierno para comer fondue. Apasionada por la gastronomía y siempre en busca de nuevos sabores, estudié derecho antes de regresar a mi primer amor: el gusto por los buenos productos y el placer de compartirlos alrededor de la mesa. :)









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