Se acerca el inicio del curso: meriendas caseras que puedes preparar para tenerlo todo listo el primer día
En cuanto vuelven las mochilas, cambian los horarios y empiezan de nuevo las actividades, la merienda acaba siendo una de esas cosas que dejamos para el último momento. Estos días de transición se pueden aprovechar para probar alguna receta, preparar porciones y congelar parte de lo que hagamos.
La idea es llegar a la vuelta al cole con varias meriendas sencillas y ricas ya preparadas y una cosa menos en la que pensar.
Bizcocho de yogur: un clásico que puedes dejar preparado
El bizcocho de yogur es una de esas recetas sencillas que vienen especialmente bien para la vuelta al cole. Se prepara en poco tiempo, se corta fácilmente en porciones y aguanta varios días bien guardado en un recipiente hermético.
Además, puedes prepararlo durante los días previos al comienzo de las clases y congelar parte para más adelante. Una vez frío, córtalo en porciones y congélalas por separado. Así podrás sacar solo las que necesites para la merienda.
Magdalenas: fáciles de guardar y de llevar
Las magdalenas tienen una ventaja evidente: ya vienen en porciones individuales. No hace falta cortar el bizcocho ni calcular cantidades y son fáciles de guardar y transportar.
Puedes prepararlas con unos días de antelación y acompañarlas con una pieza de fruta o un yogur. Para cambiar de vez en cuando, basta con añadir ralladura de limón, vainilla o unas pepitas de chocolate a la masa.
Magdalenas para congelar y tener siempre a mano
Si quieres adelantar trabajo para la primera semana de colegio, las magdalenas también se pueden congelar una vez que estén completamente frías.
Prepara una tanda, congélalas por separado y ve sacándolas a medida que las necesites. Puedes dejarlas descongelar la noche anterior o sacarlas por la mañana, dependiendo de cuándo vayan a comerse. Las de pepitas de chocolate son una opción sencilla para alternar con las magdalenas clásicas.
Galletas caseras: mejor pequeñas y fáciles de transportar
Si las galletas van a acabar dentro de una mochila, conviene prepararlas pequeñas y suficientemente firmes para que lleguen enteras a la hora de la merienda.
Puedes hornear una tanda para varios días o congelar pequeñas porciones de masa cruda y hornearlas cuando las necesites. Así no tienes que empezar la receta desde cero cada vez que se acaban.
Si buscas una merienda algo más completa, puedes acompañarlas con una pieza de fruta o un lácteo.
Pan de plátano: una buena forma de aprovechar los plátanos maduros
Si después de las vacaciones quedan varios plátanos demasiado maduros en el frutero, el pan de plátano es una buena manera de aprovecharlos.
Se conserva bien, se corta fácilmente en rebanadas y también admite congelación por porciones. Puedes añadir un poco de canela, nueces o pepitas de chocolate para ir variando la receta sin complicarla demasiado.
Barritas de cereales: una merienda fácil de llevar
Cuando empiezan de nuevo las actividades extraescolares y las tardes fuera de casa, no siempre es posible sentarse a merendar. Las barritas de cereales caseras resultan especialmente cómodas en esos días.
Se pueden preparar con antelación, cortar en porciones y guardar durante varios días. Para que no se peguen entre sí y sea más fácil coger una antes de salir de casa, puedes separarlas con pequeños trozos de papel de horno.
Compota casera: para acompañar bizcochos, galletas o yogur
La compota casera es una alternativa sencilla para introducir fruta en la merienda y combina bien con una porción de bizcocho, unas galletas, yogur o muesli.
Puedes prepararla con antelación y conservarla en la nevera en recipientes pequeños. Además, sirve también para resolver un desayuno rápido durante los primeros días de colegio. Un poco de canela o vainilla es suficiente para darle otro toque.
Tortitas de plátano: también puedes prepararlas con antelación
Las tortitas de plátano no tienen por qué reservarse para los desayunos tranquilos del fin de semana. Puedes prepararlas con antelación, guardarlas en la nevera y calentarlas unos minutos cuando llegue el momento de comerlas.
Con yogur, fruta o un poco de crema de almendras tendrás una merienda más completa y, si ves que funcionan bien en casa, también pueden solucionar algún desayuno entre semana.
Granola casera: un tarro que resuelve desayunos y meriendas
Preparar un tarro de granola casera antes de empezar el curso permite tener una opción lista tanto para el desayuno como para la merienda.
No requiere preparar porciones individuales: basta con guardarla en un recipiente hermético y servir la cantidad necesaria con yogur, compota o fruta. También puede venir especialmente bien para los adolescentes que llegan a casa con hambre y quieren prepararse algo rápidamente.
Un plan sencillo para los días previos al inicio del curso
Podrías preparar, por ejemplo, bizcocho de yogur, magdalenas y compota; o pan de plátano, barritas de cereales y granola. Guarda algunas porciones en el congelador y deja en la despensa o la nevera lo que vayas a consumir durante los primeros días.
Así, cuando empiece el curso y vuelvan las prisas de la mañana y las tardes con horarios ajustados, ya tendrás varias meriendas preparadas y no tendrás que improvisar cada día.
Adèle Peyches








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