Qué parte del pollo usar según la receta que vayas a cocinar
El pollo tiene algo que pocas carnes pueden decir: está presente en casi todas las cocinas del mundo y, aun así, sigue siendo un ingrediente de diario. Lo mismo sirve para un asado de domingo que para un guiso con salsa, un arroz meloso o una cena rápida a la plancha. Y en España, además, forma parte de un recetario doméstico muy reconocible: pollo al ajillo, en pepitoria, al chilindrón, en salsa, al horno con patatas…
Como ocurre con la ternera (o con el cerdo), del pollo se aprovecha casi todo. Y por eso conviene saber una cosa básica: no todas las partes se cocinan igual. Cambian la textura, el jugo y la cantidad de grasa, y con ello cambia la técnica que mejor les sienta.
Por eso, te contamos qué parte del pollo es mejor usar según la receta que quieras preparar.
Pechuga
Es la pieza más popular y también la más fácil de resecar si te pasas. Es magra y de fibra fina, así que agradece cocciones rápidas o recetas con salsa.
Va bien para: plancha, empanados, rellenos, salteados, horno con protección (salsa/verduras).
Las pechugas de pollo son ideales para hacer:
- A la plancha con ajo y limón
- San Jacobo / cachopo de pollo
- Pechuga en salsa de almendras o en salsa de champiñones
Solomillo de pollo (la “tira” interior de la pechuga)
Esa pieza alargada que va pegada a la pechuga. Suele quedar muy tierna y es perfecta para recetas rápidas.
Va bien para: tiras salteadas, brochetas, rebozados ligeros, wraps.
Recetas:
- Lagrimitas de pollo (rebozadas y fritas u horneadas)
- Tiras de pollo al ajillo (salteadas, con perejil)
- Brochetas de pollo con pimiento y cebolla
Contramuslo
la parte superior de la pata (la que va pegada al cuerpo). Suele ser más carnosa y jugosa. La pieza “todoterreno” por excelencia: más grasa intramuscular, más sabor y una textura que perdona mucho. Ideal si buscas jugosidad sin estar pendiente del punto.
Va bien para: guisos, horno, parrilla, rustidos, arroces.
Recetas:
- Pollo al chilindrón
- Pollo en pepitoria
- Pollo en salsa (con cebolla, vino blanco y laurel)
Jamoncitos (palillos)
La parte inferior de la pata (la que termina en la articulación). Tiene menos carne “en bloque” y más hueso, pero queda muy agradecido en guisos y asados. Muy cómodos para cocinar porque se porcionan solos. Quedan especialmente bien en horno y guisos con salsas.
Va bien para: asados con patatas, guisos tradicionales, salsas.
Recetas :
- Jamoncitos de pollo al horno con patatas
- Pollo a la cerveza (los jamoncitos quedan de maravilla)
- Pollo guisado con guisantes (clásico de casa)
Alitas
Poca carne, mucha piel y muchísimo sabor. Son carne de aperitivo y de bandeja al horno: salen baratas, resultonas y piden servilleta.
Va bien para: horno, fritura, adobos, dorados finales.
Recetas:
- Alitas al ajillo
- Alitas fritas (clásico de bar/casa)
- Alitas al horno con pimentón y limón (muy “despensa española”)
Cuartos (traseros y delanteros)
Los cuartos son la opción práctica cuando compras pollo en bandeja: te llevas piezas ya montadas y listas.
Cuarto trasero: contramuslo + jamoncito (más jugoso).
Cuarto delantero: pechuga + alita (más magro).
Va bien para: horno “de una”, guisos si lo troceas, bandeja familiar.
Recetas:
- Pollo asado al horno (con patatas, ajo y limón)
- Pollo en escabeche (muy útil para comer al día siguiente)
- Arroz con pollo (troceando el cuarto)
Carcasa, espinazo y cuello
Aquí está el sabor de los caldos y de muchas salsas. No es una pieza “para comer tal cual”, pero es la base de platos que salen redondos.
Va bien para: caldos, fondos, sopas, arroces caldosos.
Recetas:
- Caldo de pollo casero
- Sopa de fideos (con buen caldo, cambia todo)
- Arroz caldoso o sopa de arroz con caldo de pollo
Despojos (hígado, corazones, mollejas)
La casquería del pollo es humilde, pero muy aprovechable y tradicional.
Va bien para: salteados rápidos o guisos cortos (según pieza).
Recetas españolas:
- Hígado de pollo encebollado
- Mollejas al ajillo (o salteadas con limón y perejil)
- Arroz con menudillos (muy de cocina familiar)
Una brújula simple para elegir sin fallar
- Para rapidez: pechuga y solomillo (mejor con salsa si quieres jugosidad).
- Para guisos y horno con éxito casi garantizado: contramuslo y jamoncitos.
- Para picoteo: alitas.
- Para cocinar “con fondo”: carcasa/espinazo.
- Para cocina de aprovechamiento: menudillos.
Patricia González
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