Desayuno rápido: qué puedes preparar la noche anterior para ahorrar tiempo por la mañana
Por la mañana siempre tenemos grandes planes: levantarnos sin prisas, preparar un buen desayuno, tomarnos un café caliente, cortar un poco de fruta y quizá incluso sentarnos cinco minutos. Pero entonces llega la realidad: el despertador suena demasiado tarde, alguien busca las llaves, una mochila no está lista y el desayuno acaba siendo cualquier cosa cogida al vuelo.
Sin embargo, a veces basta con preparar dos o tres cosas la noche anterior para ahorrar bastante tiempo. No hace falta convertir la cocina en un bufé de hotel ni pasar una hora cocinando antes de acostarse. La idea es apostar por preparaciones sencillas que se conserven bien y estén prácticamente listas al levantarnos.
Un bol de avena esperando en la nevera, granola casera en un tarro, unas tortitas ya preparadas o una porción de bizcocho lista para coger pueden hacer que la mañana resulte bastante más sencilla. Porque, a veces, un buen desayuno empieza simplemente sabiendo que buena parte del trabajo ya está hecho.
1. Avena reposada durante la noche: el bol que se prepara mientras duermes
Probablemente sea una de las opciones más prácticas cuando buscamos un desayuno preparado la noche anterior. El principio es sencillo: mezcla copos de avena con leche, una bebida vegetal o yogur, añade semillas, fruta, un poco de miel, cacao u otros ingredientes y deja el recipiente en la nevera durante la noche.
Al levantarte, los copos habrán absorbido parte del líquido y tendrás una mezcla cremosa que puedes comer directamente. Sin cacerolas, sin cocinar por la mañana y con muy poco que recoger.
Además, puedes prepararla directamente en un tarro o recipiente con tapa si vas a llevarla al trabajo. Para conservar mejor la textura, deja para la mañana las frutas más delicadas, como el plátano o unas frambuesas muy maduras.
2. Muesli casero, lista para varios desayunos
Si prefieres los desayunos crujientes, puedes preparar con antelación un tarro de muesli casera. Copos de avena, frutos secos, semillas, miel o sirope, chocolate, coco... la mezcla se puede adaptar fácilmente a los gustos de cada casa.
Una vez preparada, el desayuno se monta en cuestión de segundos: un yogur, un puñado de granola y un poco de fruta. La ventaja es que una sola tanda puede resolver varios desayunos a lo largo de la semana.
Para que mantenga su textura crujiente, deja que la granola se enfríe completamente después de prepararla y guárdala en un recipiente bien cerrado. No mezcles la fruta fresca con antelación, ya que su humedad terminaría ablandándola.
3. Un bizcocho de plátano para dejar cortado con antelación
Cuando los plátanos empiezan a estar demasiado maduros en el frutero, puede ser un buen momento para preparar un bizcocho de plátano. Es fácil de cortar en porciones, cómodo para llevar y también se puede congelar.
Por la noche puedes dejar preparada la ración del día siguiente y, por la mañana, solo tendrás que cogerla. Acompañada de una pieza de fruta, un yogur, leche o una bebida caliente, permite resolver el desayuno sin empezar a cocinar a primera hora.
Espera a que el bizcocho esté completamente frío antes de cortarlo y guardarlo. Si has preparado mucha cantidad, también puedes congelar las rebanadas individualmente y pasar una a la nevera la noche anterior.
4. Tortitas: mejor dejarlas hechas que depender de la masa
A menudo pensamos en las tortitas como un desayuno de fin de semana, cuando tenemos tiempo para preparar la masa y calentar la sartén sin prisas. Sin embargo, con un poco de organización también pueden convertirse en un desayuno rápido entre semana.
Hay dos opciones: preparar la masa el día anterior y guardarla bien tapada en la nevera, si la receta lo permite, o cocinar las tortitas con antelación. Esta segunda opción suele ser la más práctica y predecible, porque algunas masas pueden perder parte de su capacidad de subir después de muchas horas de reposo.
Una vez frías, guarda las tortitas en un recipiente cerrado y, por la mañana, caliéntalas en la tostadora, la sartén o el microondas. También puedes preparar una tanda grande, separarlas con papel de horno y congelarlas.
Después solo queda añadir yogur, fruta, un poco de sirope o una crema para untar y el desayuno estará listo en pocos minutos.
5. Fruta ya preparada, pero no de cualquier manera
Preparar la fruta la noche anterior puede ahorrar unos minutos, sobre todo si te gusta añadirla al yogur, a la avena, a un smoothie bowl o llevarla en un recipiente para comer fuera de casa. Pero no todas las frutas aguantan igual de bien una vez cortadas.
Uvas, gajos de naranja, piña o melón pueden dejarse preparados con antelación si se guardan correctamente refrigerados. El plátano, en cambio, se oscurece con rapidez y pierde textura una vez cortado, por lo que suele ser mejor dejarlo para la mañana.
El truco consiste en lavar, secar y cortar solo las frutas que aguanten bien hasta el día siguiente y guardarlas en un recipiente limpio y cerrado en la nevera. Las más delicadas pueden dejarse enteras y añadirse en el último momento.
Para un desayuno para llevar, puedes preparar un tarro con yogur y fruta, pero mantén la granola o el muesli aparte hasta el momento de comer para que no pierdan su textura crujiente.
6. Smoothie bowl: cómo dejar casi todo preparado
Un smoothie bowl puede ser una buena opción para el desayuno, pero sacar la batidora, cortar la fruta, buscar todos los ingredientes y recogerlo después no siempre apetece a primera hora.
La solución consiste en preparar la noche anterior una bolsa o un recipiente con la fruta lista para triturar. También puedes dejar varias raciones preparadas en el congelador.
Por la mañana solo tendrás que poner la fruta en la batidora con un poco de leche, yogur o bebida vegetal, triturar y pasar la mezcla a un bol.
Los ingredientes para terminarlo, granola, semillas, frutos secos, virutas de chocolate o fruta fresca, pueden dejarse preparados aparte. Así no tendrás que abrir cinco botes diferentes antes siquiera de haberte tomado el café.
Si utilizas fruta congelada, asegúrate de que tu batidora sea adecuada para triturarla y añade suficiente líquido para facilitar el proceso.
7. Una opción salada para quienes no quieren empezar el día con algo dulce
No a todo el mundo le apetece desayunar miel, chocolate o fruta. Para preparar un desayuno salado, también podemos adelantar buena parte del trabajo la noche anterior.
Huevos cocidos, panecillos ingleses, queso fresco, jamón, salmón ahumado o verduras asadas pueden dejarse preparados y correctamente refrigerados. Lo mejor es guardar los distintos ingredientes por separado y montar el desayuno por la mañana, especialmente si queremos evitar que el pan se humedezca.
Por ejemplo, puedes tostar un panecillo inglés y añadirle huevo y un poco de queso en pocos minutos. El aguacate es preferible cortarlo por la mañana, porque una vez abierto se oscurece con rapidez.
Los ingredientes perecederos, como el huevo cocido, el queso fresco o el salmón ahumado, deben permanecer refrigerados hasta el momento de consumirlos. Si vas a llevarte el desayuno y estará bastante tiempo fuera de casa, mantenlo frío en una bolsa isotérmica adecuada.
Para evitar que el conjunto quede seco, puedes añadir un poco de queso fresco, aguacate u otro acompañamiento, procurando que no sea excesivamente líquido si vas a transportarlo.
Por la mañana, casi todo estará listo
El verdadero secreto para ganar 10 minutos por la mañana no consiste en preparar un desayuno complicado. Se trata de eliminar esas pequeñas decisiones y tareas que nos hacen perder tiempo: qué vamos a comer, si hay que cortar la fruta, dónde está el pan o qué podemos llevarnos.
La noche anterior, elige una base: avena reposada, granola, bizcocho, tortitas, fruta preparada, un smoothie bowl o una opción salada. Adelanta todo lo que puedas, guarda los ingredientes crujientes por separado y evita montar demasiado pronto aquello que pueda ablandarse.
Al levantarte, solo tendrás que abrir la nevera, coger el recipiente, triturar una ración o calentar algo durante unos minutos. Y empezar el día sabiendo que el desayuno está prácticamente preparado se parece bastante a haber conseguido dormir diez minutos más.
Adèle Peyches





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