Recetas de enero: 9 platos de invierno con ingredientes de temporada, para gastar menos y comer mejor
Enero tiene una fama un poco injusta. A menudo se le pinta como un mes triste, frío, sin chispa. Pero en la cocina ocurre justo lo contrario. De hecho, es uno de los mejores momentos del año para cocinar de forma sencilla e inteligente… y con muchísimo sabor.
Después de los excesos de las fiestas, apetece comer más “de verdad”: sabores ya conocidos que nos sean reconfortantes. Recetas que entran solas cuando hace frío, que sacian sin resultar pesadas y que dejan esa sensación inmediata de estar a gusto en la mesa. Y es magnífico, porque los productos que están de temporada encajan perfectamente con ese fin. Coles, legumbres, patatas, calabazas… ingredientes simples, asequibles, fáciles de conservar y que permiten cocinar sin desperdiciar.
Enero también es el mes ideal para retomar buenos hábitos: organizar mejor la compra, aprovechar lo que ya tenemos, cocinar platos que se regeneren bien e incluso que podemos congelar. En resumen: cocina de diario, sí, pero nada aburrida.
Aquí tienes 9 recetas perfectas para enero, pensadas para entrar en calor en los días fríos, gustar a toda la familia y sacar el máximo provecho a los ingredientes de invierno.
La col, el imprescindible de enero que lo arregla todo
Si hay una verdura que representa enero, esa es la col. Barata, saciante y muy agradecida, sirve tanto para sopas como para platos prinicpales.
La calabaza, sabor suave y un punto de dulzor en pleno invierno
En pleno enero, cuando apetece cocinar algo fácil y que siente bien, la calabaza sigue siendo una opción muy acertada. La variedad butternut (violín, cacahuete o moscada), en particular, aporta un dulzor natural que suele gustar a todo el mundo y funciona muy bien en platos cotidianos. En crema se vuelve una cena redonda: reconforta, es sencilla de preparar y queda completa si la acompañas con pan o la rematas con una cucharada de nata.
La col rizada, perfecta para platos familiares
Cuando la col se cocina lo suficiente, pierde esa firmeza un poco “tiesa” de cuando está cruda y queda más tierna, con una textura mucho más agradable. Por eso funciona especialmente bien en preparaciones al horno. Los rollitos de col son un buen ejemplo: llevan pocos ingredientes, se pueden dejar preparados con antelación y quedan igual de bien para comer que para cenar.
Las legumbres, aliadas naturales de los días fríos
En enero, apetece volver a lo básico: platos contundentes que alimenten. Ahí las legumbres encajan a la perfección: alubias, lentejas o garbanzos son económicas, cunden mucho y, en un guiso o una sopa, se convierten en una comida que sienta bien y te deja saciada durante horas.
La coliflor, simple y siempre funciona
A menudo infravalorada, la coliflor es de las verduras más prácticas de enero. Te permiten hacer un plato familiar simplemente gratinándolas. Una bechamel, un poco de queso, y listo.
Las lentejas, un plato completo y económico
Las lentejas son un comodín de invierno por motivos muy concretos: son baratas, nutritivas, se conservan bien en la despensa y, con cuatro ingredientes, dan un plato completo que no necesita necesariamente carne (o apenas un poco para dar sabor).
Las patatas, un valor seguro de siempre
Es difícil hablar de cocina de invierno sin mencionar las patatas: son asequibles, combinan con casi todo y, en platos de cuchara o al horno, se transforman en esa base que da consistencia, liga los sabores y convierte una receta sencilla en una comida de verdad.
El brócoli, verde y reconfortante incluso en invierno
El brócoli es de esas verduras que, cuando están en su punto, juegan a favor: tiene un sabor vegetal limpio, ligeramente dulce, y una textura que puede ir de tierna a crujiente según lo cocines. En invierno suele estar especialmente agradecido, porque aguanta bien la cocción y combina con facilidad con ajo, aceite de oliva, limón, frutos secos o queso. Con pasta, por ejemplo, y una salsa cremosa, se convierte en un plato equilibrado, original y muy agradable.
Repollo, mucho más que para ensaladas
El repollo es una de esas verduras humildes que en invierno se vuelven imprescindibles. Cruda puede ser firme y con carácter, pero cuando la cocinas cambia por completo: se ablanda, se vuelve más tierna y gana un sabor suave, ligeramente dulce, que encaja tanto en sopas como en guisos o al horno. Además, cunde muchísimo y se conserva bien. Cocínala con un poco de bacon o panceta y ya verás qué rica.
Cocinar de temporada
Si enero te pilla con pocas ganas, lo inteligente es no complicarse. Tener a mano un par de cremas, un guiso, un gratinado y una receta de pasta que funcione te soluciona la semana sin tirar comida ni gastar de más. Son platos que admiten recalentado, que aguantan bien y que siempre apetecen cuando llegas a casa con frío. De eso va cocinar en enero: de comer bien sin estar todo el día pensando qué toca.
Daniele Mainieri








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