En un lugar de la mancha...Son muchas las frases y citas que se pueden sacar de la obra de Cervantes tan característica de esta tierra. Sin embargo, ya sabemos que Don Quijote no estaba muy cuerdo, por ello no debemos hacer caso a todo lo que dice, ya que no se puede pasar por las tierras manchegas sin probar bocado de aquello que Don Quijote sí comió.

En la cocina recreada por Don Quijote aparecen platos como el salpicón y los duelos y quebrantos, pero no debemos olvidar otros como la sopa de ajo, las migas, las gachas, los huevos con pisto manchego, la perdiz en escabeche, el gazpacho manchego, las manitas de cerdo o las patatas a lo pobre.

Además de los elaborados platos, en esta zona también tenemos una gran selección de productos típicos de la tierra como las berenjenas de Almagro o los quesos elaborados con leche de oveja y cabra. Por eso no es de extrañar que en el territorio manchego estén ubicadas numerosas industrias de producción láctea y quesera, entre ellas las conocidas fábricas de García Baquero, en Alcázar de San Juan o Forlasa, en Villarobledo.

La repostería de esta zona tiene una clara inspiración árabe, pero sobre todo, conventual. Seguro que habréis probado los navideños mazapanes de Toledo elaborados por las monjas del Convento de San Clemente. Del resto de la repostería podemos destacar las flores manchegas, los suspiros, los miguelitos de la Roda, las delicias de Almansa, los bollos de mosto, las natillas pestiñadas, las hojuelas a la miel, los mantecados, los bollos de aceite… Sin embargo, por encima de todos estos dulces debemos destacar la bizcochá manchega, una torta puesta en remojo en leche con azúcar, canela y vainilla, o el bizcocho de Toledo hecho con azúcar y almendra.

Para acompañar toda esta gastronomía y calmar la sed, en esta tierra tienen buenos vinos y muchos de ellos con Denominación de Origen como es el caso de los vinos de La Mancha, Valdepeñas o Ribera del Júcar.