Higos y brevas: cuál es la diferencia y por qué salen del mismo árbol
La primera sorpresa: ni el higo ni la breva son exactamente una fruta
Además, conviene empezar con una rareza preciosa: eso que llamamos higo o breva es, en botánica, un sicono, una estructura carnosa que encierra muchas flores diminutas hacia dentro. Las pequeñas “pepitas” que crujen al morder son los verdaderos frutitos. Por eso la higuera parece hacer las cosas al revés: no enseña sus flores como un almendro, las esconde en una bolsita dulce.
Brevas: la cosecha que durmió en la rama
La breva es la primera cosecha de ciertas higueras. Se forma sobre madera del año anterior: pequeños brotes que quedaron preparados antes del reposo invernal y que, con la subida de temperaturas, terminan de engordar a comienzos del verano. En España suelen aparecer entre junio y julio, aunque el clima y la variedad pueden adelantar o retrasar la temporada.
Por eso muchas brevas resultan más grandes, más alargadas y de piel algo más firme. También pueden sentirse menos melosas que los higos de agosto o septiembre: han madurado con días todavía más suaves y con menos tiempo de concentración. No es un defecto; es su carácter. Saben a principio de verano, a fruta que llega antes de que el calor apriete del todo.
Para disfrutarlas sin taparlas, funcionan muy bien con salados grasos o lácteos suaves: queso fresco, jamón, frutos secos o unas hojas amargas.
Higos: la segunda cosecha, más tardía y más golosa
El higo, en el uso común español, suele referirse a la cosecha principal. Esta se desarrolla sobre los brotes nuevos del mismo año y madura más tarde, de finales del verano al comienzo del otoño. La higuera ya tiene más hoja, más sol acumulado y noches que empujan el azúcar. De ahí que muchos higos resulten más pequeños, más tiernos y de dulzor más profundo que las brevas.
La regla útil para comprar es sencilla: las brevas abren la temporada; los higos la cierran. Las primeras anuncian junio. Los segundos pertenecen a esa parte del verano en la que el mercado huele a uva, tomate maduro y fruta muy dulce.
En cocina, el higo aguanta mejor preparaciones donde interesa que el azúcar se marque: horno, tartas, bizcochos o salsas rápidas. También ilumina platos salados porque su dulzor no es plano: tiene notas de miel, semilla y piel vegetal.
¿Todas las higueras dan brevas?
No todas las higueras producen del mismo modo. Algunas dan brevas aunque sus flores no hayan sido polinizadas; es decir, la breva puede engordar sin que haya fecundación. En cambio, la cosecha principal (los higos de final de verano) depende más de la variedad: algunas higueras los producen sin ayuda y otras necesitan polinización.
Cómo distinguirlos en la frutería
Compra ambos con cuidado: deben ceder ligeramente, oler dulce y no presentar golpes húmedos. En casa, mejor comerlos pronto. Son frutas de respiración corta, de esas que no perdonan una semana olvidadas en la nevera.
La mejor prueba, al final, es la boca. La breva tiene algo de promesa; el higo, de despedida. Una llega cuando el verano empieza a estirarse. El otro aparece cuando el verano ya sabe que se acaba.
Patricia González


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