Pastas con perfil nutricional mejorado: cómo elegirlas y cuándo compensa probarlas
La pasta sigue siendo uno de los platos más queridos, pero hoy ya no es solo una cuestión de gusto. Cada vez más gente busca algo más en el plato: mayor saciedad, ingredientes distintos y, en algunos casos, opciones con más proteína o más fibra. De ahí que estén ganando terreno las llamadas pastas con mejor perfil nutricional: alternativas a la pasta tradicional pensadas para quien quiere comer mejor sin renunciar al placer.
Conviene, eso sí, introducir una idea clave: no son “mejores” por defecto. Son pastas diferentes, y su interés real depende de qué busques y de cómo montes el plato. Muchos profesionales lo resumen así: el secreto no es eliminar la pasta, sino elegirla con más criterio.
Por qué gustan tanto estas pastas
El éxito de estas nuevas opciones no es casual. Funcionan porque conectan con tres necesidades muy comunes:
- sentirse menos pesado después de comer,
- tener una energía más estable durante el día,
- hacer elecciones percibidas como “mejores” para el cuerpo.
Esa “energía estable” o la sensación de ligereza no dependen solo de la pasta, sino de factores como la ración, el punto de cocción (no es lo mismo al dente que pasada) y el conjunto del plato: salsa, grasa, proteína y verduras. Aun así, hay algo interesante: cuando un producto se percibe como más nutritivo, mucha gente tiende a servirse con más medida y a elegir acompañamientos más sencillos, y eso puede mejorar el resultado final.
Pasta con espirulina: la más reconocible
Entre las más llamativas está, sin duda, la pasta con espirulina.
La espirulina, como ingrediente, se asocia a un perfil nutricional concentrado (se menciona a menudo por su contenido en proteínas y micronutrientes). Ahora bien: cuando aparece en pasta, su impacto depende de un detalle que a veces se pasa por alto: el porcentaje real. En algunos productos, la espirulina se usa en cantidades pequeñas y su papel es más visual (ese verde intenso tan reconocible) que verdaderamente “transformador” a nivel nutricional.
En sabor suele ser suave, por eso encaja bien en la cocina del día a día. Y aquí sí hay un consejo sensato: funciona especialmente bien con condimentos simples, que no lo tapen todo.
Aquí tienes una receta sencilla y sabrosa si ya la tienes en casa:
Pastas con harinas alternativas e ingredientes “funcionales”
En los últimos años también han aparecido pastas elaboradas con materias primas menos habituales, pero interesantes para diversificar la dieta, como:
- trigo sarraceno,
- quinoa,
- cáñamo,
- avena,
- harinas enriquecidas con cúrcuma o remolacha.
Estas opciones pueden aportar perfiles distintos (por ejemplo, más fibra o un reparto diferente de nutrientes) y ayudan a salir de la monotonía del trigo refinado. Eso sí, conviene mantener el mismo criterio que con la espirulina: cuando se habla de ingredientes “funcionales” (cúrcuma, remolacha), a veces están en dosis pequeñas y su aportación es más de color y sabor que de efecto nutricional notable. Leer la lista de ingredientes puede ayudarnos.
Pastas de legumbres: saciedad y proteínas
Otra categoría cada vez más elegida es la de las pastas a base de legumbres. Entre las más comunes están:
Entre las más populares se encuentran:
- pasta de lentejas,
- pasta de garbanzos,
- pasta de guisantes.
En general, estas pastas suelen ser más ricas en proteína y fibra que la pasta de trigo refinado. Por eso pueden ayudar a controlar el hambre y favorecen una digestión más lenta, con una sensación de saciedad más marcada.
También se mencionan a menudo para quienes buscan reducir los picos de glucosa. Aquí el matiz es importante: pueden ayudar, pero el efecto real depende de tres cosas muy concretas: la formulación (marca y composición), el punto de cocción y, sobre todo, con qué las acompañas. No responde igual el organismo a un plato de pasta de legumbres con verduras y aceite de oliva que a otro con una salsa muy pesada y una ración grande.
La ventaja oculta que pocos tienen en cuenta
Hay un aspecto que a menudo se subestima: cuando se elige una pasta que se percibe como más nutritiva, automáticamente se tiende a comerla de otro modo. Muchos expertos en nutrición explican que esto conduce a
- porciones más controladas,
- condimentos más simples,
- más atención durante la comida
En la práctica, no es solo “lo que comes”, sino cómo lo encuadras: la elección del producto puede empujar a un plato más equilibrado.
Cómo elegir de verdad una pasta con mejor perfil nutricional
En el pasillo del supermercado es fácil dejarse conquistar por colores intensos, nombres sugerentes y promesas de bienestar. Pero no todas las pastas “alternativas” son realmente mejores. Para elegir con criterio, y evitar el simple efecto marketing, conviene:
- leer siempre la lista de ingredientes,
- comprobar el porcentaje del ingrediente principal
- comparar proteína y fibra por 100 g,
- priorizar productos con pocos ingredientes y sin adornos innecesarios.
No es necesario cambiarlo todo, sino alternar inteligentemente estas pastas con la versión tradicional.
No es una moda: es una evolución en el plato
Las pastas con un perfil nutricional distinto no son necesariamente una moda pasajera: son una respuesta a una demanda real de opciones más variadas y, en algunos casos, más ricas en fibra o proteína.
Sea con espirulina, con legumbres o con harinas alternativas, probarlas puede aportar valor al menú… siempre que la elección se haga con ojos abiertos: menos promesas y más etiqueta, menos eslogan y más plato bien construido.
Daniele Mainieri

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