El huevo cocido no siempre es la opción más saludable: depende de cómo lo compares
Durante años, el huevo cocido ha cargado con fama de opción ligera, práctica y difícil de cuestionar.. Sin embargo, eso no significa que sea siempre la forma más saludable de tomar huevo: el resultado depende de cómo se prepare, con qué se acompañe y en qué contexto se incluya.
Mucha gente lo da por hecho y mira con más recelo otras preparaciones sencillas, como el huevo a la plancha. La idea ha terminado convirtiéndose en una especie de norma para quienes buscan comer de forma más equilibrada.
Pero la comparación no es tan simple. Según la cantidad de grasa utilizada, el punto de cocción y el resto del plato, la opción más recomendable puede no ser tan evidente a primera vista.
Huevo cocido: el favorito de quienes quieren comer más ligero
El huevo cocido es una opción sencilla, práctica y no necesita grasa para su preparación.
Entre sus ventajas están:
- no requiere aceite ni mantequilla;
- aporta menos calorías que otras preparaciones con grasa añadida;
- conserva buena parte de sus nutrientes.
Por eso se ha convertido en un clásico de muchas dietas y comidas ligeras.
Huevo a la plancha: no tiene por qué ser una mala opción
El huevo a la plancha puede prepararse en una sartén antiadherente, sin aceite o con una cantidad mínima de grasa.
En ese caso:
- la diferencia calórica con el huevo cocido se reduce bastante;
- la textura suele ser más apetecible para muchas personas;
- la textura suele ser más apetecible para muchas personas.
Es decir, no tiene por qué ser automáticamente una opción peor.
Si se prepara con una sartén antiadherente y muy poca grasa, el huevo a la plancha puede acercarse mucho al placer del huevo frito sin disparar las calorías.
Entonces, ¿cuál es mejor?
No hay una única respuesta.
Todo depende de tres factores.
1. Cómo lo preparas
- El huevo cocido se hace sin grasa añadida. El huevo a la plancha, en cambio, puede ser muy ligero o algo más calórico, según la cantidad de aceite que se utilice.
- No es lo mismo cocinarlo en una sartén antiadherente con apenas unas gotas de aceite que hacerlo con más grasa de la necesaria.
2. Qué estás buscando
- Si la prioridad es reducir calorías, el huevo cocido parte con ventaja.
- Si lo que se busca es más sabor y una mayor sensación de saciedad, el huevo a la plancha puede resultar más interesante.
3. Con qué lo acompañas
Los huevos rara vez se comen solos.
No es lo mismo añadir un huevo cocido a una ensalada con salsas densas que servir un huevo a la plancha con verduras, pisto o una ensalada completa.
En ese caso, la opción más equilibrada puede cambiar.
Un detalle importante: la saciedad
La forma de preparación también influye en la saciedad.
Un huevo a la plancha suele resultar más sabroso y satisfactorio que un huevo cocido para muchas personas. Y esa sensación puede ayudar a reducir las ganas de seguir picando o de comer más a lo largo del día.
El error más habitual
Pensar que el huevo cocido es siempre mejor y que el huevo a la plancha es siempre peor.
Esa idea simplifica demasiado una elección que depende del contexto. El huevo cocido sigue siendo una opción estupenda: ligera, práctica y fácil de preparar.
Pero el huevo a la plancha, si se cocina sin exceso de grasa, no tiene por qué quedar fuera de una alimentación equilibrada.
Al final, lo más sensato es fijarse en la forma de preparación, en el conjunto de la comida y en lo que mejor encaje con tu rutina.
Mirella Mendonça
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