¿Por qué comer de temporada?Hoy te apetece preparar algo delicioso con calabaza, o quizás mejor una berenjena rellena, seguida por unas dulces fresas con nata. Lo lógico es pensar, ¿por qué no?, pues la verdad es un poco diferente, y es que aunque podemos ir al supermercado y comprar todo lo que necesitamos para preparar estos ricos platos, los alimentos de la naturaleza tienen una temporalidad, quiere decir que de manera natural no podemos encontrarlos en todas las épocas del año, algo que si es posible gracias a nuestra forma de vida contemporánea.

Las calabazas se cosechan en otoño, cuando ya están listas para consumir, no obstante las berenjenas han desaparecido a estas alturas del año, ya que necesitan el calor del verano para madurar, y lo normal sería poder disfrutar de las fresas en primavera y principios del verano.

Las grandes urbes han olvidado de dónde proceden los alimentos que consumen y cómo se consiguen, el ser humano se halla cada vez más desnaturalizado y en desconocimiento del lenguaje agrícola del que antes éramos muy conscientes. Lo queremos todo ahora, obligando a la naturaleza a seguir nuestro imparable ritmo, cuando lo mejor que podemos hacer por nosotros y por ella, es seguir el suyo.

Antiguamente no quedaba otro remedio que consumir lo que nos daba la tierra en ese momento, lo que se podría llamar cocina de temporada, y hoy mismo para que puedas tener fresas en otoño, éstas han llegado de importación de otros países o han sido cultivadas en invernaderos climatizados. Tales actividades repercuten muy negativamente en los pequeños agricultores a favor de una masificación de la producción alimentaria, incentivada por la enorme demada que nosotros como consumidores le exigimos a la industria. Y esto significa:


DISMINUCIÓN DE LA CALIDAD DEL ALIMENTO:

Ya que al importarse han de ser conservados artifcialmente para que después de largas distancias, sigan siendo aptos para el consumo, perdiendo gran parte de su frescura y sabor. Aquellos que son cultivados en invernaderos climatizados nunca tendrán las mismas propiedades que los que han crecido de manera natural en la tierra, en condiciones con las que la naturaleza los ha programado para existir y madurar. Y ya ni hablar de los que son conservados en cámaras frigoríficas durante meses, cuyas cualidades y sabor no pueden compararse a una fruta u hortaliza recién recolectada.

CONTAMINACIÓN DEL PLANETA:

Para que tengas toda la fruta que quieras todo el año, ha de ser transportada o conservada durante mucho tiempo, generando gases y residuos que no existirían de hacer un uso responsable del ecosistema (por ejemplo consumiendo la fruta que madura en la actual época del año, favoreciendo así un entorno sostenible).


AUMENTO DE PRECIO:

Todas las actividades de transporte y conservación expuestas anteriormente conllevan una serie de gastos a las empresas, que lo compensarán aumentando el precio de venta del producto, por lo que una naranja de fuera de su temporada (otoño-invierno), será de mucha peor calidad y te costará más que una comprada en su momento natural de consumo.


EMPOBRECIMIENTO DE LA AGRICULTURA Y ECONOMÍA LOCAL:

Comprando alimentos de fuera de temporada, ayudas a que el pequeño y mediano agricultor de tu entorno local no pueda competir con las grandes empresas de agricultura masiva, ya que está limitado a la producción de temporada y venta de proximidad (algo que favorece el desarrollo económico y sostenible de tu entorno cercano, y que combate directamente la contaminación masiva del planeta con gases C02 y residuos perjudiciales).

En definitiva, si compras, comes y cocinas de temporada; disfrutarás de una mayor calidad en tus comidas, a un precio mucho más justo y asequible, favoreciendo la economía local y ayudando a combatir la preocupante contaminación de nuestro planeta. Asi que desde Petitchef te animamos a que pruebes la cocina de temporada con algunas fantásticas recetas que te enseñamos a continuación, con productos disponibles para cada estación el año.