La tarta tatin está bien… pero no solo con manzana: 9 recetas dulces y saladas de lo más apetecibles
La clásica tarta tatin es una delicia… pero no solo con manzana
Cuando pensamos en una tarta tatin, casi de forma automática imaginamos manzanas bien melosas, caramelo y esa masa dorada que se voltea al final. Es el postre al que recurrimos cuando queremos algo sencillo, pero con presencia en la mesa. Lo interesante de la tatin es que su principio funciona con muchos otros ingredientes. Se mantiene la idea del “volteado”, se deja caramelizar o confitar lentamente… y el resultado es una tarta brillante, dorada y especialmente apetecible.
La versión dulce sigue siendo un valor seguro. Pero la versión salada sorprende de verdad. Y, en muchos casos, es la que más convence, porque rompe expectativas. Funciona igual de bien para una cena ligera con ensalada, un brunch, un aperitivo o incluso como entrante cuidado.
Primero, un poco de contexto: ¿de dónde viene la tarta tatin?
La tarta tatin es una especialidad francesa conocida por su cocción “al revés”: la fruta se dispone en el fondo del molde y la masa encima, antes de darle la vuelta al final de la cocción. Tradicionalmente se asocia a las hermanas Tatin, que regentaban un hotel en Lamotte-Beuvron, en la región de Sologne.
Hoy se conserva la idea original, pero se interpreta de muchas maneras distintas. Y ahí es donde la tatin se vuelve especialmente interesante.
Nuestras recetas de tartas tatin:
Errores habituales que conviene evitar
- Exceso de jugo en el fondo: la masa se humedece
- Masa demasiado fina: se rompe al voltear
- Voltear demasiado pronto: conviene dejar reposar unos cinco minutos
- No sazonar en las versiones saladas: sal, pimienta y hierbas marcan la diferencia
Y, sobre todo, no hace falta buscar la perfección. Una tatin ligeramente rústica suele resultar incluso más atractiva a la vista.
Adèle Peyches







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