¿Qué es la “stretchflation”, esta nueva práctica comercial que infla los precios?
Probablemente ya hayas oído hablar de la shrinkflation (o reduflación): compras el mismo producto de siempre, al mismo precio, solo que trae menos cantidad. Una práctica comercial que permite al... obtener mayor margen de beneficio pero que, obviamente, perjudica al consumidor.
Pero no es la única astucia que inquieta a los consumidores que, han comenzado a detectar y a denunciar otra práctica. Mucho más discreta y perniciosa pues "se viste" de oportunidad, de chollo, de ahorro cuando en realidad es todo lo contrario. Se trata de la stretchflation.
Una investigación de foodwatch, la asociación de defensa de los consumidores, pone el foco en este método. La idea es sencilla: el formato aumenta un poco (a veces, apenas unos gramos), pero el precio sube bastante más. Resultado: parece que te llevas más… cuando en realidad pagas más por kilo.
¿Qué es exactamente la stretchflation?
El término stretchflation viene del inglés stretch (estirar) y de inflation (inflación). Describe una técnica que consiste en aumentar el peso de un producto, pero aplicando una subida de precio mayor que ese aumento de cantidad.
Dicho de forma clara: se “agranda” el formato, pero el precio por kilo o por litro sube todavía más rápido.
Y eso es precisamente lo que denuncia foodwatch. Porque a primera vista, el consumidor tiene la impresión de que sale ganando.
¿Por qué parece una buena compra?
Porque un paquete más grande suele transmitir una impresión positiva. Uno piensa que el producto es más “generoso”, que durará más o que, simplemente, compensa.
Eso es exactamente lo que el marketing refuerza con mensajes tipo “formato más generoso” o “nuevo formato, más cantidad”.
El problema es que la subida de precio no se muestra de forma evidente. No se explica. Y, por supuesto, no se anuncia como tal.
Aparece el precio por kilo... pero omiten un dato clave
Sobre el papel, podría parecer que no hay trampa: el precio por kilo o por litro siempre figura en la etiqueta del producto en sí o en los reclamos del supermercado.
Pero en la práctica, la cosa es menos evidente. Algo más compleja y manipulativa.
Cuando un producto cambia de formato, la versión anterior desaparece de las estanterías. Y es casi imposible recordar cuál era el precio por kilo del antiguo formato, porque ya no está visible en ninguna parte.
Así que, aunque la información exista, aunque la información esté ahí, no ayuda a detectar o ser conscientes de dicha subida de precio. Y seguimos comprando como siempre...
Por eso la stretchflation es tan difícil de identificar.
Shrinkflation, cheapflation, stretchflation: ¿en qué se diferencian?
Foodwatch explica que la stretchflation forma parte de una serie de prácticas que hacen menos legibles los precios de los supermercados.
En resumen:
- Shrinkflation (reduflación): se reduce la cantidad sin bajar el precio.
- Cheapflation es cuando se cambia la receta o la calidad de los ingredientes para reducir costes, manteniendo el precio.
- La Stretchflation es cuando se aumenta ligeramente la cantidad o el formato, pero el precio sube más; por tanto, sube el precio por kilo.
En los tres casos, el objetivo es el mismo: hacer pasar una subida de precio con menos fricción.
Lo que foodwatch denuncia tras la estrangulación
Más allá de los productos concretos, foodwatch señala que el problema de fondo es la falta de transparencia en el sector alimentario.
Los envases cambian poco. Los formatos evolucionan de tapadillo. Y las marcas no indican con claridad que ha habido un cambio de peso o de precio, ni en qué dirección.
Según foodwatch, esta opacidad se ve favorecida por normas poco claras, que no obligan a señalar de forma nítida la evolución de las cantidades.
Con este panorama, se vuelve difícil entender qué se está comprando realmente… y qué se está pagando.
¿Cómo evitar ser engañado?
Mira siempre el precio por kilo o por litro. Aunque el formato sea mayor. Aunque el envase apenas cambie. Aunque el producto anuncie un “nuevo formato”. Es el indicador más fiable para detectar una subida.
Otro truco que viene bien: de las cosas que compras siempre (las de toda la vida, las que repites en la compra), intenta tener más o menos en la cabeza cuánto suelen costar. No hace falta saberse todos los precios, con unos cuantos ya te das cuenta enseguida de cuándo algo ha subido de precio o se ha encarecido.
La Stretchflation es un aumento de precios oculto tras un formato ligeramente mayor
La stretchflation es una subida de precio camuflada tras un formato ligeramente mayor: parece que hay más, pero a menudo el precio por kilo o por litro aumenta de forma desproporcionada.
Eso es lo que revela la investigación de foodwatch, que denuncia una práctica opaca y difícil de detectar en el día a día. Y con la inflación y el presupuesto de la compra tan ajustados, es el tipo de cosa que irrita especialmente.
La única regla que merece la pena recordar es simple: no te fíes del paquete; fíate del precio por kilo.
Adèle Peyches
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