¿Te fías de esas manzanas tan brillantes del supermercado? Hay algo detrás que pocos saben
¿Alguna vez te has quedado mirando las manzanas del supermercado, casi hipnotizada por ese brillo perfecto que tienen algunas? Parecen demasiado impecables: piel lisa, superficie reluciente, aspecto pulido, como si alguien las hubiera repasado una a una antes de colocarlas en la estantería.
Entre todas las frutas, son precisamente esas las que más llaman la atención. Y no es casualidad. Ese brillo intenso nos transmite una sensación inmediata de frescura, calidad e incluso sabor, como si una manzana más brillante fuera, automáticamente, una manzana mejor.
Pero hay un detalle que no siempre se tiene en cuenta: ese aspecto tan impecable puede no ser tan natural como parece. Detrás de ese brillo casi artificial puede haber un proceso habitual en la industria alimentaria que despierta curiosidad y, en algunos casos, cierta desconfianza. ¿Son de verdad más frescas esas manzanas o hay otra explicación para que tengan un aspecto tan atractivo?
Entender qué hay detrás de esa apariencia puede cambiar la forma en que elegimos la fruta en el supermercado, más allá incluso de las variedades de manzanas que tengamos delante.
El brillo no significa necesariamente más frescura
A diferencia de lo que muchas personas piensan, ese acabado brillante no procede solo de la frescura de la fruta.
De hecho, la mayoría de las manzanas que se venden en los supermercados pasan por un proceso llamado encerado. Es decir, reciben una fina capa de sustancias autorizadas para uso alimentario sobre la piel.
¿Por qué se enceran las manzanas?
La explicación es menos inquietante de lo que parece, y tiene bastante lógica.
Las manzanas ya cuentan de forma natural con una fina capa cerosa que ayuda a protegerlas. El problema es que, durante el lavado y la manipulación posterior a la cosecha, parte de esa protección natural puede reducirse.
Para compensarlo y favorecer una mejor conservación, en muchos casos se aplica a la fruta un recubrimiento apto para uso alimentario, normalmente de cera.
Esta capa ayuda a
- reducir la pérdida de agua
- retrasar su deterioro
- mantener el aspecto "fresco" de la fruta durante más tiempo
Y sí, también es responsable de ese brillo tan llamativo que hace que algunas manzanas parezcan recién sacadas de un anuncio.
Pero, ¿es seguro comerlas?
Sí, en general, los recubrimientos utilizados en fruta están regulados y autorizados para uso alimentario.
Pueden estar hechas de
- cera de carnauba (de origen vegetal)
- cera de abejas
- u otros compuestos aptos para uso alimentario
En otras palabras: no son tóxicas.
¿Por qué molesta esto a algunas personas?
Porque el brillo puede dar la impresión de algo "artificial" o manipulado. Resulta menos natural. Y, en un producto como la manzana, que solemos asociar con lo sencillo y lo saludable, cualquier acabado demasiado impecable despierta sospechas.
Es más:
- el recubrimiento puede atrapar restos de suciedad o residuos de pesticidas en la superficie de la fruta
- prefieren consumir alimentos con la menor intervención posible.
¿Qué hacer antes de comer una manzana brillante?
Si ese encerado te preocupa, la solución es sencilla: lava bien la fruta antes de consumirla, tanto para comerla tal cual como para incorporarla a una receta, sobre todo si vas a usarla con piel.
- Pásala bajo el grifo con agua corriente.
- Frótala suavemente con las manos.
- Usa un cepillo limpio si vas a comerla con piel.
- También puedes recurrir a una mezcla suave de agua y bicarbonato, dejándola unos minutos en remojo y aclarándola después.
Así ayudarás a limpiar mejor la superficie, aunque no conviene entenderlo como una garantía absoluta de eliminar cualquier resto.
No es solo una cuestión estética
Ese brillo intenso de algunas manzanas no está ahí por casualidad.
Es el resultado de un proceso pensado para proteger la fruta, conservarla durante más tiempo y una astucia para hacerla más atractiva y apetecible en el supermercado.
A fin de cuentas, no tiene por qué ser un problema, pero sí merece la pena saberlo. Porque una vez que entiendes qué hay detrás de esa piel reluciente, vuelves a mirar la fruta del supermercado con otros ojos.
Mirella Mendonça
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