Un menú semanal a la italiana: 7 recetas para disfrutar en enero
Ay, enero. Enero tiene dos caras. Es el mes de las buenas resoluciones, de los propósitos renovados, de la vuelta a los platos de cuchara y de los gratinados. Pero también trae la otra cara: días cortos, frío, resfriados, vuelta a la rutina… y la pregunta de siempre: ¿qué cocino hoy sin que se me vaya el día?
Lunes — Espaguetis al limón
Estos spaghetti al limone son un buen recordatorio de lo mucho que puede dar una receta italiana con cuatro ingredientes cotidianos. En cuanto los pruebas, sientes ese toque cítrico que seduce, como una chispa que despierta el paladar, pero suavizado por la sedosidad de la mantequilla y el parmesano, que lo envuelve todo sin llegar a convertir el plato en algo pesado. No lleva nata. La salsa es una emulsión fina que se agarra a la pasta y la deja brillante. Al final, el perejil (o la albahaca, si te apetece) aporta ese toque verde que refresca.
Martes —Espaguetis al vino tinto - spaghetti al fuoco di bacco
Estos espaguetis al vino tinto (en Calabria los llaman spaghetti al fuoco di Bacco) sorprenden porque el vino no acompaña: manda. Tiñe la pasta, perfuma y deja un sabor profundo, con ese punto entre fruta y un amargor fino. El concentrado de tomate da cuerpo sin convertirlo en una salsa roja; la guindilla asoma lo justo, y las aceitunas negras rematan con un golpe salino que se agradece. Al final, el parmesano liga y suaviza sin tapar el carácter del plato. Resultado: una pasta oscura, sabrosa y con una personalidad de lo más original.
Miércoles — Risotto de calabaza
Este risotto de calabaza va directo a lo que uno busca cuando empieza el frío: una cucharada cremosa, caliente, con un sabor agradable. La calabaza aporta un dulzor suave y una textura sedosa, sin empalagar, y el arroz redondo se comporta como debe: absorbe el caldo y suelta almidón para que todo quede bien ligado. Es un plato sencillo en apariencia, pero tiene capas: vegetal, láctea, un punto tostado… y ese equilibrio entre lo delicado y lo contundente que hace que quieras repetir.
Jueves — Pasta con salsa de tomate y 'nduja calabrese
En Italia, este plato de pasta con tomate y ’nduja calabresa es un clásico. La ’nduja es un embutido untable típico de Calabria, hecho con carne y grasa de cerdo finamente picadas y con una buena dosis de guindilla picante. Su parecido con la sobrasada es evidente, con la diferencia de que la ’nduja suele ser más picante y de textura más “cremosa”. Así que puedes sustituir un ingrediente por otro sin problema.
En la sartén, la sobrasada o la ’nduja se funde y se mezcla con la salsa de tomate hasta formar una salsa espesa, que se adhiere a la pasta como una capa roja con carácter. La cebolla, el parmesano y el propio tomate terminan de redondear el plato.
Viernes — Gratinado de ñoquis con tomate y mozzarella - gnocchi alla sorrentina
Este gratinado de ñoquis con tomate y mozzarella (gnocchi alla sorrentina) es pura cocina de horno con recompensa inmediata: tomate con ajo y albahaca, caliente y fragante, y encima esos ñoquis que quedan tiernos, casi almohadillados, mientras se empapan de salsa. La mozzarella hace lo suyo al fundirse, creando el típico gratinado al que es difícil resistirse.
Sábado — Pasta cremosa con brócoli y almendras
La gracia de esta pasta cremosa con brócoli y almendras está en cómo se transforma un par de ingredientes de nevera en una salsa de verdad. El brócoli, bien triturado, deja una crema verde y suave, con ese sabor vegetal limpio que no cansa, y el ajo va por debajo, sin hacerse el protagonista. Las almendras tostadas cambian el juego: aportan un fondo ligeramente dulce y una textura más “redonda”, además del crujido final si reservas unas cuantas para rematar. Un plato de pasta poco visto en España que suele sorprender a los comensales.
Domingo — Canelones de setas y salchicha, plato de mesa larga
El domingo es otra liga: más tiempo, más gente, más ganas de algo de horno que reúna. Estos canelones de setas y salchicha fresca tienen ese efecto inmediato: salen burbujeando, huelen a cocina hecha con calma y, cuando se sirven, se hace un pequeño silencio. El relleno mezcla la jugosidad de la salchicha con el sabor terroso de las setas, y el vino blanco deja un fondo discreto que lo afina. Encima, una bechamel suave, con nuez moscada, lo liga todo y convierte cada bocado en algo cremoso, sin perder la gracia de la pasta. Y luego está la parte práctica, que no es menor: se pueden dejar montados con antelación y gratinar al final.
Receta bonus
Si alguno de los platos no te ha terminado de conquistar, aquí va una alternativa para guardarte en la recámara y sacarla el día que mejor te venga: un risotto cremoso de endibia roja, bacon dorado y queso crema. Sabroso, reconfortante y con ese punto ligeramente amargo que lo hace más interesante. La endibia se vuelve más suave al cocinarse y tiñe el arroz de un tono bastante agradable a la vista, mientras el queso crema aporta una textura sedosa que contrasta con el bacon crujiente.
Un menú semanal a la italiana
Desde los espaguetis del lunes hasta los canelones del domingo, esta selección de platos de pasta de invierno está pensada para ponértelo fácil a la hora de planificar el menú semanal. Son recetas que se salen un poco de las de siempre, generosas y con ingredientes de temporada. Perfectas para enero e ideales para aportar variedad a la mesa. Porque el invierno se lleva mejor cuando sabemos sacarle partido a todo lo que nos ofrece.
Daniele Mainieri







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