Hay un recurso de invierno que casi nadie aprovecha bien: los alimentos de color naranja
Cuando llega el frío, casi de forma automática pensamos en tés, sopas calientes y suplementos para mantener la salud a raya.
Pero lo que mucha gente no sabe es que una parte importante de esa ayuda puede estar ya en su cocina, camuflada tras un color vibrante. Hablamos de los alimentos naranjas —zanahoria, naranja, calabaza, boniato— que aportan nutrientes que a menudo se buscan en suplementos; y, para la mayoría, es más útil empezar por la dieta que por la cápsula.
No solo pueden contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunitario: también ayudan a cubrir micronutrientes relevantes para la piel y para la energía del día a día. Y lo hacen de manera natural, sabrosa y al alcance de cualquiera.
Por qué el color naranja es tan especial
La intensidad del color de estos alimentos no es casual. Responde a la presencia de compuestos antioxidantes —como los carotenoides (entre ellos el betacaroteno), ciertos flavonoides y, en algunos casos, vitamina C—, nutrientes que participan en funciones relacionadas con el sistema inmunitario y con el equilibrio inflamatorio.
- El betacaroteno (precursor de la vitamina A): contribuye al mantenimiento de piel y mucosas (una de las primeras barreras del cuerpo) y ayuda a cubrir necesidades de vitamina A.
- La vitamina C: protege las células del estrés oxidativo y favorece la absorción del hierro; puede ser especialmente relevante si hay ingestas bajas de hierro o vitamina C, aunque el cansancio suele ser multifactorial.
- Los flavonoides: tienen actividad antioxidante y antiinflamatoria observada en estudios; su impacto real depende del conjunto de la dieta.
El invierno exige más al cuerpo… y los alimentos naranjas responden
En invierno el organismo puede estar más “a prueba”: el aire es más seco, hay menos horas de sol y, en general, cambiamos rutinas. Todo eso hace que una alimentación más rica en nutrientes protectores tenga todavía más sentido.
Aquí, los alimentos naranjas encajan especialmente bien porque:
- aportan energía sin resultar pesados,
- ayudan a sostener una alimentación que cubra micronutrientes clave, sin que eso sustituya medidas de prevención ni tratamientos cuando sean necesarios,
- y pueden contribuir a mantener una sensación de mayor estabilidad cuando los días se vuelven más cortos y oscuros (sobre todo si desplazan opciones menos nutritivas).
No es solo sabiduría popular
Algunos estudios observacionales encuentran una asociación entre dietas ricas en carotenoides y una menor incidencia de ciertos cuadros respiratorios. Eso no prueba causalidad, pero encaja con una idea sólida: comer más frutas y verduras, y hacerlo con variedad de colores, suele ir de la mano de una dieta más completa.
De hecho, en muchas personas una dieta variada reduce la necesidad de recurrir a suplementos sin indicación. Otra cosa son casos concretos (déficits diagnosticados, embarazo u otras situaciones en las que sí pueden estar recomendados).
Cómo incorporar más alimentos naranjas en tu día a día
Es más fácil de lo que parece:
- Añade zanahoria rallada a ensaladas o salteados.
- Empieza el día con zumo natural de naranja o mandarina.
- Prepara puré de calabaza o boniato como guarnición.
- Haz sopas y cremas reconfortantes a base de zanahoria y jengibre.
- Prueba la calabaza asada con canela como postre nutritivo.
Y lo mejor: son alimentos de temporada, asequibles, de sabores familiares, que suelen gustar tanto a adultos como a niños.
No son solo un bonito golpe de color en el plato
Los alimentos naranjas pueden ser una pieza útil para pasar el invierno con más energía y bienestar, especialmente cuando sustituyen opciones menos nutritivas y se integran en una dieta variada. No es una fórmula mágica, es cuestión de adquirir buenos hábitos. veces la diferencia empieza por algo tan sencillo como una zanahoria o una buena porción de calabaza bien hecha.
Mirella Mendonça
Comentarios
Luis Corredor
Artículo muy importante y útil para el bienestar de la salud. !FELITACIONES!