Aprende a hacer ojitos de azúcar en casa y dales un toque divertido a tus postres de Halloween
Una magdalena de chocolate puede convertirse en un monstruo con dos ojos. Una galleta envuelta en glasa blanca empieza a parecer una momia en cuanto alguien la mira desde el plato. Y hasta el bizcocho más sencillo gana bastante espíritu de Halloween si aparecen unas cuantas pupilas donde nadie esperaba encontrarlas.
Los ojitos de azúcar para Halloween son una de esas decoraciones pequeñas que hacen mucho con muy poco. Se pueden comprar preparados, pero hacerlos en casa es sorprendentemente sencillo: basta con preparar una glasa firme, formar pequeños círculos blancos y añadir una pupila negra antes de dejarlos secar.
Además, hacer una tanda permite preparar ojos de varios tamaños y tenerlos listos para decorar galletas, cupcakes, tartas, brownies o prácticamente cualquier dulce que necesite una mirada algo inquietante para una receta de Halloween.
Qué necesitas para hacer los ojos de azúcar
Para preparar una buena cantidad necesitarás:
- 30 g de clara de huevo pasteurizada, aproximadamente el equivalente a una clara
- 180-200 g de azúcar glas
- Unas gotas de colorante alimentario negro
También necesitarás papel de horno y, si tienes, dos mangas pasteleras. No son imprescindibles: una bolsa de congelación resistente puede hacer perfectamente de manga si cortamos una esquina muy pequeña.
Otra opción es fabricar pequeños cucuruchos con papel de horno, los clásicos cornets que se utilizan en pastelería para hacer decoraciones finas. Para unos puntos tan pequeños como estos pueden resultar incluso muy cómodos.
La mezcla que vamos a preparar es básicamente una glasa real espesa o royal icing, la misma cobertura de clara de huevo y azúcar glas que se utiliza para dibujar y decorar galletas. Para formar los ojos sin que los círculos se extiendan por el papel necesitamos que tenga suficiente consistencia.
Cómo hacer ojitos de azúcar para Halloween, paso a paso
1. Prepara la glasa blanca
Mezcla la clara de huevo pasteurizada con el azúcar glas hasta conseguir una glasa densa, firme y brillante.
La cantidad de azúcar puede moverse entre 180 y 200 gramos: lo importante es obtener una consistencia suficientemente espesa para que, al formar un punto sobre el papel, mantenga bien su forma.
2. Reserva una pequeña parte
Separa un par de cucharadas de glasa en otro recipiente.
Cúbrelo inmediatamente con film transparente colocado en contacto con la superficie. La glasa empieza a secarse en cuanto queda expuesta al aire, así que este pequeño gesto evita que se forme una costra mientras hacemos las bases blancas.
3. Forma los ojos
Pasa el resto de la glasa blanca a una manga pastelera o a una bolsa de congelación.
Corta una abertura muy pequeña y forma puntos de distintos tamaños sobre una hoja de papel de horno.
No hace falta buscar una colección de ojos idénticos. Precisamente mezclar algunos pequeños con otros más grandes permite después adaptar la decoración a galletas, magdalenas o tartas de diferentes tamaños.
Y en Halloween, además, un monstruo con un ojo enorme y otro diminuto tiene bastante más gracia que uno perfectamente simétrico.
4. Añade las pupilas
Recupera la glasa que habíamos reservado y añade unas gotas de colorante alimentario negro.
Mezcla bien, pásala a una segunda manga y coloca un pequeño punto negro sobre cada círculo blanco.
Puedes poner la pupila justo en el centro o desplazarla ligeramente hacia un lado. Si varios ojos miran en direcciones distintas, el resultado será todavía más expresivo.
5. Déjalos secar
Ahora viene la parte menos emocionante, pero necesaria: hay que dejar que la glasa se endurezca por completo.
Déjala secar a temperatura ambiente durante varias horas. Si puedes, prepara los ojos de un día para otro y déjalos reposar durante toda la noche.
Antes de guardarlos, comprueba que están realmente duros y secos, también los más grandes.
6. Despega y guarda
Cuando estén completamente secos, deberían separarse con facilidad del papel.
Puedes ayudarte con una espátula fina o una rasqueta para levantarlos sin romperlos.
Después guárdalos protegidos de la humedad hasta el momento de utilizarlos.
¿Por qué usar clara de huevo pasteurizada?
Es conveniente utilizar clara pasteurizada ya que estos ojitos de azúcar se secan, pero no se cocinan. Por eso es preferible utilizar clara pasteurizada en lugar de separar un huevo crudo en casa: así reducimos el riesgo de una intoxicación alimentaria por bacterias como la Salmonella.
La clara pasteurizada se encuentra fácilmente en la zona refrigerada de muchos supermercados y nos permite preparar la glasa con más tranquilidad, especialmente si los ojos van a terminar decorando dulces para niños.
El enemigo de estos ojos no es Halloween: es la humedad
Una vez secos, los ojos de azúcar se vuelven duros y fáciles de manejar. Para mantenerlos así, la clave es protegerlos de la humedad.
Guárdalos únicamente cuando estén completamente secos, en un recipiente limpio y bien cerrado, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.
Las decoraciones de glasa endurecida pueden conservarse durante bastante tiempo en buenas condiciones, por lo que también puedes prepararlas con antelación en lugar de esperar a la víspera de Halloween.
Lo que no les conviene es un ambiente húmedo: el azúcar puede captar humedad y hacer que pierdan firmeza o que los colores empiecen a deteriorarse.
¿En qué postres puedes utilizarlos?
Aquí empieza la parte divertida.
Dos ojos sobre una magdalena de chocolate y tenemos un pequeño monstruo. Entre unas tiras de glasa blanca sobre una galleta pueden convertirse en los ojos de una momia. Sobre brownies cortados en cuadrados sirven para crear caras distintas sin necesidad de dominar la manga pastelera.
También funcionan sobre donuts, cake pops, tartas, cookies y pequeños postres individuales.
Y no existe ninguna norma que diga que las criaturas de Halloween tengan que tener solamente dos ojos. Tres, cinco o una docena pueden resultar bastante más inquietantes.
Una decoración sencilla que puedes preparar con antelación
A veces, en repostería de Halloween, el detalle más pequeño es el que termina haciendo reconocible el postre. Un brownie sigue siendo un brownie hasta que le colocamos dos ojos y, de repente, tenemos un monstruo mirando desde el plato.
Estos ojitos de azúcar caseros cumplen exactamente esa función. Se hacen con tres ingredientes, permiten preparar muchos de una sola vez y pueden estar listos antes de que empecemos siquiera a hornear las galletas o los cupcakes que vamos a decorar.
Después solo queda repartirlos.
Porque en Halloween hay pocas formas más sencillas de transformar un bizcocho corriente que conseguir que, de repente, el postre nos devuelva la mirada.
Patricia González


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