8 recetas con calabacines para congelar en verano: ideas sencillas para cenas rápidas y sabrosas durante todo el año
El verano es la mejor época para cocinar calabacines: son baratos, tiernos, dulces y se prestan a un montón de recetas prácticas. ¿La ventaja? Muchos platos a base de calabacines se pueden preparar con antelación y congelar, por lo que se convierten en una pequeña reserva que te salva la cena durante los meses más ajetreados.
Congelar recetas ya preparadas con calabacines es una idea estupenda cuando quieres evitar el desperdicio, organizar las comidas de la semana o poner algo rico en la mesa sin tener que empezar desde cero. Solo tienes que elegir las recetas adecuadas, dejarlas enfriar bien y guardarlas en raciones prácticas.
Antes de empezar, aquí tienes algunas reglas sencillas para congelar recetas con calabacines:
- Deja que cada preparación se enfríe por completo antes de meterla en el congelador;
- Utiliza recipientes herméticos o bolsas aptas para el congelador;
- Divide las recetas en raciones individuales o familiares;
- Escribesiempre el nombre del plato y la fecha en el recipiente;
- en el caso de recetas crujientes o empanadas, es mejor congelar los trozos por separado en una bandeja antes de pasarlos a las bolsas.
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Parmigiana de calabacines
Lasaña cremosa de calabacín
¿Cómo congelarla correctamente?
Puedes congelarlas ya cocinadas y completamente frías, o bien montadas pero sin haberlas horneado aún. En ambos casos, cubre bien la superficie y divídela en raciones si quieres que se descongele más rápido.
¿Cómo servirla?
Déjala descongelar en la nevera y, después, caliéntala en el horno. Si la superficie parece seca, añade una cucharada de leche o bechamel antes de calentarla.
Rollitos de calabacín al horno
¿Cómo congelarlos correctamente?
Después de cocinarlos, déjalos enfriar por completo. Colócalos en un recipiente en una sola capa, o separa las capas con papel de horno. No añadas demasiado aderezo antes de meterlos en el congelador, así se mantendrán más compactos.
¿Cómo servirlos?
Descongélalos en la nevera y caliéntalos en el horno o en la freidora sin aceite. Si quieres que queden más apetecibles, añade un poco de queso solo en los últimos minutos.
Gratinado de calabacines
¿Cómo congelarlo correctamente?
Cocínalo, déjalo enfriar y divídelo en raciones. Si quieres conservar mejor la costra, puedes congelarlo antes del último gratinado y terminar de cocinarlo cuando lo vayas a servir.
¿Cómo servirlo?
Recalienta directamente en el horno tras descongelarlo. Para darle vida a la superficie, añade un poco de pan rallado y un chorrito de aceite antes de gratinarlo.
Hamburguesas de calabacín y patatas
¿Cómo congelarlas correctamente?
Lo mejor es congelarlas ya formadas, en una bandeja forrada con papel de horno. Cuando estén firmes, pásalas a una bolsa para congelador, separándolas con papel de horno.
¿Cómo servirlos?
Caliéntalas en el horno, en una sartén antiadherente o en una freidora sin aceite. Evita superponerlos durante la cocción, así quedarán más compactas y doradas.
Bocaditos de calabacín al horno
¿Cómo congelarlas correctamente?
Puedes congelarlas ya cocinadas o crudas, una vez formadas. Colócalas primero en una bandeja sin que se toquen entre sí y, cuando se hayan endurecido, mételas en bolsas. De esta forma, no se pegarán unas con otras.
¿Cómo se sirven?
Caliéntalas en el horno o en una freidora sin aceite hasta que estén doradas. Si las sirves con una salsa de yogur o de tomate, añádela solo al final para que no se ablanden demasiado.
Pesto de calabacines sin cocinar
Tortilla al horno con calabacines
¿Cómo congelarla correctamente?
Déjala enfriar por completo, córtala en porciones y envuelve cada trozo por separado. Así evitas que las porciones se rompan y puedes descongelar solo lo que necesites.
¿Cómo servirla?
Descongélala en la nevera y caliéntala en el horno a temperatura moderada. También puedes servirla a temperatura ambiente, después de haberla dejado reposar bien.
Un congelador lleno de ideas para el verano
Recuerda que no todas las recetas se tratan de la misma manera: las preparaciones blandas deben guardarse en recipientes bien cerrados; las empanadas o moldeadas deben congelarse primero por separado, mientras que las tartas saladas y las tortillas quedan mejor si ya están cortadas en porciones. Así, cuando abras el congelador, encontrarás un pequeño menú veraniego listo para salvarte la cena.
Daniele Mainieri








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