Esta sopa húngara de champiñones es tan cremosa que querrás repetir

Tuesday 27 October 2026 20:00 - Adèle Peyches
Esta sopa húngara de champiñones es tan cremosa que querrás repetir
¿Tienes champiñones en la nevera y no te apetece volver a hacerlos salteados con ajo y perejil? Pues apunta esta idea, porque con unos pocos ingredientes puedes preparar una sopa que poco tiene que ver con la típica crema de champiñones.

Nos vamos hasta Hungría con una sopa de champiñones cremosa, aromatizada con pimentón dulce y eneldo fresco. Lo interesante es que aquí no trituramos nada: los champiñones se mantienen en trozos, rodeados de un caldo suave y cremoso, con unas gotas de limón que aportan frescura. Y aunque suene a plato de esos que necesitan una mañana entera en la cocina, se prepara en una sola cacerola y en unos 40 minutos. Con un buen trozo de pan para mojar, poco más hace falta para disfrutar de una cena cuando empieza a refrescar.

¿Por qué merece la pena dorar bien los champiñones?

¿Has probado alguna vez a echar los champiñones directamente al caldo? Es una opción rápida, pero si antes los rehogamos con cebolla y mantequilla, el sabor de la sopa cambia bastante.

Al principio, los champiñones sueltan mucha agua. Hay que darles unos minutos para que parte de esa humedad se evapore y empiecen a dorarse. Es entonces cuando desarrollan esos aromas tostados que hacen que su sabor sea más intenso.

Para esta sopa, calculamos unos 8-10 minutos de rehogado, aunque el tiempo dependerá de la cantidad de champiñones y del tamaño de la cacerola. También conviene cortarlos en láminas de un grosor parecido, para que se cocinen de manera uniforme.

Y un pequeño consejo: no los amontones demasiado. Si quedan muy apretados, el agua que desprenden se acumulará en el fondo y terminarán cociéndose en lugar de dorarse. La sopa seguirá estando rica, pero perderemos parte de ese sabor que buscamos.

Pimentón y eneldo: dos ingredientes que dan personalidad a esta sopa

Si hay un ingrediente que asociamos con la cocina húngara, ese es el pimentón. Y en esta sopa tiene mucho que decir.

Utilizamos dos cucharaditas de pimentón dulce, suficientes para aportar un bonito color y un sabor más profundo, sin que el plato resulte picante. Lo añadimos después de rehogar los champiñones, junto con la harina, y removemos unos segundos antes de incorporar el caldo.

Eso sí, cuidado con el fuego: el pimentón se quema con facilidad y puede amargar. No necesita tostarse durante mucho tiempo.

El otro ingrediente que quizá te sorprenda es el eneldo fresco. Si no sueles cocinar con él, esta puede ser una buena ocasión para probarlo. Tiene un aroma muy particular, fresco y ligeramente anisado, que combina muy bien con los champiñones y contrasta con la cremosidad de la sopa.

Lo añadimos al final, junto con unas gotas de limón. Son dos ingredientes que se notan especialmente en el último bocado, cuando ya hemos probado el sabor más intenso de los champiñones y la suavidad de la nata.

¿Una sopa tan cremosa sin utilizar la batidora? Sí, es posible

Estamos acostumbrados a pensar que, para conseguir una sopa cremosa, hay que triturar las verduras. Pero no siempre es necesario. Y esta sopa húngara es un buen ejemplo.

Aquí los champiñones se quedan enteros, cortados en láminas, y es el propio caldo el que adquiere esa textura suave y ligeramente espesa que tanto apetece.

¿Cómo lo conseguimos? Con una cucharada de harina de trigo, que incorporamos después de rehogar los champiñones. A continuación, añadimos poco a poco el caldo de verduras, removiendo para evitar que se formen grumos.

Después entran en juego los 200 ml de leche. Dejamos que todo cueza suavemente durante unos 12-15 minutos y veremos cómo el caldo va cogiendo cuerpo. Para terminar, añadimos dos cucharadas de nata para cocinar, ya fuera del fuego.

El resultado no es una crema triturada, sino una sopa con trozos de champiñón y un caldo lo bastante untuoso como para quedarse adherido a la cuchara.

¿Te ha quedado demasiado espesa? Añade un chorrito de caldo caliente. ¿La prefieres con algo más de cuerpo? Déjala unos minutos más a fuego suave, removiendo de vez en cuando.

La sopa húngara de champiñones, paso a paso

Para preparar esta sopa para cuatro personas, necesitaremos 500 g de champiñones, una cebolla, mantequilla, pimentón dulce, harina, caldo de verduras, leche y nata para cocinar. También lleva un poco de salsa de soja, que refuerza el sabor de los champiñones, y el toque final de limón y eneldo fresco.

No tiene ninguna dificultad especial y tampoco hace falta sacar demasiados utensilios. Con una cacerola y unos 40 minutos podemos tenerla lista para servir.

Eso sí, merece la pena dejar todos los ingredientes preparados antes de empezar. Así no tendremos que andar buscando el pimentón en el armario mientras la cebolla se rehoga en la mantequilla.

¿Con qué acompañar esta sopa de champiñones?

Te avisamos: es una de esas sopas que piden pan. Sobre todo cuando llegamos al fondo del cuenco y todavía queda un poco de ese caldo cremoso.

Unas rebanadas de pan de pueblo ligeramente tostadas le van de maravilla. La corteza crujiente contrasta con la suavidad de la sopa y la miga sirve para aprovechar hasta la última cucharada.

También podemos preparar unos picatostes caseros con el pan que haya sobrado del día anterior. Y si queremos acompañarla con algo más fresco, una ensalada verde con un aliño sencillo de aceite de oliva y vinagre puede venir muy bien.

¿La vas a servir en una comida con invitados? En cuencos pequeños funciona como entrante antes de un plato principal. Pero si lo que buscas es una cena sencilla, sirve una ración generosa, añade un poco de eneldo fresco por encima y acompáñala con pan tostado.

¿Y si no tenemos champiñones? Otras setas que podemos utilizar

Aunque esta sopa se prepara con champiñones, no significa que tengamos que limitarnos a ellos. De hecho, puede ser una buena oportunidad para aprovechar otras setas de cultivo que encontremos en el supermercado.

Las setas de ostra tienen una textura más delicada y quedan muy agradables en una sopa. Las setas de cardo, más carnosas, aportan un bocado diferente. Y si nos gustan los sabores intensos, podemos añadir unos shiitake, que tienen un aroma más pronunciado.

Incluso podemos mezclar varias clases. Unos champiñones blancos con un puñado de shiitake, por ejemplo, darán un resultado distinto sin cambiar el resto de la preparación.

Solo hay que tener en cuenta que no todas las setas sueltan la misma cantidad de agua ni necesitan exactamente el mismo tiempo de rehogado.

De todas formas, si es la primera vez que preparas esta sopa, yo empezaría con champiñones blancos. Son fáciles de encontrar, económicos y tienen un sabor que combina muy bien con el pimentón y el eneldo. Ya habrá tiempo de probar otras mezclas.

¿Podemos preparar esta sopa con antelación?

¡Claro! Y viene especialmente bien si queremos tener la cena resuelta para el día siguiente.

Una vez preparada, dejamos que pierda algo de calor y la guardamos en la nevera, en recipientes bien tapados. Si hemos hecho bastante cantidad, lo mejor es repartirla en recipientes pequeños para que se enfríe antes, sin dejarla horas sobre los fogones. Podemos conservarla unos 2 o 3 días si la hemos enfriado y refrigerado correctamente.

Al día siguiente quizá la encontremos un poco más espesa. Es normal: la harina sigue dando cuerpo al caldo mientras reposa. Basta con añadir un chorrito de leche o caldo al recalentarla, remover bien y dejar que se caliente por completo.

¿Y congelarla? También podemos, aunque aquí hay un pequeño inconveniente. Como lleva leche y nata, es posible que al descongelarse la parte cremosa se separe ligeramente del líquido. No significa necesariamente que se haya estropeado, pero puede perder parte de esa textura que tanto nos gusta.

Si queremos congelar algunas raciones, es mejor hacerlo por separado y descongelarlas después en la nevera. Al recalentarlas, removemos suavemente para intentar recuperar una textura más homogénea. ¡Y listo, ya tenemos la cena resuelta!

Adèle PeychesAdèle Peyches
Responsable editorial que ansía el invierno para comer fondue. Apasionada por la gastronomía y siempre en busca de nuevos sabores, estudié derecho antes de regresar a mi primer amor: el gusto por los buenos productos y el placer de compartirlos alrededor de la mesa. :)

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