Un ingrediente poco conocido del supermercado que transforma arroces, mariscos y pescados al instante

miércoles 24 junio 2026 09:00 - Patricia González
Un ingrediente poco conocido del supermercado que transforma arroces, mariscos y pescados al instante

Nunca escribo en redes sociales, pero aquella vez estuve a punto de hacerlo. Se lo vi a El Cromas, un creador de contenido muy popular en España, conocido por sus vídeos en los que mezcla humor y escenas cotidianas.

En el vídeo paseaba por el pasillo de un supermercado cuando, de pronto, coge una botella de agua de mar alimentaria. Su cara cambia al instante, como la de quien acaba de encontrar una broma escondida entre los productos de siempre. La pregunta era inevitable: “¿Quién se bebe esto?”. Y ahí estuve tentada a contestarle. Pero llegué tarde. En el siguiente clip ya se veía al muchacho sirviéndole a su abuelo un vaso generoso de aquella agua.

Ahí estaba, precisamente, el malentendido. El agua de mar alimentaria que encontramos en los supermercados no está pensada para beber, sino para cocinar. Dicho de otra manera: su sitio no está en el vaso, sino en la olla. Su interés culinario está en aportar salinidad y un punto mineral a determinadas preparaciones, además de realzar el sabor de algunos arroces, mariscos y pescados.


No es para beber: el agua de mar alimentaria se usa en la cocina

Conviene aclararlo desde el principio, porque el nombre puede llevar a equívoco. El agua de mar que se vende con uso alimentario no debería entenderse como una bebida refrescante ni como una alternativa al agua mineral. Es un producto pensado para emplearse en cocina, normalmente solo o mezclado con agua dulce, según el plato y la intensidad salina que se busque.

La diferencia es importante. Si alguien la prueba directamente, lo normal es que le resulte intensamente salada y poco agradable. Pero esa misma concentración puede tener sentido cuando entra en una cocción, en un caldo, en un arroz marinero o en una olla de marisco.

Por qué ha pasado de la alta cocina al supermercado

Aunque en el supermercado pueda parecer una rareza, la idea de cocinar con agua de mar no nace de un capricho moderno. Hay muchos cocineros conocidos, como Ferran Adrià chef del Bulli o Ángel León, chef de Aponiente, que ya han explorado este recurso para mejorar algunas de sus creaciones culinarias. 

Esto no significa que comprar un brik de agua de mar convierta un arroz del día a día en alta cocina. Pero sí ayuda a entender por qué el producto no es tan absurdo como parece a primera vista. Bien usado, responde a una lógica muy de cocinero: aprovechar un líquido salino y mineral para reforzar el carácter marino de ciertos platos.

Agua con sal o agua de mar: qué cambia realmente al cocinar

La diferencia principal no está en que una sea mejor que la otra, sino en el tipo de salinidad que aportan. Cuando añadimos sal común al agua, incorporamos sobre todo cloruro sódico. Es un método sencillo, barato y perfectamente eficaz para cocer pasta, verduras, patatas o marisco.

El agua de mar alimentaria, en cambio, ya trae una salinidad propia y una composición mineral más compleja. En cocina eso puede traducirse en una sazón algo más integrada y en un matiz marino más marcado, especialmente en platos donde ese recuerdo encaja: mariscos, pescados, arroces, fideuás, caldos cortos o patatas destinadas a una ensalada marinera.

Dicho de forma sencilla: el agua con sal sirve para salar; el agua de mar, cuando se usa bien, puede salar y además aportar matices más complejos y profundos a platos que quieren saber a mar.

Pero este producto tiene sus pros y sus contras:

  • El agua con sal permite controlar mejor la cantidad exacta que añadimos, mientras que,
  • el agua de mar exige más prudencia: si se usa pura puede resultar excesiva, y si el líquido reduce durante la cocción, la sal se concentra. Por eso, en casa suele ser más sensato mezclarla con agua dulce y probar antes de añadir más sal.

Por qué puede mejorar arroces, mariscos y pescados

La gracia del agua de mar en cocina está en cómo sazona: al cocer los alimentos en un líquido ya salino, la sal se integra durante la cocción y no queda como un añadido final. Eso puede dar una salinidad más uniforme.

No sustituye a un buen fumet ni salva un plato flojo, pero bien usada puede dar una sensación más redonda, como si el punto de sal estuviera dentro del plato y no colocado encima.

En qué platos tiene más sentido usar agua de mar

Puede utilizarse en distintas preparaciones, siempre con control: no se trata de salar más, sino de aprovechar su punto mineral.

  • Marisco. Es su uso más evidente. Cocer gambas, langostinos, mejillones, nécoras o percebes en un medio salino ayuda a respetar el carácter marino del producto.
  • Pescados al vapor y caldos cortos. Puede funcionar bien, pero conviene mezclarla con agua dulce y vigilar la reducción, porque la sal se concentra.
  • Arroces y fideuás marineras. Puede sustituir una parte del caldo o del agua. Lo sensato es probar antes de salar, ya que mariscos, pescados, conservas y fondos también aportan sal.
  • Patatas para ensaladas marineras. Cocerlas con una parte de agua de mar puede darles más fondo cuando se combinan con atún, bonito, mejillones, pulpo o pescado.

Cómo usarla en casa sin pasarse de sal

Para usarla en casa conviene recordar tres reglas básicas:

  • Mejor quedarse corto que pasarse: Salvo para cocer ciertos mariscos, suele ser más prudente mezclar agua de mar con agua dulce. Como orientación, una parte de agua de mar por dos o tres de agua normal puede ser un buen punto de partida.
  • No salar antes de probar: Si se usa agua de mar, la sal ya está entrando en la receta. Añadir sal por costumbre es la forma más rápida de arruinar el plato.
  • Cuidado con las reducciones: En cocciones largas, salsas o caldos concentrados, el agua se evapora, pero la sal se queda. Lo que al principio parecía equilibrado puede terminar demasiado intenso.

Por qué no debes cocinar con agua cogida en la playa

La tentación es comprensible: si el agua de mar está ahí, gratis, ¿por qué comprarla embotellada? Pero no es lo mismo. El agua de mar alimentaria se capta, se filtra, se controla y se envasa para uso culinario; la que recogemos en una playa no ofrece esas garantías.

Que una playa sea apta para el baño no significa que su agua sirva para cocinar. Esos controles valoran la seguridad del baño, no su consumo como ingrediente. Además, cerca de la orilla puede haber restos orgánicos, contaminación puntual, hidrocarburos, microplásticos, arena, algas en descomposición o vertidos invisibles.

Hervirla tampoco basta: puede reducir algunos riesgos microbiológicos, pero no elimina contaminantes químicos ni la convierte en segura. Por eso, lo prudente es usar agua de mar alimentaria envasada, no una botella llenada directamente en la playa.

Un buen recurso de cocina, siempre que se use bien

El agua de mar alimentaria desconcierta porque la miramos como bebida, cuando en realidad funciona como ingrediente. No es imprescindible ni convierte un plato corriente en alta cocina, pero bien usada puede aportar una salinidad más integrada y un matiz marino interesante.

La próxima vez que alguien pregunte quién se bebe eso, la respuesta será sencilla: casi nadie. Pero más de uno podría cocinar con ella.

Patricia GonzálezPatricia González
Apasionada por la cocina y el buen comer, mi vida se mueve entre palabras bien escogidas y cucharas de madera. Responsable pero despistada. Periodista y redactora con años de experiencia, encontré mi rincón ideal en Francia, donde trabajo como redactora para Petitchef. Me encantan el Bœuf bourguignon pero echo de menos el salmorejo de mi madre. Aquí combino mi amor por la escritura y los sabores suculentos para servir recetas e historias sobre cocina que espero te inspiren. La tortilla, me gusta con cebolla y poco hecha : )

Comentarios

Califica este artículo:
5/5, 2 votos