10 recetas vegetarianas para una comida de domingo a finales de agosto
Agosto entra en su recta final, pero todavía quedan domingos en los que apetece sentarse a la mesa sin prisas. Un menú vegetariano encaja especialmente bien en estas fechas: aprovecha verduras y frutas que siguen en temporada, permite preparar muchos platos con antelación y combina recetas frescas con otras algo más contundentes.
Calabacines, tomates, pimientos, sandía, albaricoques, albahaca, feta, burrata y mozzarella dan mucho juego para montar una comida variada, colorida y sin necesidad de pasar horas en la cocina.
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¿Por qué preparar una comida vegetariana a finales de agosto?
Una comida vegetariana de domingo no tiene por qué sentirse más ligera o menos completa que un menú con carne o pescado. La clave está en combinar bien los platos para que haya variedad de texturas, sabores y consistencias.
Además, muchas recetas vegetarianas de esta época funcionan tanto como entrante como plato para compartir. Unas pueden servirse frías, otras templadas y algunas se pueden dejar hechas con antelación, algo especialmente útil cuando no queremos llegar a la mesa después de pasar toda la mañana cocinando.
¿Qué preparar para una comida de domingo en agosto?
Más que pensar en una sucesión rígida de platos, conviene montar un menú equilibrado con varias propuestas que se complementen entre sí.
- Un entrante fresco con fruta, queso o verduras.
- Un plato frío algo más completo, como una ensalada de pasta o de arroz.
- Una receta más sustanciosa, por ejemplo pimientos rellenos o una tarta salada.
- Un plato para compartir que pueda quedarse en el centro de la mesa.
Así la comida sigue teniendo ese aire especial de domingo, pero sin necesidad de preparar un menú pesado ni demasiado formal.
Aperitivos vegetarianos frescos y diferentes
La sandía, la rúcula, el feta, la burrata y los últimos albaricoques de la temporada permiten preparar entrantes sencillos con mucho contraste.
El carpaccio de sandía funciona especialmente bien mientras siga haciendo calor: es fresco, vistoso y combina muy bien con ingredientes salados. También se puede preparar una especie de sándwich de sandía con feta y rúcula para llevar a la mesa algo diferente.
Si todavía encuentras buenos albaricoques, los albaricoques asados con burrata o servidos sobre una bruschetta son otra opción interesante: el dulzor de la fruta contrasta con la cremosidad del queso y permite aprovechar uno de los productos que empiezan ya a despedirse de la temporada.
Pasta fría y ensaladas de arroz: dos opciones que siempre funcionan
Cuando no apetece pasar demasiado tiempo frente a los fogones, la pasta fría y las ensaladas de arroz son dos opciones muy prácticas. Se pueden preparar con antelación, admiten muchos ingredientes y funcionan perfectamente como uno de los platos principales de la comida.
Una pasta fría con feta, aceitunas negras y tomate resulta sencilla y sabrosa. Otra posibilidad es combinarla con pesto de calabacín, mozzarella de búfala y tomates secos para conseguir un plato algo más cremoso.
La ensalada de arroz vegetariana, por su parte, permite aprovechar verduras, queso, aceitunas o hierbas aromáticas y se adapta muy bien a lo que tengamos en la nevera.
¿Recetas frías o platos al horno?
No hace falta elegir. A finales de agosto todavía apetecen platos frescos, pero una receta al horno servida templada también encaja perfectamente en una comida de domingo.
Los pimientos rellenos vegetarianos, por ejemplo, se pueden preparar con verduras, mozzarella y albahaca y dejar listos con antelación. La tarta salada de pesto, calabacín y mozzarella también funciona muy bien porque se corta fácilmente en porciones y puede servirse templada.
Para algo más informal, unas hamburguesas de calabacín y patata aportan una opción más sustanciosa sin necesidad de recurrir a carne o pescado.
Cómo montar un menú vegetariano completo
Para que una comida vegetariana resulte realmente completa, conviene que no todo sea ensalada ni que todos los platos tengan la misma textura.
Una combinación sencilla puede ser:
- un entrante fresco con sandía, queso o fruta de temporada;
- una pasta fría o ensalada de arroz;
- pimientos rellenos o una tarta salada;
- una receta para compartir, como hamburguesas de calabacín o bruschettas.
El contraste entre platos fríos y templados hace que la mesa resulte más variada y evita esa sensación de estar comiendo cuatro versiones distintas de la misma ensalada.
Los platos que necesitan refrigeración, como la pasta fría, las ensaladas o las preparaciones con quesos frescos, conviene mantenerlos en frío hasta cerca del momento de servir. En cambio, las tartas saladas o los pimientos rellenos pueden disfrutarse templados.
El final de agosto es precisamente un buen momento para este tipo de menú: todavía podemos aprovechar tomates, calabacines, pimientos, sandía o los últimos albaricoques, pero ya empiezan a apetecer platos algo más completos y menos ligados al calor intenso de julio.
La idea no es preparar una comida “ligera” por obligación, sino una mesa abundante, variada y fácil de compartir, con recetas vegetarianas que funcionen por sí solas y no parezcan el acompañamiento de algo que falta.
Daniele Mainieri











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