5 recetas para organizar el menú de la semana y comer bien
Con días grises, cuesta conformarse con algo rápido o un sándwich sin gracia a la hora del almuerzo. Mejor plan: dejar resuelta la semana con platos caseros, calientes y de los que sientan bien. Los puedes llevar en el táper sin problema, se recalientan (regeneran) estupendamente en la oficina y te quitan de encima la pregunta de “¿qué comemos hoy?”.
Estas son nuestras 5 propuestas para la semana:
Pollo al jengibre y citronela
Pollo al jengibre y citronela: si el pollo te parece siempre lo mismo, aquí cambia de acento. La citronela aporta ese perfume cítrico que abre el apetito y el jengibre le da nervio, sin pasarse. Con noodles de arroz queda una cena ligera, sin gluten y con sabor de viaje. Y sí: es de las que te hacen mirar el lunes con menos mala cara. También admite una ensalada al lado.
Bacalao con patatas al horno
El clásico que convence incluso a quien dice que “no le va el pescado”. Patatas, laurel, romero y limón hacen el trabajo fino: aroma, jugosidad y ese punto de plato de casa bien hecho. Ideal para comida familiar sin dramas, porque el horno se encarga de casi todo y tú solo recoges elogios (y el pan, para mojar), sin manchar demasiado.
Gratinado clásico de coliflor
Para quienes la adoran y, sobre todo, para quienes la miran con recelo. La bechamel y el queso le ponen abrigo, suavizan el carácter y la vuelven más amable. Sale cremoso, con una capa dorada por encima y un olor mucho menos invasivo de lo que imaginas. Perfecto como cena con ensalada o como guarnición seria. Suele convertir escépticos.
Curry de garbanzos
cuando te apetece algo con carácter y la despensa está en modo básico. Especias, tomate concentrado y leche de coco convierten una simple lata en un plato redondo, saciante y con gracia. Rematas con cilantro y lima y ya tienes cena que huele a cocina de verdad. Si lo sirves con arroz basmati, el táper del día siguiente es un premio.
Cake salado de bacon, queso de cabra y nueces
El de llevar y el de cortar. Funciona en aperitivo, picnic, cena con ensalada o incluso para el táper, y al día siguiente sigue estando en su sitio. El bacon aporta fondo, el cabra pone cremosidad y las nueces dan contraste. Bonus: se toma templado o frío y siempre entra fácil, con café o sin él. Y gusta a casi todos.
Adèle Peyches




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