Este wrap sabe igual que un Big Mac... ¡y está listo en sólo unos minutos!
El Big Mac es de esas recetas que todo el mundo conoce, incluso sin ser fan de la comida rápida. Su sabor se reconoce al instante, sobre todo por su salsa inconfundible. Pero cuando apetece recuperar esas sensaciones en casa (sin panes que tostar ni un montaje algo engorroso), los wraps estilo Big Mac son una alternativa práctica y con muy buen resultado.
Una versión simplificada, pensada para el día a día
Lo primero que conquista de esta receta es lo fácil que es. En menos de veinte minutos la tienes lista. La salsa se prepara mezclando unos cuantos básicos de despensa; la carne se hace rápido en la sartén; y el montaje no tiene ninguna complicación.
El wrap sustituye con ventaja al pan de hamburguesa: es más fino, flexible, se pliega sin problemas y se sujeta bien al comer. Y, cuando lo pasas por la sartén, la plancha o la sandwichera, queda ligeramente dorado por fuera y tierno por dentro.
La salsa, una firma esencial
Es difícil hablar de un Big Mac, aunque sea en versión casera, sin mencionar su salsa. En su versión casera lleva: mayonesa, mostaza, vinagre blanco, pimentón, ajo y cebolla en polvo, además de relish o pepinillos muy picados.
El resultado es una salsa cremosa, con un punto ácido, que aporta enseguida ese sabor tan conocido. No tapa al resto de ingredientes: los acompaña y les da esa nota característica que define el conjunto.
Una receta económica que facilita las cosas
Con pocos ingredientes y productos sencillos, estos wraps salen muy bien de precio. Permiten preparar algo apetecible sin disparar el presupuesto y sin recurrir a versiones industriales ni a pedidos de última hora.
Además, es una manera inteligente de organizarse en la cocina: ingredientes fáciles de tener a mano y de combinar. Y es de las que se repiten sin cansar, porque puedes ir ajustando el relleno o afinando la salsa a tu gusto.
Puedes ver la receta completa haciendo clic aquí:
Adèle Peyches
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