Cómo quitar las manchas amarillas de un mantel guardado para las grandes ocasiones
Hay un tipo de mantel que no es un mantel. Es casi una reliquia doméstica: el bordado de la bisabuela, el que guardamos todo el año como oro en paño y solo sacamos en Navidad o en una comida muy señalada. Y claro: lo abres con ilusión… y aparecen esas manchas amarillas en los dobleces, como si el tiempo hubiera firmado la tela.
Según explica Begoña Pérez, experta en cuidado del hogar y popularmente conocida como La Ordenatriz, muchas de esas manchas no son “misteriosas”: suelen ser grasa antigua que se ha oxidado durante meses (o años) en el armario. Por eso no siempre salen con un lavado normal. Con el método adecuado, el mantel vuelve a quedar presentable sin demasiado lío.
El método paso a paso
Ablandar primero: agua + un poco de jabón
Antes de atacar la mancha, toca reblandecer lo que está “agarrado” a la fibra.
- Llena un barreño con agua (mejor templada).
- Añade un poco de jabón (tipo lavavajillas o jabón que uses para prelavar).
- Mete el mantel y déjalo un par de horas en remojo.
- La idea es que la tela se hidrate y la grasa vieja empiece a aflojar.
Primer lavado en lavadora (como lo haces siempre)
- Después del remojo:
- Escurre sin retorcer en exceso.
- Lava en la lavadora con tu programa habitual y detergente normal.
- Esto quita suciedad general y deja el mantel listo para el “golpe bueno”.
Remojo en agua caliente con percarbonato (oxígeno activo)
- Aquí está la clave del método: En un barreño, prepara agua caliente (sin necesidad de hervir).
- Disuelve percarbonato (oxígeno activo).
- Sumerge el mantel y deja actuar unas 2 horas.
- Ese oxígeno activo ayuda a “arrancar” el amarilleo típico de almacenaje y la oxidación de la grasa.
- Importante en Navidad, que todo va con prisas:
- Que no le dé el sol mientras está en remojo. Déjalo en interior, tranquilo.
Segundo lavado en lavadora
- Pasadas las 2 horas:
- Aclara un poco si quieres (rápido).
- Y vuelve a lavar en lavadora como siempre.
Y ya está: es un método en dos lavados, pero muy asumible cuando quieres recuperar un mantel especial para la mesa de Nochebuena.
Consejos útiles para que funcione mejor
- Si el mantel es muy delicado (bordados, vainicas), usa menos agitación y evita frotar fuerte.
- No mezcles productos “a ojo”. Aquí la idea es jabón primero, percarbonato después.
- Cuando termines, sécalo bien estirado para que vuelva a lucir en la mesa.
- Y para la próxima Navidad: guárdalo solo cuando esté impecable y completamente seco.
El mantel de las grandes ocasiones vuelve a su sitio
Da cierta alegría, especialmente en épocas señaladas como Navidad, ver cómo un mantel especial vuelve a quedar digno, listo para estirarse sobre la mesa y acompañar la cena como siempre. Porque hay cosas que no se usan a diario, pero cuando salen, lo llenan todo: la mesa, la casa y un poco la memoria.
Patricia González
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