¿Has encontrado tomates a buen precio? 7 formas de conservarlos y aprovecharlos durante más tiempo
A principios de septiembre todavía es fácil encontrar buenos tomates y, cuando aparecen a buen precio, merece la pena aprovechar. Comprar varios kilos puede ser una buena idea, siempre que sepamos qué hacer con ellos para que no terminen estropeándose.
Porque no todos deben conservarse de la misma manera. Los tomates que aún están firmes, los que están perfectamente maduros y los que ya empiezan a estar blandos requieren estrategias diferentes. El primer paso es clasificarlos y, a continuación, elegir uno de estos siete métodos según cuándo tengas pensado utilizarlos.
Lo primero: selecciona los tomates y no los laves todos
Separa los tomates firmes de los muy maduros nada más llegar a casa.
Los tomates firmes pueden conservarse unos días a temperatura ambiente, mientras que los más maduros conviene consumirlos o procesarlos antes. Desecha cualquier tomate que presente moho, olor desagradable, signos de fermentación o zonas viscosas.
No laves todos los tomates antes de almacenarlos. La humedad que queda en la superficie puede acelerar su deterioro. Lávalos solo antes de consumirlos o cocinarlos y sécalos bien.
1. Guarda los tomates firmes a temperatura ambiente
Los tomates que todavía no han alcanzado su punto óptimo de maduración pueden seguir madurando en un lugar seco, ventilado y protegido del sol directo. Colócalos en una sola capa y evita amontonarlos.
Revísalos a diario y utiliza primero los que vayan madurando. Si los dejas amontonados en un recipiente hondo, es más fácil que sufran golpes y aparezcan zonas blandas. Este método funciona especialmente bien mientras los tomates todavía están firmes.
2. Refrigera los tomates maduros si necesitas ganar tiempo
Cuando los tomates ya estén maduros y no vayas a consumirlos enseguida, puedes recurrir al frigorífico para alargar algo su conservación. Guárdalos secos, sin amontonarlos ni apretarlos en exceso.
La nevera puede ser útil para conservar durante más tiempo un tomate que ya está maduro, pero no es el mejor lugar para que termine de madurar. Además, el frío puede afectar a su sabor y textura, así que sácalos del frigorífico con cierta antelación antes de comerlos.
3. Congélalos para platos cocinados
Los tomates se pueden congelar enteros, cortados o triturados. Lávalos, sécalos, retira las partes golpeadas que no quieras utilizar y divídelos en porciones según los platos que suelas preparar.
Después de descongelarlos estarán mucho más blandos, por lo que ya no resultarán especialmente apetecibles para una ensalada. En cambio, funcionan muy bien en salsas, sopas, guisos y platos al horno. Anota la fecha en el recipiente y congela raciones que puedas utilizar de una sola vez.
4. Convierte los tomates muy maduros en una salsa
Los tomates blandos, siempre que sigan estando en buen estado, son perfectos para preparar una salsa. Córtalos, retira las partes deterioradas que no vayas a utilizar y cocina la pulpa hasta conseguir la consistencia que prefieras.
Preparar salsa es una de las formas más sencillas de evitar que los tomates demasiado maduros acaben en la basura. Después puedes utilizarla con pasta, arroz, pizza, huevos o guisos. Una vez hecha, guárdala en la nevera si vas a consumirla pronto o congélala en pequeñas raciones.
5. Prepara una sopa y congélala en raciones
Si tienes muchos tomates maduros al mismo tiempo, otra opción es preparar una sopa sencilla y acompañarla de albahaca, ajo u otras verduras. Es una forma práctica de aprovechar una cantidad considerable de tomates de una sola vez y tener comida preparada para más adelante.
Reparte la sopa en raciones y utiliza recipientes aptos para el congelador, dejando algo de espacio para que el contenido pueda expandirse. Así tendrás varias porciones listas para utilizar durante las semanas o meses siguientes.
6. Haz tomates confitados para concentrar su sabor
Los tomates cherry y otras variedades pequeñas pueden cocinarse lentamente con un poco de aceite y hierbas aromáticas. Al perder parte del agua, su sabor se concentra y adquieren una textura especialmente agradable.
Los tomates confitados son estupendos para pasta, canapés, ensaladas y guarniciones. Una vez preparados, guárdalos en la nevera en un recipiente limpio y consúmelos en poco tiempo, o congélalos en raciones si quieres conservarlos durante más tiempo. No los trates como una conserva que pueda permanecer durante semanas en la despensa, especialmente si llevan ajo fresco.
7. Sécalos lentamente o conviértelos en una pasta aromática
Los tomates más carnosos se pueden cortar, sazonar ligeramente y secar a baja temperatura hasta que pierdan buena parte de su agua. No hace falta que queden completamente secos: una versión semiseca mantiene una textura agradable y concentra mucho el sabor.
Cuanta más humedad conserven, más importante será mantenerlos refrigerados. También puedes triturar los tomates secos o semisecos con hierbas aromáticas para preparar una pasta que sirva para untar en pan, rellenar bocadillos o acompañar aperitivos.
Un tomate blando todavía puede aprovecharse: estas son las señales que importan
En cambio, desecha los tomates que tengan moho visible, olor desagradable, signos evidentes de fermentación, zonas viscosas o un aspecto claramente deteriorado. Si aparece moho en un tomate, no basta con cortar la zona afectada y utilizar el resto. Tampoco pruebes un alimento para intentar averiguar si es seguro.
La mejor estrategia es actuar antes de llegar a ese punto: revisa los tomates con frecuencia y da prioridad a los que estén más maduros.
Las dudas más habituales al conservar tomates
¿Puedo congelar los tomates con piel?
Sí. Después de descongelarlos, la piel suele desprenderse con facilidad. Ten en cuenta que los tomates congelados son mucho más adecuados para recetas cocinadas que para ensaladas.
¿Los tomates blandos sirven para hacer salsa?
Sí, siempre que no tengan moho, olor desagradable ni otros signos claros de deterioro. Si simplemente están demasiado maduros para una ensalada, preparar una salsa es una buena manera de aprovecharlos.
¿Es mejor guardar todos los tomates en la nevera?
No. Los que todavía necesitan madurar es preferible mantenerlos a temperatura ambiente. El frigorífico puede resultar útil cuando ya están maduros y necesitas conservarlos algo más de tiempo.
¿Qué método conserva mejor la textura para una ensalada?
Lo ideal es comer los tomates frescos cuando alcanzan su punto óptimo de maduración. Si ya están maduros y necesitas ganar algo de tiempo, puedes refrigerarlos y sacarlos con antelación antes de comerlos. La congelación y la cocción modifican bastante su textura, por lo que resultan más apropiadas para salsas, sopas y otros platos cocinados.
La clave está en aprovechar cada tomate en su momento
Si encuentras buenos tomates a buen precio, no hace falta renunciar a comprar algunos de más por miedo a que se estropeen. Lo importante es clasificarlos al llegar a casa y decidir qué hacer con ellos en función de su punto de maduración.
Deja a temperatura ambiente los que todavía necesiten madurar, refrigera los que ya estén maduros si necesitas ganar algo de tiempo y aprovecha cuanto antes aquellos que empiezan a estar demasiado blandos para comerlos frescos. Congelarlos, preparar salsa o sopa, confitarlos o secarlos son formas sencillas de alargar su aprovechamiento y reducir el desperdicio.
Así, una buena compra de tomates a principios de septiembre puede dar mucho más de sí: unos acabarán en la ensalada de hoy y otros, bien aprovechados, en las salsas y platos de las próximas semanas.
Vincent SabourdyHago los mejores crêpes de la calle.
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Comentarios
anonymous
Todas son formas muy asequible