Pesto de calabacín: la salsa veraniega y fácil que añade un toque especial a cualquier pasta
Si hay una salsa que sabe a verano, esa es el pesto de calabacín.
¿Sabes esos días en los que hace un calor de justicia y apetece un plato rápido, pero que también quede rico? Nada de pasar una hora entre fogones ni de preparar una salsa pesada. Queremos algo fresco, sencillo, cremoso y, sobre todo, fácil de hacer.
Ahí es donde el pesto de calabacín funciona tan bien. Un calabacín, unas hojas de albahaca, un poco de parmesano, piñones o almendras, aceite de oliva… y listo: una salsa suave, aromática y perfecta para acompañar un plato de pasta.
Y tiene otra ventaja: se prepara sin cocinar. Se tritura todo, se mezcla con la pasta y la cena o la comida está lista.
Por qué nos encanta el pesto de calabacín
Para empezar, porque cambia del pesto clásico de albahaca. Conservamos ese pequeño sabor mediterráneo que tanto nos gusta, pero el calabacín aporta una textura más suave y ligera.
También permite conseguir una salsa bien cremosa sin añadir nata. Y eso, la verdad, viene muy bien cuando queremos un plato apetecible, pero no demasiado pesado.
Otro punto a favor: el calabacín tiene un sabor bastante discreto. Por eso combina muy fácilmente con la albahaca, el ajo, el limón, el parmesano o incluso la feta. Es un poco el ingrediente camaleón del verano: se cuela en todas partes y lo deja todo más suave.
Una salsa perfecta para la pasta
Por supuesto, la primera idea es servir este pesto con un plato de pasta. Y, entre nosotros, seguramente sea la mejor forma de empezar.
Conviene elegir pastas cortas, como fusilli, penne o farfalle, para que la salsa se adhiera bien. Después se añade una cucharada del agua de cocción para aligerar el pesto, se mezcla todo y listo.
El pequeño secreto está precisamente en esa agua de cocción. Gracias al almidón que contiene, ayuda a que la salsa envuelva mejor la pasta. El resultado: nada de pesto seco acumulado en el fondo de la ensaladera, sino una salsa cremosa que se reparte bien por todo el plato.
Para hacerlo todavía más apetecible, se pueden añadir unos tomates cherry, mozzarella, lascas de parmesano o piñones tostados. Sencillo, eficaz y perfecto para una comida de verano
En caliente o en frío, funciona de maravilla
Otra cosa que nos gusta del pesto de calabacín es que queda bien tanto en caliente como en frío.
Con pasta caliente, queda más meloso y envolvente. Con pasta fría, funciona muy bien en una ensalada de pasta para llevar. Por eso es una buena idea para el táper, los picnics o las comidas preparadas con antelación.
Y si tienes invitados, puedes servirlo en una gran ensalada de pasta con algunas verduras a la plancha, mozzarella, tomates secos y albahaca fresca. Apenas requiere esfuerzo, pero siempre queda muy bien en la mesa.
El pesto de calabacín también puede acompañar ñoquis, arroz, orzo, quinoa o incluso unas patatas codidas. En resumen: no hace falta limitarlo a la pasta.
El truco para aprovechar los calabacines
No nos engañemos: en verano, los calabacines pueden empezar a acumularse en el cajón de las verduras. Compras dos, luego tres, alguien te da alguno de su huerto… y, de repente, ya no sabes muy bien qué hacer con ellos.
El pesto de calabacín es una buena forma de darles salida. Incluso un calabacín algo menos terso puede tener una segunda vida en esta salsa, siempre que siga estando en buen estado, claro.
También se puede preparar el pesto con antelación y guardarlo en la nevera, en un tarro bien cerrado, con un pequeño hilo de aceite de oliva por encima para que no se reseque demasiado rápido. Luego solo queda cocer la pasta y mezclarlo todo.
Un buen gesto: prueba antes de salar. Entre el parmesano, los frutos secos y el resto del aliño, la salsa puede tener ya bastante sabor.
Entonces, ¿cuándo lo preparamos?
Al final, el pesto de calabacín tiene todo para convertirse en una de esas salsas que apetece tener a mano en verano. Es rápido, fresco, cremoso, fácil de adaptar y perfecto para resolver un plato de pasta en pocos minutos.
Es la receta que conviene recordar cuando tienes un calabacín rondando por la nevera, un manojo de albahaca por usar o simplemente ganas de preparar un plato sencillo y con sabor a verano.
Ahora que ya lo sabes, solo queda sacar la batidora, cocer la pasta y preparar una buena cantidad de parmesano para servir.
Adèle Peyches
Comentarios